Por Orlando Oramas León
Corresponsal jefe en Uruguay
Los penachos de estas altas plantas se desploman y el verde se vuelve gris, anuncio de estado de agonía.
El responsable, voraz y de alta multiplicación, es el insecto denominado picudo rojo, en racha de plaga desde que se detectó su introducción en el país en 2022.
A manera de ejemplo, la intendencia de Montevideo planea retirar al menos un millar de esas plantas. Algunas debieron ser reemplazadas en la icónica plaza Independencia, centro de referencia histórica de la urbe y el país.
En el norte de esta capital, en el hospital Saint Bois, todas las palmeras que le servían de ornamento fueron taladas ante el adelantado nivel de infección.
No basta con derribarlas, cortarlas en pedazos ni incluso enterrarlas. El insecto sigue alimentándose y reproduciéndose sobre los restos de su víctima.
La expansión de la plaga afecta a los departamentos al sur de Durazno e incluye también a Montevideo, Canelones, San José y Maldonado, donde se buscan soluciones para frenar el avance del depredador.
NOTICIAS DESDE TACUAREMBÓ
Sobre el tema, Prensa Latina conversó en exclusiva con la ingeniera agrónoma y doctora en Ciencias Agrarias Alda Rodríguez, quien en 2023 se dio a la tarea de encontrar, desde la investigación científica, a un contrincante del picudo rojo.
Los esfuerzos han sido positivos, comenta, y prueba de ello resultó el registro por el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) de un nuevo bioinsecticida denominado CreBIO 3.
Resulta un fruto del saber y la tecnología nacional, que tiene como caballo de batalla a un hongo entomopatógeno, léase un microorganismo que infecta y mata insectos, explica la experta.
Nace en el seno del equipo de Bio Uruguay, CreBIO, empresa de base tecnológica en Tacuarembó (en el norte-centro), dedicada al control biológico de plagas agrícolas con hongos y bacterias nativas.
Desde la biofábrica se dieron a la tarea de encontrar cepas de hongos nativos con capacidad de actuar como agentes naturales de control de la plaga. El lugar donde tenemos la evaluación más antigua, de 21 meses, es en Florida, al sur de Durazno, explica.
Donde iniciamos el control sin aplicar el producto apenas quedan palmeras. Por el contrario, allí donde actuamos se continúa salvando la mayoría con una supervivencia de más del 80 por ciento.
EL ANTÍDOTO
Estamos utilizando un bioinsumo que tiene como principio activo un hongo patogénico del picudo. Se trata de una cepa que nosotros seleccionamos y registramos aquí en Uruguay, detalla.
Y añade: cuando la fórmula a base del hongo entra en contacto con el picudo, germina, penetra el cuerpo del insecto y empieza a alimentarse de él por dentro. “Básicamente, lo convierte en una fábrica de más hongos”. No es como un veneno químico que llega y mata por contacto inmediato y desaparece. El hongo permanece en el ambiente, especialmente si hay humedad. Cuando el picudo muere, su cuerpo queda cubierto de este polvillo blanco que son las esporas, y eso ayuda a infectar a otros ejemplares. “Así bajamos la población total en el área”.
El tratamiento “inundativo” fortalece la resistencia de la palmera y libera compuestos que ayudan a repeler futuros ataques. Además, se multiplica de manera natural en el ambiente, prolongando su efecto.
Si la palmera ya está “decapitada”, el hongo puede matar al bicho, pero ya no salva a la planta, por ello la necesidad de la prevención y detección temprana, alerta.
El bioinsecticida se aplica diluido en agua (no clorada) sobre la corona, el tronco y el suelo alrededor de cada palmera. La ingeniera recomienda tres sesiones de tratamiento y remarcó que la herramienta no representa riesgo para personas, animales ni otros organismos beneficiosos.
Ello la convierte en una alternativa biológica idónea para integrarse dentro de los programas de manejo de la plaga.
La investigadora subraya que la innovación no resulta solución única ni definitiva. Debe formar parte de un enfoque integral que sume herramientas, estrategias y la participación de intendencias y otras dependencias y actores.
Mi entrevistada enfatiza que las plagas de este insecto han sido causantes de daños importantes en diversos países. En contacto con colegas del área, refiere preocupación desde la vecina Argentina y la información, extraoficial, de la aparición de palmeras infectadas en Sao Paulo, Brasil.
¿SE PUEDE GANAR LA GUERRA AL PICUDO ROJO?
La experta anticipa que va a ser una lucha continua en la que tienen que participar muchos. Será importante la detección temprana. También hay que pensar en crear cordones para que no siga colonizando nuevas zonas del país.
“La respuesta a tu pregunta es que lo que podemos hacer es bajar la población, el grado de incidencia y afectación. Esto apenas comienza”, puntualiza.
No es la única tarea de la que se encarga la biofábrica de Tacuarembó. Durante los últimos 20 años ha desarrollado otros insumos, incluyendo un hormiguicida biológico y un bioacaricida para el control de garrapatas en bovinos.
La ingeniera Alda Rodríguez no quiere despedirse sin dedicar unas palabras a Cuba:
“Le tengo un agradecimiento eterno. Yo me formé en la entonces Universidad Agraria de La Habana, entre 1998 y el 2000, donde alcancé el doctorado. Por eso siempre digo que la formación como investigadora que tengo la logré en Cuba”.
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