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sábado 18 de mayo de 2024
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Huellas de Cuba en Cuito Cuanavale, Angola (+Fotos)

Luanda (Prensa Latina) En Cuito Cuanavale, 36 años después de aquella gran victoria que cambió la historia de Angola y el África Austral, un médico de Cuba presta hoy servicios a la población.

Por Karina Marrón González

Corresponsal jefe en Angola

Es la huella de una nación que nunca ha dejado de estar junto a sus hermanos angoleños, desde momentos anteriores a la independencia, en 1975.

Así lo testimoniaron a Prensa Latina los generales retirados de las Fuerzas Armadas Angoleñas (FAA), Francisco Lopes Gonçalves Afonso “Hanga” y Eusébio de Brito Teixeira, quienes en diferentes momentos de la cooperación militar cubana lucharon juntos por defender la integridad territorial del país y su independencia.

“Llegué a Cuito Cuanavale en el año 1976, ese fue el inicio de las operaciones en este lugar, y vinimos con tropas cubanas”, comentó Brito Teixeira quien mencionó el trabajo cercano con el general de división Ulises Rosales del Toro.

Después de ese primer encuentro, en muchas otras ocasiones, tanto en la guerra como en la paz, los caribeños se convirtieron en colaboradores fundamentales.

“Siempre trabajé bien con los cubanos. Yo tuve asesoría cubana desde comandante de batallón, comandante de brigada, hasta comandante de región militar, tuve tres asesores: el general de cuerpo de Ejército Leopoldo Cintra Frías, también del general de división Romárico Sotomayor y del general de brigada Manuel Lastres Pacheco”, recordó.

Calificó de excelentes las relaciones, tanto con los militares como con los diplomáticos que pasaron por Angola en los años de la guerra, y luego cuando cumplía funciones como gobernador de la provincia de Cuando Cubango (2008-2012), donde está enclavado el municipio de Cuito Cuanavale.

Allí contó no solo con cooperantes de salud, sino también con especialistas de otros sectores, precisó Brito Teixeira.

“Luchar codo con codo con los cubanos se tornó tradicional. Con ellos estuvimos desde mucho antes de Cuito Cuanavale”, relató a Prensa Latina el general Afonso “Hanga”, quien participó en la batalla que tuvo lugar del 15 de noviembre de 1987 al 23 de marzo de 1988.

“Empecé a volar ‘chorro’ (MiG-17) por la relación profunda que tenía con los cubanos. En 1976 hacía reconocimiento en pequeñas ‘avioneticas’ con pilotos que venían de Cuba de aviación ligera. Uno de ellos, Argelio Lara Sarda, le dio mi sobrenombre, Hanga, a su hijo”, apuntó.

En esos primeros años él pertenecía a la artillería, pero dada su capacidad para analizar el terreno en varias ocasiones volaba con los pilotos cubanos en misiones de reconocimiento.

“Esos vuelos despertaron en mí el gusto por la aviación, me fui a la Unión Soviética y me gradué en 1980, y después vino mi experiencia en la guerra hasta el 2002, que terminó el conflicto”, añadió.

Sobre la Batalla de Cuito Cuanavale, considerada como uno de los mayores enfrentamientos militares en el continente africano desde la Segunda Guerra Mundial, recordó el importante papel que desempeñó la fuerza aérea de la nación caribeña. “Teníamos mucho apoyo de los cubanos. Nosotros aprendimos con ellos, volamos con ellos. En una fase inicial eran más los cubanos y después, poco a poco, fuimos aprendiendo y ya volamos juntos. En esa parte final los cubanos tuvieron un papel muy importante con los MiG-23”, remarcó.

UNA HUELLA IMBORRABLE

Más de tres décadas después, un grupo de 19 cooperantes cubanos asistió a las conmemoraciones por la victoria del 23 de marzo de 1988 por los ejércitos de Angola (Fapla) y Cuba (FAR), junto a combatientes de la Organización del Pueblo de África del Sudoeste (Swapo) y del Congreso Nacional Africano.

Son ellos una representación de los 59 colaboradores que trabajan en la provincia de Cuando Cubango, a quienes usualmente se les invita a participar en el homenaje a los caídos en la lucha contra las entonces FALA, brazo armado de la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (Unita), y de la mayor potencia militar regional: Sudáfrica.

Para nosotros es un compromiso mantener vivos, en tiempos de paz, los lazos de amistad forjados en aquellos años, dijo a Prensa Latina el coordinador de la brigada, Félix Álvarez, quien enfatizó que su presencia es también la representación simbólica de los compatriotas que dieron su aporte para la liberación de África Austral.

Tratamos de representarlos dignamente y continuar el mensaje de hermandad y amor que ellos sembraron con su sudor y su sangre, añadió.

Álvarez, especialista en ginecología y obstetricia, lleva cinco años en Angola y coordina las labores no solo de los 29 cubanos que brindan asistencia sanitaria, sino también de los 26 que pertenecen a los contratos educacionales, así como cuatro que cooperan con el Ministerio de Energía y Aguas.

“Hay compañeros que están distantes de las cabeceras municipales, a más de 12 horas incluso, lo que a veces complejiza su traslado, pero siempre hemos recibido la ayuda del gobierno provincial y las direcciones municipales de salud en caso de necesidad”, comentó.

Señaló que los profesionales de salud están presentes en cinco de los nueve municipios de la provincia, y aunque la mayoría están ubicados en el municipio cabecera, Menongue, tienen también un médico en el municipio de Calai, otro en Dirico, uno en Cuito Cuanavale y uno en Cuchi.

En el hospital de Menongue, donde la mayoría de la brigada médica realiza sus funciones, se desempeña Juan Dámaso González, especialista de primer grado en medicina general integral, verticalizado en ginecología y obstetricia.

Con una experiencia de tres años en el país, esta es su cuarta misión, pues antes estuvo en la República Bolivariana de Venezuela, en Bolivia y Argelia.

Sus conocimientos y aprendizajes están hoy al servicio de la población de Cuando Cubango, donde la incidencia y prevalencia de las arbovirosis, fundamentalmente la malaria, constituye el problema de salud más importante.

“A diario llegan numerosos pacientes y en el caso específico de las embarazadas, que son las que atiendo, es un factor de riesgo que puede ser causa de aborto, de prematuridad y causa de muerte materna”, explicó, y añadió que también aparecen con frecuencia otras patologías como la tuberculosis y la fiebre tifoidea.

Su labor abarca también la docencia, para contribuir a la formación de los futuros médicos generales integrales y también del personal de enfermería.

“Es algo a lo que estamos acostumbrados desde Cuba”, afirmó. “Para llevar la asistencia médica y la docencia existen reuniones metodológicas, también un programa diseñado para la preparación de estos especialistas y nosotros aplicamos la enseñanza durante el trabajo, educamos en cada pase de visita, no solo en las conferencias y seminarios”.

“Ha sido una experiencia muy bonita e inolvidable para mí”, aseguró a Prensa Latina Yoslaidis Gotero Miranda, quien se desempeña como profesora en el curso de enfermería.

En sus cinco años en el país, además de contribuir en la formación de los estudiantes, su trabajo se ha extendido a la preparación de los actuales profesores angoleños de la especialidad.

“Muchos de ellos están superándose en maestrías y doctorados. También hemos realizado actividades extensionistas con los estudiantes en las comunidades, jornadas científicas estudiantiles para ayudar a la formación y lograr los cambios en la comunidad en favor de la salud, que es lo que más nos interesa”, apuntó.

UN MENSAJE DE PAZ

El triunfo en la Batalla de Cuito Cuanavale representó un hito en la historia de Angola y el continente africano, pues no solo marcó la expulsión de las tropas enemigas, sino que propició la firma de los Acuerdos de Nueva York, el 22 de diciembre de 1988.

Dichos compromisos permitieron la aplicación de la resolución 435/78 del Consejo de Seguridad de la ONU, que condujo a la independencia de Namibia el 21 de marzo de 1990; así como favorecieron el fin del régimen del apartheid en Sudáfrica y, en consecuencia, la liberación de Nelson Mandela tras 27 años de prisión.

Por su gran significado para la región, en 2018 se estableció el 23 de marzo como Día de la Liberación de África Austral.

Los cubanos que actualmente caminan las mismas tierras de aquellos escenarios de combate, están orgullosos del granito de arena que aportaron entonces hijos del país caribeño, y se esfuerzan por dar continuidad en la construcción de la paz y el desarrollo por el que lucharon tantos hombres y mujeres.

arc/kmg

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