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viernes 24 de mayo de 2024
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Los problemas para sobrevivir la brecha de género en Japón

La Habana, (Prensa Latina) A los ocho años de edad Reina Hashiba supo que quería ser paracaidista, pero faltarían aún veinte años en Japón para que una mujer pudiera desempeñar esa profesión.

En 2017, el gobierno nipón levantó los requisitos que exigían que las féminas tuvieran la misma aptitud física que los hombres para unirse a la brigada aerotransportada, y Hashiba vio su oportunidad.

Se enlistó en la Brigada Aerotransportada de la Fuerza de Autodefensa Terrestre de Japón y tras culminar su entrenamiento, a los 31 años de edad, se convirtió en la primera mujer paracaidista del país.

La sargento participó en la ceremonia de graduación en el Campamento Narashino en la Prefectura de Chiba, al este de Tokio, junto con otros 100 miembros y luego fue asignada a la única brigada aerotransportada del país.

“Cuando estaba en cuarto grado, vi desde las ventanas de mi escuela primaria a los paracaidistas lanzarse y pensé que quería ser uno”, rememoró sobre la primera vez que vio a uno en el cielo.

“Espero que existan más miembros femeninos que busquen unirse”, declaró Hashiba, y agregó que trabajará duro en la unidad de paracaidistas de élite.

Los miembros de la unidad están entrenados para lanzarse en paracaídas cerca de las líneas enemigas desde alturas de aproximadamente 300 metros o más.

Durante el período de entrenamiento de cinco semanas, Hashiba tuvo que llevar una carga de unos 60 kilogramos, incluido un paracaídas y un rifle.

La unidad aerotransportada ahora está abierta a mujeres, con la excepción de aquellas que se dedican a tareas que se consideran perjudiciales para el embarazo.

El número de mujeres en las Fuerzas de Autodefensa de Japón ha ido en aumento, y al final del año fiscal 2018, había alrededor de 16 mil féminas.

Sin embargo, pese a estas aperturas para cerrar la brecha de género, Japón continúa siendo uno de los países con más desigualdad social en la región.

Significativas brechas de género, dice ONU

Según un reciente estudio de la ONU, las brechas de género están profundamente arraigadas en la sociedad japonesa, pues los roles tradicionales de las mujeres se legitiman todo el tiempo a través de los medios.

La figura de la mujer sigue atada a las costumbres milenarias de normas restrictivas y oportunidades limitadas y como resultado, los niños japoneses están condicionados a aceptar los límites de género como parte natural de la sociedad.

“En los programas de debate televisivos locales, los hombres discuten temas difíciles, mientras que las presentadoras están en el set como adornos”, ilustró Izumi Nakamitsu, japonesa de más alto rango en las Naciones Unidas, en una entrevista reciente con Kyodo News.

La subsecretaria general y alta representante para asuntos de desarme señaló que los roles de hombres y mujeres se modelan para el público de varias maneras, incluso a través de los medios populares.

Es común ver en las telenovelas a los hombres en reuniones de negocios y a las mujeres sirviendo el té, acotó la representante del organismo internacional, que tiene como uno de sus objetivos lograr la paridad de género en todo su personal para 2028.

Ante las brechas de género, Nakamitsu instó a las mujeres japonesas a buscar oportunidades en el extranjero si se sienten insatisfechas.

“Si no te gusta la situación en Japón, puedes salir al mundo exterior”, aconsejó.

Además expresó que las japonesas deben esforzarse por ser productivas en el lugar de trabajo para que los empleadores quieran contratarlas y retenerlas.

Asimismo instó a las empresas a garantizar una evaluación justa de mujeres y hombres sin discriminación contra quienes toman la licencia parental.

Sobre este tema, felicitó la reciente decisión del ministro de Medio Ambiente japonés, Shinjiro Koizumi, de tomar un permiso parental después del nacimiento de su primer hijo.

“Las acciones de los líderes son muy importantes en términos de cambiar la cultura organizacional”, dijo.

Políticas de gobierno

Desde hace unos años, el gobierno del primer ministro japonés, Shinzo Abe, se planteó empoderar a las féminas en puestos de liderazgo a alrededor del 30 por ciento, sin embargo el objetivo aparentemente aún está fuera de alcance.

El parlamento de Japón, a diferencia de los órganos de gobierno de muchos países, sigue dominado por legisladores masculinos.

Además la política de la licencia de paternidad con el fin de que toda la crianza de los niños no recaiga en las mujeres y promover el empleo femenino, aún alcanza muy bajos índices.

No obstante, existen pequeños logros pues la participación laboral femenina en general ha aumentado dramáticamente en estos años: del 56 por ciento en 1999 se elevó a aproximadamente el 71 por ciento a principios de 2019, según estadísticas de la analista Kathy Matsui, líder de Womenomics.

El ejecutivo nipón espera que cuando la maternidad sea más manejable para las mujeres, en virtud de una mayor ayuda de los padres, las tasas de natalidad aumentarán.

Los nacimientos en Japón cayeron un 5,9 por ciento de enero a julio, a medida que el grupo de mujeres en edad fértil se reduce y más mujeres retrasan tener hijos o deciden no tenerlos, según muestran las cifras del Ministerio de Salud, Trabajo y Bienestar.

La cuestión de la tasa de natalidad es importante en el país asiático porque está considerada una nación “súper envejecida”, lo que significa que el 28 por ciento de su población tiene más de 65 años y la fuerza laboral se está reduciendo drásticamente, según las cifras del gobierno.

Según estudios, las políticas establecidas por Japón para cerrar las brechas de género son muy acertadas, pero los estereotipos arraigados y prejuicios inconscientes impiden que las mujeres alcancen su máximo potencial, cuyo límite está mucho más allá del cielo.

*Periodista de la Redacción Internacional

rr/adr

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