sábado 7 de febrero de 2026

Deber y honor: difundir el alcance universal de Martí

La Habana (Prensa Latina) Si pasa por su lado o coinciden en algún encuentro, usted no podría suponer que ese hombre de rostro trigueño, con asomos de canas en su abundante cabello y bigote es uno de los más respetados estudiosos de la obra del más importante líder revolucionario y Apóstol cubano, José Julián Martí y Pérez, tanto o más actual en este siglo XXI por su proyección humanista y cuantioso legado literario.

Por Frank Agüero Gómez

Pues, sí, se trata de Pedro Pablo Rodríguez López, doctor en Ciencias Históricas, recién declarado Premio Nacional de Edición del 2025, galardón que suma a igual reconocimiento en Ciencias Sociales y Humanísticas en 2009.

Investigador y Profesor Titular, periodista, miembro efectivo de las Academias de Ciencias de Cuba y de la de Historia, del Tribunal Nacional de Categorías y Grados Científicos, además de activo integrante de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba y de la Unión de Periodistas de Cuba.

Sus aportes se encuentran en investigaciones sobre diversos temas de Historia y pensamiento cubano, acerca del movimiento patriótico durante el siglo XIX, en particular el quehacer multifacético de José Martí, también ha investigado en torno a la vida de Máximo Gómez, el pensamiento económico cubano y las relaciones Cuba-Estados Unidos.

Trabaja en el Centro de Estudios Martianos donde fue vicedirector de investigaciones desde 1990 hasta el 95 y en la actualidad ocupa la dirección general de la edición crítica de las Obras Completas de José Martí.

Conversamos a propósito de la venidera Feria Internacional del Libro de La Habana, ocasión en que será homenajeado con los también Premios Nacionales de Literatura, Virgilio López Lemus y de Ciencias Sociales y Humanísticas, José Bell Lara.

P: Doctor en Ciencias, historiador, pero todo empezó en el periodismo. ¿Por qué, cuándo y dónde ejerció la profesión en que se mantiene?

R: Antes de adentrarme en el periodismo fui primero profesor de historia en una secundaria básica para adultos y posteriormente en la antigua Escuela de Periodismo de la Universidad de La Habana, tanto en cursos para graduados de preuniversitario como para trabajadores ya en el ejercicio periodístico.

Esa labor docente me condujo, además, al contacto personal con muchos estudiantes que ya lo ejercían y después comencé a trabajar en la revista semanal Bohemia al frente de la sección de Historia. Allí no solo traté temas históricos sino también fui haciendo entrevistas, comentarios de libros y cubrí eventos de diversos tipos.

De hecho, Bohemia representó una gran escuela para mí dado que en ese momento quedaban trabajando en la revista algunos periodistas con edad avanzada y más de tres decenios en la publicación, fue una escuela de periodismo práctico sin duda.

Un tiempo después empecé en CMBF, Radio Musical Nacional; cuando en esta emisora se crearon tres noticiaros culturales diarios, me pidieron que yo los preparara y dirigiera.

P: Es usted un consagrado a la investigación sobre nuestro Apóstol. ¿Por qué dedicar tantos años a Martí y qué réditos le ha aportado como estudioso?

R: El acercamiento a Martí lo inicié desde niño, mi padre me regaló un ejemplar de la Edad de Oro, lo que me fue entusiasmando y continué con algunas lecturas del ideario martiano desde la enseñanza primaria; ello lo mantuve durante el bachillerato y mi paso por la licenciatura en Historia.

En el ambiente periodístico comencé a escribir sobre Martí especialmente en Bohemia. Pero sin dudas, lo más importante ha sido mi labor con la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí, tarea que inicié a poco de entrar en esta institución y que asumí cuando se jubilaron Cintio Vitier y Fina García Marruz, pues ambos me entusiasmaron a seguir sus pasos y a dar apoyo según las dificultades que surgían.

Siempre recuerdo cuando Cintio, ya pasado varios meses de mi entrada en el Centro, ante alguna consulta me afirmó que él y su esposa tenían plena confianza en el trabajo realizado, que estaban de acuerdo con algunos cambios sugeridos en el formato de la Edición y que ya era una tarea mía plenamente, junto a mi gran amigo, ya fallecido hace años, Ramón de Armas, también historiador y compañero de trabajo desde que introdujimos una asignatura de pensamiento martiano en los cursos que hacíamos para formar profesores en el departamento de Filosofía de la Universidad de La Habana.

P: Es innegable que la responsabilidad con la edición crítica de las obras del Maestro constituye el mayor aval para el Premio que acaban de anunciarle. ¿Cómo lo recibe y qué compromisos comporta para usted y sus colaboradores?

R: Naturalmente, lo recibo con agrado, porque siempre he pensado que es una gran responsabilidad y un gran honor dirigir este esfuerzo para reunir toda la obra escrita de Martí y facilitarles su conocimiento a los lectores, tanto con los propios textos del Maestro, como por el aparato crítico de notas e índices (de Nombres, Geográficos y de Materias). Ya hay 30 tomos publicados, el último de ellos se presentará en la Feria del Libro de este año y estamos trabajando en los 5 siguientes.

P: La revista Cuba Internacional se honra con su firma en la columna Efecto Martí desde hace varios años. ¿Por qué la mantiene a pesar de sus obligaciones con el Centro de Estudios y otras labores afines académicas e investigativas?

R: Me mantengo colaborando con la revista porque dada su circulación por muchos países y diversas culturas me permite hacer llegar el conocimiento de Martí a muchos lugares fuera de Cuba y creo que hacer comprender cada vez más su alcance universal, tanto en su tiempo como en el nuestro, constituye un deber de quienes nos dedicamos al estudio, enseñanza y divulgación de su vida y su obra.

Cada día que pasa nos demuestra cuán universal y necesario es ese conocimiento de quien trabajó para la independencia de su país y de Nuestra América y por una ética y principio de respeto a cada persona y cultura.

P. Finalmente, díganos algo de Pedro Pablo en familia, sus otras ocupaciones…

R: Provengo de una familia relativamente corta. Viví casi toda mi infancia y juventud con mis padres. Mi madre sobrevivió bastantes años a mi padre.

Tuve una infancia feliz de cariño y de amor por parte de ellos quienes me inculcaron el amor a la lectura y me compraban todo tipo de libros, sobre todo de literatura e historia.

Tengo dos hijas que son dos mujeres encantadoras y he compartido vida de pareja con varias mujeres con las que mantengo una excelente relación de afecto y cariño, aunque ahora solo comparto mi vida con la última.

arb/mml/fag

RELACIONADOS