jueves 3 de abril de 2025

Sudán del Sur, al filo de otra guerra civil

La Habana (Prensa Latina) Sudán del Sur, país afectado por la violencia y una gran crisis humanitaria, podría estar al borde de otra guerra civil, tras la detención reciente a domicilio por fuerzas gubernamentales del vicepresidente primero del país, Riek Machar.

Por Oscar Bravo Fong

Jefe de la redacción África y Medio Oriente

Además del arresto de otras figuras políticas vinculadas con sectores opositores, las tensiones aumentaron luego de un reciente ataque armado contra una base militar en la ciudad de Nasir, norteño estado de Alto Nilo, por el Ejército Blanco (fuerzas comunitarias de autodefensa), al que pertenece el referido dirigente.

Las autoridades sursudanesas sostienen que el grupo armado de jóvenes de la etnia nuer bajo las instrucciones de Machar, también líder del Movimiento de Liberación del Pueblo de Sudán en la Oposición (SPLM-IO), devastó Nasir y provocó la muerte de numerosas personas, entre ellos uniformados.

Como otro ingrediente del conflicto, el ente opositor acusó a la Fuerza de Defensa del Pueblo de Uganda, que defiende al presidente Salva Kiir, de embestir a grupos afines a Machar en las cercanías de Juba, la capital, y partes del Estado de Ecuatoria Central, difundió Radio Tamazuj.

También al Jefe de Estado Kiir se le atribuye que ordenó reiniciar campañas militares en los estados de Ecuatoria Occidental, Bahr el Ghazal Occidental y Alto Nilo. De otro lado, a las SPLM-IO organizaciones humanitarias les imputaron asaltos y masacres contra poblaciones comunitarias.

Líderes internacionales, incluido el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtieron de la posibilidad de una confrontación civil cuando se pone en peligro el Acuerdo Revitalizado para la Resolución del Conflicto en Sudán del Sur, suscrito en 2018 entre el Ejecutivo y sectores contrarios a éste.

El pacto, ahora en peligro de naufragar, puso fin a cinco años de guerra civil (2013-2018), con saldo de más de 400 mil muertos y miles de heridos.

No resulta ocioso recordar que, a finales de marzo último, el jefe de la Misión de la Organización de Naciones Unidas en Sudán del Sur, Nicholas Hayson, alertó que la reanudación del conflicto armado en el territorio africano tendría también repercusiones en toda la región de África Oriental.

Uno de los países que más sufre con el aumento de focos del conflicto en el noreste sursudanés es Etiopía, a cuyas zonas fronterizas fueron a parar ya unos 10 mil desplazados del vecino estado desde hace un mes, documentó Naciones Unidas.

A su vez, el territorio de Sudán del Sur es afectado por la migración de un número elevado de civiles que huyen de la violencia desatada en el vecino Sudán, donde se enfrentan las tropas gubernamentales y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido.

Vale apuntar que más de 14 millones de sudaneses se encuentran en la diáspora, de acuerdo con fuentes oficiales.

Según la organización Médicos Sin Fronteras, brotes de cólera se extienden desde el sursudanés estado del Alto Nilo hasta el vecino Jonglei, en el área administrativa del Gran Pibor, y la región fronteriza etíope de Gambella, donde el organismo humanitario trata cada día decenas de casos con la dolencia.

Tal enfermedad, que se propaga en medio de condiciones ambientales deterioradas, se caracteriza por ser una infección diarreica aguda, causada por la ingestión de alimentos o aguas contaminadas con el bacilo Vibrio cholerae.

Búsqueda de la paz

Junto a Naciones Unidas, la Unión Africana (UA) y otros organismos subregionales como la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo y la Comunidad de África Oriental, reafirmaron su compromiso con el logro de la paz y estabilidad de Sudán del Sur, país que se separó de Sudán en 2011.

Esos organismos apoyan una transición en la nación africana hacia un proceso comicial pacífico y ordenado que deberá terminar con las proyectadas elecciones presidenciales en diciembre de 2026, ya que en 2024 el gobernante Kiir prorrogó por otros dos años el mandato del actual Ejecutivo provisional.

Con vistas a bajar las tensiones en el considerado frágil estado, la propia UA prometió el envío a Juba por estos días de una delegación de alto nivel del Panel de Sabios, que dialogará con las partes en conflicto y les pedirá mantener en pie el acuerdo de paz.

El grupo de sabios, además de otras cuestiones, examinará con las autoridades sursudanesas la evolución de la actual situación política en el explosivo condado de Nasir, comunicó a través de una nota el bloque regional.

Sin embargo, pese a la buena voluntad de esos expertos, analistas estiman que para el logro de la estabilidad en Sudán del Sur también se debe completar el acuerdo de paz, que contempla disposiciones de seguridad transitorias y permanentes.

Consideran que las fuerzas castrenses y los integrantes de SPLM-IO deben avanzar en su integración, como parte del Ejército nacional unificado, que conforman las partes beligerantes durante la guerra civil sursudanesa.

El convenio designa al vicepresidente Machar como comandante en jefe de las tropas hasta que se complete la unificación, sin embargo, la configuración vigente impone dos máximas figuras: Kiir y el líder de las fuerzas opositoras, lo cual provoca divergencias, consignaron medios de prensa.

Tras señalar que la falta de voluntad política y el déficit de confianza entre las partes en conflicto son los principales obstáculos para el logro de un cuerpo armado único, el comentarista político, James Boboya, manifestó la necesidad de que el gobierno busque apoyo financiero para acelerar la unificación.

Como aspectos pendientes de dicho pacto para una paz duradera, además del ensamble de las fuerzas armadas, se encuentran el retorno de los desplazados, la implementación de reformas económicas y el reparto administrativo de los estados que tendrá este país.

El actual conflicto en Sudán del Sur, que amenaza con fragmentar este dividido territorio de 11,4 millones de habitantes, es más que pugnas internas por el poder entre el gobernante Kiir, de la mayoritaria etnia dinka, y Machar, de la minoritaria tribu nuer.

Para muchos, la compleja situación sursudanesa podría solventarse no sólo con la superación de la pobreza, el cese de la injerencia extranjera y de los conflictos comunitarios, sino también con el fomento del diálogo y la negociación en diversos ámbitos.

arc/obf

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