Por Pedro Rioseco*
Colaborador de Prensa Latina
Guido Álvaro Peredo Leigue, más conocido por Inti, nació en la ciudad boliviana de Cochabamba el 30 de abril de 1938. Su padre, Rómulo Arano Peredo, era profesor, escritor y exsenador de la República, y su madre, Selvira Leigue Llanos, una mujer de amplia cultura.
El matrimonio tuvo cinco hijos: Antonio, el primogénito; Inti, el segundo, Roberto (Coco en la guerrilla del Che). Emma Olga y Osvaldo, el benjamín, a quien llamaban Chato.
Según recuerdos de la familia, el padre le apodó Inti, cuyo significado en quechua es sol, porque en una novela así se llamaba un personaje que tenía el temperamento fuerte y rebelde de Guido.
El exilio de su padre, tras el derrocamiento del gobierno de Gualberto Villarroel en 1946, dejó desprotegida a la familia. La madre tuvo que contratarse como mecanógrafa. Inti y Coco, aún adolescentes, abandonaron las aulas y se dedicaron a la labranza en medio de la selva.
Sembraban arroz, yuca y plátanos, que vendían en el mercado. Se alimentaban fundamentalmente de los productos de la caza. Luego trabajaron en los lavaderos de oro de Tipuani.
Desde muy joven Inti ingresó en la Juventud Comunista Boliviana y pronto comenzó a militar en las filas del Partido Comunista Boliviano (PCB), donde se destacó como uno de sus cuadros más abnegados y valientes y por su actividad revolucionaria fue encarcelado varias veces.
En agosto de 1962, viajó a la entonces Unión Soviética para un curso político, regresando en mayo del siguiente año. Fue primer secretario del Comité Regional de La Paz y miembro del Comité Central del PCB, electo en su II Congreso Nacional, en 1964.
Al igual que su hermano Coco, participó en tareas de apoyo a la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN) del Perú. También prestó su ayuda en la organización del Ejército Guerrillero del Pueblo, encabezado por el periodista Jorge Ricardo Masetti, el cual operó durante 1963 en la provincia de Salta, en el norte de Argentina.
Formó parte del segundo grupo de bolivianos que se entrenaron en Cuba en 1966 y se unió a la guerrilla del Che el 27 de noviembre de ese mismo año. Ese día el Che escribió en su Diario la llegada de “otro boliviano, Inti, también a quedarse”.
Quince días después, su nombramiento como uno de los comisarios del naciente ELN de Bolivia fue anunciado por el Che y en su diario incluyó más de 80 referencias donde destaca las condiciones políticas y revolucionarias del joven, uno de los hombres de su mayor confianza.
La impresión que le causó el Che a Inti se refleja en un posterior escrito del joven guerrillero: “Me golpearon varias reacciones: turbación por el respeto que le tenía (y mantendré siempre), emoción profunda, orgullo de estrecharle la mano, y una satisfacción difícil de describir al saber con absoluta seguridad que en ese momento me convertía en uno de los soldados del ejército que dirigía el más famoso comandante guerrillero (…).
“Al poco rato, Pombo me entregó una carabina M-2 (mi primera arma) y el equipo de combatiente. (…) Esa noche comenzó mi vida de revolucionario verdadero”.
A finales de febrero de 1967 el Guerrillero Heroico subrayaría que Inti era ejemplo en todo tipo de labores, y escribiría de él: “Muy bueno, mantiene el espíritu a pesar de su endeble constitución física, es ejemplo y ha pasado por la doble prueba del sacrificio y el combate a entera satisfacción”. En agosto afirmaría que despuntaba firmemente como un cuadro político y militar.
El 8 de octubre de 1967 Inti Peredo fue uno de los cinco guerrilleros supervivientes de la Quebrada del Yuro. Cumpliendo la orden del Che de retirarse, pudo eludir con estos el cerco militar tendido por el ejército y gracias a la protección de una familia campesina salvó su vida.
Junto al guerrillero cubano Leonardo Tamayo Núñez (Urbano) pudo eludir la persecución del Ejército y dirigirse a la ciudad de Santa Cruz. Luego, por avión, viajó a Cochabamba, donde tomó contacto con el PCB a través de su suegro, el escritor Jesús Lara, lo que permitió organizar el rescate de los tres guerrilleros restantes.
Establecido clandestinamente en su ciudad natal, hizo el juramento de seguir la lucha armada, firmó el manifiesto Volveremos a la montaña y se propuso reorganizar el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia. Cruzó a Chile e ingresó clandestinamente a Bolivia desde ese país en mayo de 1969.
Dos meses después publicó un mensaje que conmocionó a la opinión pública del país y aclaró al pueblo que “los que luchamos junto al Che no aceptamos la rendición”.
El 4 de septiembre, un nuevo comunicado dado a conocer cinco días antes de su asesinato a los 31 años precisaba que “el camino es largo y lleno de sacrificios. Estamos dispuestos a entregar nuestra modesta cuota, lo único que tenemos, la vida, para lograr la libertad de Bolivia y América Latina y la felicidad de nuestro pueblo. Tenemos fe en el triunfo final, porque detrás nuestro avanza pujante un pueblo”.
Por una delación, Inti fue detectado en una casa de seguridad en La Paz. En la madrugada del 9 de septiembre de 1969, fuerzas combinadas rodearon la casa donde se refugiaba y abrieron fuego desde todos los ángulos.
En el interior Inti se defendió valientemente con un revólver pero se le encasquilló. Herido y apresado, fue torturado y asesinado ese mismo día hace 57 años. Murió otro héroe, nació un símbolo.
arb/prl
*Periodista cubano.





