domingo 2 de agosto de 2026

Costa Rica, capturaron al “Diablo”, pero quedan otros demonios

La Habana (Prensa Latina) El arresto del narcotraficante costarricense conocido como “Diablo” impacta entre la espectacularidad y el alivio, aunque sin considerársele el único de los probables “demonios”, en un ambiente de extremos entre el asesinato y el abuso político.

Por Antonio Paneque Brizuela

Redacción Américas

Además de Alejandro Arias Monge, detenido el 24 de julio tras 11 años de búsquedas, subsisten entre los 5,4 millones de habitantes otros malignos “sin capturar”, incluidos gobernantes, aunque sobre estos últimos la palabreja pierda mucho de su cierta jocosidad.

Claro que la maldad dista bastante del ciudadano-promedio tico, cuya forma respetuosa de convivir -según estudiosos y testigos- destaca por su sociabilidad, mesura, solidaridad, coherencia, amor a estudiar y a divertirse, y su preferencia al diálogo sobre la confrontación.

Pero ello contrasta con los crecientes homicidios (876 en 2024 y 873 en 2025), aunque ese mal es atribuido a otra desgracia más letal: el narcotráfico representado por “Diablo”, que aumentó durante el último lustro y del cual este criminal es solo un triste paradigma.

Pueblo opuesto a las armas y a la violencia (uno de los primeros en eliminar el ejército -1948- y el único en autoproclamarse “La Suiza de Centroamérica”), esos hábitos chocan con hechos como los 125 asesinatos registrados solo en los primeros 20 días de 2026.

Mientras tanto, la principal víctima del narcotráfico, con sus muertos, heridos, mutilados y lutos sigue siendo la población, el 56 por ciento de la cual identifica este problema como el más grave del país, según un estudio de la Universidad Nacional (UNA).

Los investigadores ubican las causas de tal situación en que el gobierno del expresidente Rodrigo Chaves (2022-2026), concluido en febrero, centró parte de su atención en ataques contra los poderes legislativo y judicial, que incluyeron denuncias contra sus líderes.

El informe de la UNA asegura que en el primer cuatrimestre de 2025 persistió un estilo discursivo del presidente marcado por el referido choque contra esos otros sectores políticos, incluidos los líderes del Legislativo, Rodrigo Arias, y de la Fiscalía General, Carlo Díaz.

Según el citado informe, la confrontación entre los órganos de poder causó el descuido de la lucha contra el narcotráfico, la violencia callejera y otros delitos.

Esa situación significó un vacío para el país, mientras la desigualdad económica y social afectó al pueblo en áreas como la educación, el medio ambiente, los programas sociales y la infraestructura pública, agrega la investigación.

LA SAGA-CHAVES POR CONSERVAR EL PODER

Los últimos cinco años de esa etapa abarcan también uno de los peores lapsos en la dirección política del país, personificados en Chaves, quien llenó ese período de maniobras y triquiñuelas políticas en pos de dejar a un gobierno integrado por sus “escogidos”.

Las jugadas del economista y exfuncionario del Banco Mundial, acusado en procesos judiciales por corrupción, abuso de poder y financiación de la campaña electoral, incluyeron sus influencias en la elección el 2 de febrero de su candidata Laura Fernández.

La exministra de la Presidencia, instruida para aspirar en esos comicios por el mismo partido de Chaves, Pueblo Soberano, y la parafernalia de políticos defensores de su candidatura a cualquier costo, ganó en primera vuelta con un 48,5 por ciento de votos.

El triunfo de Fernández en los sufragios, con una participación del 66,96 por ciento, significó también el del expresidente, quien garantizó un gobierno “heredero” de sus políticas, habida cuenta de que la Constitución impedía su reelección.

“Costa Rica ha votado por la continuidad del cambio” -declaró de forma cínica la flamante mandataria en su primer discurso, y -de modo aún más cínico- invocó a Chaves para confirmarle el logro de su “misión”:

“Señor presidente -le dijo- seguiré haciendo rugir a nuestra economía jaguar”, término este último muy usado por el expresidente en sus campañas, y para identificar el lenguaje “de trabajo” entre la camarilla oficialista que llevó a Fernández al poder.

IMPACTO DEL NARCOTRÁFICO LIDERADO POR “DIABLO”

Parecería una paradoja que en el país cuyo ejecutivo abandonó en 1948 sus “hábitos” militares con la eliminación del ejército, falten ahora efectivos para enfrentar, junto a su menguada e ineficaz Policía, un narcotráfico instalado hasta las raíces de la sociedad.

Un mal demasiado visible y bochornoso para este pueblo defensor de tradiciones democráticas, precisamente al amparo de las cuales prescindió de esos soldados que ahora tanto necesita para enfrentar al contrabando de drogas causante de la criminalidad y la inseguridad.

El director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, estima que la presente ola de violencia tiene como causa principal la disputa por territorios, protagonizada por bandas criminales asociadas al trasiego de estupefacientes.

“Los choques -asegura el experto- son entre por lo menos seis de esos grupos delictivos, en pugna por zonas de influencia vinculadas al narcotráfico, tráfico intermedio y microtráfico, que generan los actuales homicidios.

De acuerdo con especialistas y funcionarios de todos los sectores, el narcotráfico es el principal causante de los asesinatos, con sus consiguientes ajustes de cuentas, venganzas y captación (o reclutamiento forzado) de jóvenes para “el negocio”.

Explicación sobre el asunto incompleta, si se prescinde de otra realidad tal vez más objetiva: la deficitaria situación económico-social, que condiciona el crimen en este, como en cualquier país.

Un problema nada extraño en el mundo de hoy, pero lamentable en una Costa Rica otrora conocida como “La Suiza de Centroamérica”, aunque ahora sean comunes, a cualquier día y hora, los tiroteos, apuñalamientos y otras agresiones, con graves pérdidas humanas.

¿QUIÉN ES EL “DIABLO” CAPTURADO AHORA?

La célula narco del principal prófugo de la justicia del país, Alejandro Arias Monge, conocido como “Diablo”, operaba en el Norte, conformada por al menos 16 miembros, que fueron detenidos en diciembre de 2023 y utilizaban dos centros turísticos para drogas y escondites.

Pero este 24 de julio, el cabecilla del crimen organizado cuya fuga se extendió por varios años y motivó una recompensa internacional por parte de Estados Unidos, fue aprehendido por el OIJ en una finca de Río Frío de Sarapiquí, en la norteña provincia de Heredia.

El arresto del capo de 42 años de edad, en un operativo con amplio despliegue de fuerzas de seguridad y un intenso tiroteo, tras múltiples intentos frustrados durante 11 años, causó un muerto y ocho heridos entre los agentes del OIJ, según el canal Teletica.

La persecución contra Arias Monge, el criminal “más buscado” del país (desde 2015, tras matar a un hombre), trascendió esas fronteras, cuando la estadounidense Administración para el Control de Drogas ofreció medio millón de dólares por información sobre su paradero.

El grupo delictivo de “Diablo” desplegaba gran actividad de narcotráfico, con presencia operativa en regiones del Caribe y la Zona Norte del país, donde choques con otras bandas causaron 150 muertos y numerosos heridos.

Especialista en asesinatos y sobornos de policías, algunas de cuyas víctimas eran decapitadas y quemadas vivas, el líder narco contribuyó a que Costa Rica perdiera su condición de país centroamericano más seguro, con 873 fallecidos solo en 2025.

El tristemente célebre bandolero escapó a diez operativos solo en 2024, y expandió su acción hacia siete regiones del país, mientras su defensor, Cristian Rodríguez, es ahora llamado “El abogado del Diablo”.

arb/apb

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