jueves 4 de junio de 2026

Fidel Castro: mi destino verdadero es enfrentar al imperialismo

La Habana (Prensa Latina) El Ejército Rebelde enfrentaba en Cuba la ofensiva de la dictadura batistiana para eliminarlo desde finales de mayo de 1958, y la crueldad de los bombardeos aéreos a la población campesina de la Sierra Maestra llevó al Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz a formular una definición estratégica de futuro.

Por Pedro Rioseco*

Colaborador de Prensa Latina

La Ofensiva Militar del ejército de la tiranía, con el indicativo FF que ellos entendían como el Fin de Fidel, involucró el apoyo de la marina disparando desde el mar contra la Sierra Maestra, bombardeos indiscriminados de la aviación, tanques y artillería a la población civil, y 10 mil soldados bien armados que intentaban avanzar por el territorio rebelde.

El 5 de junio de 1958 Fidel se encontraba cerca del poblado Minas del Frio, donde un bombardeo aéreo destruyó el hogar de Mario Sariol, un humilde campesino colaborador del Ejército Rebelde, quien al buscar con impotencia en los restos de su casa encontró pedazos de los cohetes lanzados por la tiranía.

Con aquel hallazgo, el campesino se dirigió al campamento guerrillero donde se encontraba Fidel y le mostró los fragmentos de las bombas donde estaba grabada la inscripción USAF (United States Air Force). El líder se indignó al conocer la procedencia del armamento.

Ese mismo día, Fidel Castro redactó una nota a su ayudante Celia Sánchez Manduley, donde escribió: “Al ver los cohetes que tiraron en casa de Mario, me he jurado que los americanos van a pagar bien caro lo que están haciendo.

“Cuando esta guerra se acabe, empezará para mí una guerra mucho más larga y grande: la guerra que voy a echar contra ellos. Me doy cuenta que éste va a ser mi destino verdadero”.

Esa convicción de Fidel, en medio del fragor de la ofensiva enemiga, coincide con los sentimientos y la visión antiimperialista del Héroe Nacional José Martí, en su carta inconclusa a Manuel Mercado el 18 de mayo de 1895, pocas horas antes de su muerte en combate.

En esa carta inconclusa por su muerte, Martí afirma a su amigo mexicano: “ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América.

“Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso. Viví en el monstruo, y le conozco las entrañas y mi honda es la de David”.

Bajo la orientación de Fidel, los rebeldes pelearon palmo a palmo contra los miles de soldados que Batista había enviado a la Sierra Maestra, cumpliendo la estrategia de dejar avanzar al enemigo montaña arriba para desgastar sus fuerzas y después, con las tropas rebeldes concentradas, lanzarles una contraofensiva.

En efecto, el enemigo fue rechazado por pequeños grupos de soldados rebeldes, comandados por destacados oficiales que continuamente se trasladaban de un lugar a otro por instrucciones que recibían del Comandante en Jefe.

Y la contraofensiva que unió todas las fuerzas revolucionarias en la isla garantizó el triunfo revolucionario del 1 de enero de 1959.

A 68 años de aquel bombardeo a la casa del campesino Mario Sariol, la carta dirigida a Celia mantiene incólume su vigencia, unido el legado de sus vidas que unió en la historia a Martí y a Fidel.

Igual ocurre con el mensaje de ambos a los pueblos de Nuestra América, y su vinculación con la advertencia del Guerrillero Heroico, comandante Ernesto Che Guevara, de que no se puede confiar en el imperialismo “ni tantico así, nada”.

arb/prl

*Periodista cubano

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