viernes 4 de septiembre de 2026

Fidel Castro y la URSS, visitas para la historia (+Fotos +Video)

Moscú (Prensa Latina) El magnetismo de la figura del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, es tal en la población de la Federación de Rusia y de otros pueblos que formaron parte de la extinta Unión Soviética, que todo el mundo aquí conoce al guerrillero de barba y uniforme verde olivo.
Por:
Germán Ferrás Álvarez
Corresponsal jefe en Rusia

Si alguien hizo por las relaciones entre la URSS y Cuba, ese sin dudas fue Fidel Castro, cuya memoria guardan los rusos y otros pueblos de la otrora Unión Soviética.

Hoy Moscú se vanagloria de un imponente monumento de cuerpo entero del insigne revolucionario cubano, con su típico uniforme, su boina y un tabaco, tal y como lo conocieron los soviéticos en el primero de los 10 viajes que el Comandante en Jefe realizó a la URSS.

POR PRIMERA VEZ

Durante la primavera de 1963, el Comandante en Jefe llegó a la URSS en un ambiente de estricto secreto. Todos esperaban que esta visita disipara las últimas nubes que ensombrecían las relaciones soviético-cubanas tras la Crisis del Caribe.

Este primer viaje tuvo lugar por invitación personal del primer secretario del PCUS Nikita Jruschov, y se convirtió en la etapa conciliatoria que siguió a la crisis de los misiles.

En ese entonces, para evitar una guerra nuclear con Estados Unidos, la dirección soviética decidió retirar los misiles nucleares de la isla sin consultar a los cubanos, a cambio de concesiones de Washington y garantías de no agresión contra Cuba.

Fidel llegó por un aeropuerto militar en la norteña localidad de Mursmansk, en un avión estratégico soviético, hecho que por sí le valió el incremento de la popularidad que tenía entre los pobladores de la URSS.

En aquella histórica visita de casi 40 días, el legendario revolucionario recorrió el vasto país llegando desde las estepas ucranianas hasta la fría Siberia o al árido Uzbekistán.

Castro viajó por todo el país y protagonizó un programa sin precedentes: visitó la base de submarinos en Severodvinsk, convirtiéndose en el único jefe de Estado extranjero de la historia que logró ver una base de misiles balísticos intercontinentales soviéticos.

También se convirtió en el primer extranjero que subió al podio del Mausoleo de Lenin, no sin antes visitar el Teatro Bolshói, donde el Comandante habló con Maya Plisétskaya.

Moscú nunca había visto celebraciones semejantes en el siglo XX. El Primero de Mayo, por primera vez, un jefe de Estado pronunció un discurso desde la tribuna del Mausoleo de Lenin. Las fotografías de Fidel con Jruschov dieron la vuelta al mundo.

EN CONTACTO CON EL PUEBLO SOVIÉTICO

Muchos de los que acompañaron a Fidel en ese primer viaje recuerdan que este disfrutó momentos inolvidables con la población.

Habló con los leñadores en la Siberia y compartió con ellos sus tabacos. Tomó sopa y salo (tocino) con María en un pueblo de Ucrania. Bebió vodka de una botella junto a los geólogos, y en una ocasión se llevó a pie a su intérprete durante la noche por todo Moscú.

Fidel igualmente disfrutó de la comida tradicional rusa, de la cual prefería la borsh (sopa con la remolacha como ingrediente principal, patrimonio cultural inmaterial de la humanidad por la Unesco) y la salianka (sopa densa de carne o pescado con vegetales encurtidos), así como las típicas albóndigas.

En esa ocasión recibió muchos regalos, pero el más significativo fue de un grupo de geólogos que trabajaban en el lago Baikal: un oso de peluche vivo, nombrado en honor del lago. El pequeño animal viajó con el Comandante a Cuba, donde vivió por algunos años.

Al igual que en Cuba, Fidel Castro se interesó en varias ocasiones por el desarrollo agropecuario. Y en la Unión Soviética, se sentó al volante de un tractor para dirigirse a la granja de plantación de algodón Kyzyl de Uzbekistán.

Indagó con los campesinos y con los dirigentes agropecuarios, y quedó muy impresionado por los logros en ese sector, sobre todo en la recuperación de terrenos baldíos o que anteriormente estaban desiertos.

OTRAS VISITAS

En total el líder histórico de la Revolución cubana realizó 10 visitas a la URSS. La segunda vez, en enero de 1964, conoció el frío invierno ruso y se adentró en las tradiciones de esa estación en las costumbres eslavas.

Se deslizó por una montaña en un trineo de madera, dio un paseo en esquís, montó una tradicional Troika, y fue de caza con Jruschov en un bosque cerca de Moscú.

Muchos en la otrora Unión Soviética siguen recordando a Fidel, y aunque la mayoría de las otras visitas las hizo para participar en conmemoraciones importantes, o en congresos del PCUS, en el imaginario popular siempre aparece su figura rebelde, con un tabaco, barba y una boina.

Todos refieren que fue Fidel quien pronunció el discurso más largo de la historia de la ONU, y entró en el libro Guinness de los récords como el hombre que sobrevivió a 638 intentos de asesinato.

Que además rompía los esquemas, que sus discursos eran como diálogos abiertos, como el que pronunció en la Universidad Lomonosov al regresar de una gira africana a finales de la década de 1970.

ADMIRACIÓN MUTUA

No solo el pueblo soviético o ruso admiraba al insigne comandante guerrillero, él también sentía una profunda admiración y respeto por Rusia. Incluso después de la desintegración de la URSS, la cual previno antes que otros políticos, y del enfriamiento de las relaciones, Fidel Castro siguió admirando al pueblo ruso.

En una conversación en 2005, se le preguntó si visitaría otra vez Rusia: “Si me preguntan por mis sentimientos y mi voluntad, entonces sí, en verano o en invierno, con nieve o sin nieve, sin importar quien gobierne”, respondió.

Sobre el pueblo ruso, Fidel Castro expresó: “Este pueblo conoce realmente lo que es la guerra y la tragedia de la guerra, por eso ama la paz más que nadie, pero también puedo decir que el pueblo ruso es el pueblo más generoso del mundo. Yo sé quiénes son los rusos y los admiro”.

arb/gfa

Colaboraron en este trabajo:
Amelia Roque
Editora Especiales de Prensa Latina
Laura Esquivel
Editora Web Prensa Latina
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