Por Pedro Rioseco*
Colaborador de Prensa Latina
Su Generación Histórica fue la que enfrentó en Cuba la dictadura de Fulgencio Batista en las calles con protestas universitarias y populares, la que luego asaltó los cuarteles Moncada en Santiago de Cuba y Carlos Manuel de Céspedes en Bayamo el 26 de julio de 1953.
La que sufrió prisión, exilio y desembarcó en el yate Granma el 2 de diciembre de 1956 para librar una dura guerra de liberación en montañas y llanos hasta lograr el triunfo revolucionario el primer día de 1959.
Al frente de esta generación siempre estuvo Fidel, indiscutible Comandante en Jefe, capaz de unir a todas las fuerzas opositoras a la dictadura durante la guerra, de enfrentar la traición de algunos de sus oficiales luego de la victoria, y de unificar la estrategia y acción del pueblo y todas las organizaciones sociales.
Encabezó la proeza de una pequeña isla del Caribe al enfrentarse por primera vez a una decena de gobiernos de Estados Unidos, en colosal resistencia frente a un genocida bloqueo económico, comercial y financiero que se prolonga ya por más de seis décadas, amplía sus acciones y las intensifica a niveles criminales.
Fidel fue el creador de las Milicias Nacionales Revolucionarias, el que proclamó el carácter socialista de la Revolución en el sepelio de las víctimas del bombardeo yanqui a los aeropuertos y quien dirigió la batalla de Playa Girón contra la invasión mercenaria con la consigna empleada por primera vez de Patria o Muerte, ¡Venceremos!
Fue quien aplicó en Cuba la Reforma Agraria y las nacionalizaciones de las transnacionales y los centrales azucareros, el que concibió y dirigió la Campaña de Alfabetización, el de los heroicos salvamentos de campesinos cuando el ciclón Flora inundó todo el centro de Oriente, y de cuya tragedia concibió los proyectos de presas y regadíos.
Fue el inspirador de las recogidas de café de los estudiantes secundarios, el estratega de la lucha contra bandas criminales de campesinos apoyadas por la CIA, y el de la Crisis de Octubre, cuando el pueblo cubano estuvo dispuesto a inmolarse bajo su mando en la defensa de la dignidad y la independencia.
Fidel fue el de los largos discursos que el pueblo oía cada día sin cansancio, y en los cuales siempre respondía a las inquietudes del momento con medidas u orientaciones que su auditorio esperaba; el creador del plan de becas, el que garantizó salud y educación gratuitas para todos, desde la primaria hasta el nivel universitario, cuyos títulos ostentan hoy más de un millón de cubanos.
También fue desde muy temprano en la Revolución quien supo ver que Cuba tenía que ser un país de hombres de ciencia, quien creó las instituciones científicas y formó el ejército de batas blancas, con el cual enfrentamos la pandemia de la Covid-19.
Cuba ha prestado su asistencia médica solidaria frente a las epidemias, desastres naturales, y atención a poblaciones necesitadas en numerosos países del mundo.
Fidel fue el que supo desarrollar el deporte como un derecho del pueblo y llevar a nuestros atletas a conquistar títulos mundiales y olímpicos como nunca antes se soñó en Cuba. También el que supo unificar el talento creador de los intelectuales y artistas cubanos bajo el principio de que con la Revolución todo, contra la Revolución ningún derecho.
Bajo su inspiración se creó la Casa de las Américas y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic) entre las primeras medidas de su gobierno, y fue quien, al inicio del Período Especial en los años 90 del pasado siglo, afirmó que lo primero que había que salvar era la cultura.
Fidel logró la difícil proeza de ser líder de todos los sectores poblacionales y profesionales y estuvo siempre presente en los congresos de las organizaciones de masas que creó: los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), la Federación de Mujeres Cubanas (FMC), la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), actualmente Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM).
Reactivó su liderazgo histórico de la etapa prerrevolucionaria en la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), con sus frecuentes encuentros informales en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana, creó la Organización de Pioneros José Martí (OPJM) y la Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR), convertida bajo su inspiración en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC).
Fue capaz de llevar a la práctica el principio martiano de un solo partido para conducir la Revolución al transitar desde las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), al Partido Unido de la Revolución Socialista (PURS) y, finalmente, al Partido Comunista de Cuba (PCC).
El Fidel periodista que escribía en la Sección En Cuba de Bohemia antes de la Revolución, fue el mismo que potenció la prensa revolucionaria después del triunfo, quien presidió Congresos de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) e impulsó la utilización de Internet para los periodistas y el país.
En altas horas de la madrugada revisaba editoriales junto a periodistas en la dirección de Granma cuando el tema era de interés nacional e internacional, y fue el primer cliente de una tienda cubana de productos informativos por comercio electrónico creada por su inspiración a inicios de este siglo.
Sin ser genetista, Fidel creó los grandes planes ganaderos de donde surgió la vaca Ubre Blanca, que tiene un récord Guinness de producción de leche, y el sistema de pastoreo intensivo.
Fue capaz también de librar una cruzada continental contra el pago injusto de la deuda externa, llamada por él como deuda eterna, en los Encuentros Internacionales sobre Globalización y Desarrollo, donde participaron las más destacadas personalidades de la izquierda latinoamericana y mundial.
Fidel institucionalizó las grandes concentraciones en la habanera Plaza de la Revolución como el Parlamento del Pueblo donde se aprobaban con su voto a mano alzada las grandes decisiones, y estableció con sus visitas imprevistas a centros de producción o servicios un mecanismo de comprobación para evitar desinformación y escuchar directamente a los trabajadores.
En la plaza colmada por varios cientos de miles de personas se aprobaron las dos Declaraciones de La Habana y el nombre del Partido Comunista de Cuba, y fue también quien desencadenó la Batalla de Ideas para traer de regreso a su Patria al niño secuestrado por la mafia cubanoamericana en Miami y a los cinco patriotas que cumplían injusta prisión en el país del Norte por defender la integridad de su patria ante las agresiones que allí se fraguaban.
Fidel es la figura misionera de la Revolución cubana precursora del internacionalismo, capaz de vencer a miles de kilómetros con sus tropas de internacionalistas voluntarios al ejército sudafricano y los mercenarios apoyados por Estados Unidos.
Con sus voluntarios combatientes internacionalistas cubanos y bajo su mando se apoyó la liberación de Angola del colonialismo, así como la independencia de Namibia, Argelia, Etiopía, Siria y del apartheid en la propia Sudáfrica, sin traer para Cuba nada más que el agradecimiento de los pueblos africanos y los restos de sus más de dos mil héroes caídos en combate.
Fue Fidel uno de los grandes impulsores del Movimiento de Países No Alineados, y quien defendió en Naciones Unidas que no puede haber paz en el mundo cuando millones de personas mueren de hambre y enfermedades prevenibles, mientras otros acumulan en sus manos riquezas y privilegios.
Él fue objetivo de un total de 638 intentos de asesinato fraguados por la CIA norteamericana, frustrados en distintas fases de desarrollo por la eficiencia de la Seguridad cubana.
En abril de 2004, junto al líder de la Venezuela bolivariana Hugo Chávez Frías, abrió el camino de la integración latinoamericana al crear en La Habana la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP).
Ese esfuerzo fue sumando otras entidades como Petrocaribe, de amplia y positiva actividad en el campo energético regional, complementada luego con la reestructuración de entidades como el Mercado Común del Sur y la formación de la Unión de Naciones Suramericanas.
También, de la fundación en 2011, en Caracas, Venezuela, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), que por encima de innegables diferencias y características propias de cada integrante, se desarrolla como un mecanismo de verdadera representatividad regional.
El legado de Fidel, reiterado en su último discurso público y recordado en este centenario de su natalicio, el 13 de agosto, es el llamado a la unidad del pueblo, a preservar los valores conquistados y defenderlos cumpliendo su mandato en los momentos de peligro de invasión, de que la orden de combate está siempre dada y que la palabra rendición no existe en el diccionario revolucionario.
arb/prl
*Periodista cubano.





