domingo 8 de noviembre de 2026

Noboa: perfil de la ingratitud

Quito (Prensa Latina) Era previsible que Daniel Noboa terminara votando a favor del bloqueo imperial de Estados Unidos contra Cuba en la Asamblea General de Naciones Unidas, sin que le importe el sufrimiento del pueblo de la isla caribeña.

Luis Onofa*, colaborador de Prensa Latina

Ya anticipó donde terminaría su política frente a la Revolución Cubana cuando hace un año se abstuvo de pronunciarse en la propia Asamblea General de Naciones Unidas. Rompió así, como ha roto muchas instituciones jurídicas internacionales y nacionales, una tradición de tres décadas de Ecuador, cuyos gobiernos, al margen del color que fuere, siempre condenaron el bloqueo estadounidense contra la Revolución Cubana.

Y confirmó el camino que seguiría, cuando en marzo de 2026, de manera abrupta, descortés y sin fundamento válido, rompió de forma unilateral las relaciones diplomáticas con Cuba. Noboa, más no el pueblo ecuatoriano, se ha colocado una vez más contra la historia. El bloqueo, como es demasiado conocido, ha impedido el desarrollo normal de Cuba al privarle de energía, medicamentos, alimentos y tecnología.

En realidad, es el neoliberalismo, que no reconoce la historia, el que ha terminado por consumar la ingratitud. Ecuador lleva nueve años bajo la égida de mandatarios neoliberales que, a su turno, han ido socavando las fructíferas relaciones gubernamentales de amistad, respeto y solidaridad entre Ecuador y Cuba, incluidos pueblos y gobiernos.

Fue Lenin Moreno (2017-2021), en 2019, quien comenzó la ruptura cuando terminó con las brigadas médicas cubanas que por años prestaban sus servicios en Ecuador, de manera especial a personas pobres o de pocos recursos económicos. Lo hizo después de que su ministra de Gobierno, María Paula Romo, calumniara la política de solidaridad internacional cubana, al afirmar, pero nunca probar, que médicos cubanos hubiesen participado en las movilizaciones indígenas en contra de la política de alza de precios de los combustibles. Lo hizo pese a haber recibido el asesoramiento cubano para el diseño y ejecución del programa Manuela Espejo de atención a los discapacitados, que luego le dio la única imagen internacional cuando fue vicepresidente de Rafael Correa.

Guillermo Lasso (2021-2023) se alineó con Estados Unidos, de manera pública, durante los intentos callejeros de desestabilización de la Revolución Cubana en 2021, hasta que Noboa terminó por romper relaciones diplomáticas.

Noboa no conoce la solidaridad. Por ello, junto a Lenin Moreno, consumaron la ruptura de relaciones de Ecuador con Cuba. Moreno olvidó que fue Cuba la que le dio las bases para el programa Manuel Espejo de apoyo a personas discapacitadas. Ambos olvidaron que miles de jóvenes ecuatorianos se graduaron de médicos en la Escuela Latinoamericana de Medicina, en La Habana. Olvidaron que la solidaridad médica cubana llegó hasta lugares recónditos de Ecuador, a donde no incursionaban los servicios públicos de salud del propio país; olvidaron que la solidaridad cubana llegó hasta el sacrificio de vidas por Ecuador en el terremoto de Manabí, de 2016, donde murieron tres brigadistas. Olvidaron que entrenadores cubanos sentaron las bases para la formación de deportistas ecuatorianos que conquistaron medallas en eventos internacionales.

Ni Moreno, ni Noboa han reconocido que sangre cubana se derramó en la causa independentista del colonialismo español. Desconocen que el coronel Francisco Calderón, nacido en Cuba, y su hijo Abdón, ofrendaron sus vidas por la causa independentista, el primero, en Ibarra, el segundo en las faldas del Pichincha, el 24 de mayo de 1822. Con seguridad, Noboa tampoco sabe que el líder de la Revolución Liberal ecuatoriana, Eloy Alfaro, abogó por la independencia de Cuba, en una carta dirigida a la reina María Cristina de España.

Noboa se ha alineado con Donald Trump, en Naciones Unidas, pero únicamente él, porque su posición dista del afecto de los ecuatorianos por la Revolución Cubana y se manifiesta en muchos órdenes: en el arte y la cultura, con muchísimos artistas como Oswaldo Guayasamín, Pilar Bustos y Pavel Egüez, Benjamín Carrión, Jorge Enrique Adoum, Iván Egüez, Raúl Pérez Torres, Abdon Ubidia y muchos otros y, lo que quizá es tan o más importante: en el pueblo ecuatoriano. En la salud y la educación, porque son miles los hogares en los que pervive la memoria de la solidaridad de la Revolución Cubana, en forma de experiencias de formación de sus hijos médicos o de tratamiento médico dentro y en la propia isla.

Pervive también en la política ecuatoriana, desde los comienzos mismos de la Revolución hasta ahora. Son conocidas, las fluidas relaciones de los gobiernos ecuatorianos de Rafael Correa, Rodrigo Borja Cevallos, inclusive de uno de los líderes de la derecha ecuatoriana, León Febres Cordero, quien durante su mandato visitó Cuba y fue huésped del presidente Fidel Castro. Todos ellos reconocieron el valor social de la Revolución Cubana, sus luchas por la integración regional, la soberanía y la autodeterminación de los pueblos y los derechos humanos. Correa, cuando gobernó su país e inclusive fuera del poder condenó el bloqueo a Cuba y fue explícito en reconocer la cooperación de la isla caribeña con Ecuador. Borja mantuvo una actitud parecida.

Expresiones de detenido reconocimiento del valor histórico y regional de la Revolución Cubana correspondieron al presidente José María Velasco Ibarra, con ocasión de la breve escala que hizo Fidel en Guayaquil, el 4 de diciembre de 1971, de retorno a La Habana, después de su dilatada gira por el Chile de la Unidad Popular, encabezada por el presidente Salvador Allende.

En aquella ocasión, el gobernante ecuatoriano, que guardaba distancia ideológica y política de los procesos progresistas de su tiempo, reconoció al comandante Fidel Castro “como un luchador, luchador de tantos y tantos años, luchador apoyado por su pueblo” y, a su vez, el líder de la Revolución Cubana resaltó la valentía del entonces mandatario ecuatoriano de haberse reunido con él en un momento en que Washington cuidaba con mano de hierro que cualquier gobernante latinoamericano intentase romper el cerco económico y político que había impuesto a la isla caribeña. “La lucha de Cuba por su independencia no puede ser más heroica y más digna de aplauso”, reconocía Velasco Ibarra en otra parte del discurso que pronunció en el acto de recepción al comandante Castro.

Pero Noboa está de espaldas a su pueblo y contra la historia, no conoce el sentido del principio de solidaridad, dignidad y soberanía. El actual gobernante ecuatoriano es sinónimo de ingratitud.

rmh/lo

* Periodista. Magister en Comunicación Social. Universidad Andina Simón Bolívar, Ecuador. Licenciado en Ciencias de la Información. Universidad Central del Ecuador. Productor y conductor del programa de opinión La Oreja Libertaria, del Colectivo Espejo Libertario, en Radio Pichincha, Quito. Docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad Internacional SEK, Quito.Docente de la cátedra Periodismo Informativo, Facultad de Comunicación de la Universidad de las Américas, Quito. Docente de la Facultad de Comunicación de la Universidad Central del Ecuador. Autor del libro “Huellas del discurso del Presidente Rafael Correa en los mercados populares de Quito”,tesis de maestría en Comunicación Social, publicada por la Universidad Andina Simón Bolívar. Presidente de la Asociación de la Prensa Extranjera de Ecuador. Presidente del Colegio de Periodistas de Pichincha.

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