Por Miguel Gerardo Valdés Pérez*
Colaborador de Prensa Latina
A 25 kilómetros de la ciudad de Pinar del Río y a 178 kilómetros de la ciudad de La Habana, el Valle de Viñales es de una singularidad geográfica y geológica que le confiere alto grado de valor patrimonial.
Sus mogotes -formaciones calizas milenarias-, redondeados y de paredes verticales, lo distinguen de otras geografías cubanas como peculiar paisaje geomorfológico, en cuyas cuevas y sistemas acuíferos subterráneos habita una rica biodiversidad endémica.
La música tradicional campesina, el cultivo del tabaco, la arquitectura vernácula -caracterizada por hermosas columnas, amplios portales y pintorescos techos inclinados de tejas españolas- se integran como símbolos de la región y definen los atributos de su Valor Universal Excepcional.
Sin embargo, esas cualidades del Valle de Viñales no estarían suficientemente reconocidas o validadas sin el ejercicio de la comunicación como herramienta para la gestión del patrimonio, la socialización y puesta en valor.
Con la premisa anterior y su filiación profesional a la Oficina del Conservador del Valle de Viñales, la máster en Ciencias Carmen Rosa Romero Rosabal ha emprendido la cruzada de un plan de gestión de comunicación que implica a fundamentales segmentos de público estratégico vinculado a la actividad patrimonial y a residentes de la localidad.
El objetivo es potenciar el reconocimiento de los valores patrimoniales del Paisaje Cultural Valle de Viñales y consolidar con ello la identidad y el sentido de pertenencia de la comunidad.
La importancia de preservar la identidad de grupos o comunidades deviene fundamental recurso para enfrentar la colonización cultural, que en no pocas ocasiones la “mundial globalización” genera, nominativo reciente del teólogo e investigador brasileño Frei Betto.
CORRIENTES DE PENSAMIENTO LATINOAMERICANO Y MEDIACIONES
Las corrientes de pensamiento latinoamericano, que se desarrollaron a partir de la segunda mitad del pasado siglo, han puesto de relieve la importancia de reconocer a las mediaciones, especialmente, a las socioculturales, como factores decisivos para la implicación de los sujetos en los procesos educativos y de transformación social.
Matrices socioculturales que la investigadora Sandra Massoni, de la Escuela del Rosario, en Argentina, toma en consideración como dimensiones básicas para su propuesta comunicológica de Investigación Estratégica Enactiva.
Con un enfoque integral y una visión holística, la comunicación es concebida como punto de encuentro donde lo social, lo cultural y lo medioambiental confluyen, desde la perspectiva conversacional, en una interacción en la que los diferentes ámbitos comunicacionales, los aportes de las teorías de la complejidad -del investigador Edgar Morín- y de las mediaciones -de Jesús Martín Barbero-, se erigen en ejes cardinales.
COMUNICACIÓN ESTRATÉGICA ENACTIVA Y CONSTRUCCIONES SIMBÓLICAS
Habría que destacar que, en la integralidad de la Comunicación Estratégica Enactiva, los saberes originarios de los pueblos ancestrales latinoamericanos -en ocasiones excluidos o superficialmente interpretados por las corrientes de pensamiento eurocentristas- y los actores o “sujetos de la naturaleza” –al decir de la investigadora argentina-, se incorporan como categorías básicas de los diseños o protocolos de investigación. “Sujetos de la naturaleza” que, en la cosmogonía de las primigenias culturas latinoamericanas, han estado presentes en rico panteón animista. Tal es el caso del maíz, presente en el virreinal arte religioso y funerario de los artistas mexicanos y en los cuencos de la ancestral cultura Valdivia ecuatoriana.
En ambos casos, lo simbólico imaginativo se incorpora a lo estético visual en el fundamento interpretativo de sus respectivas prácticas sociales.
INTERPRETACIÓN PARA LA PUESTA EN VALOR DEL PATRIMONIO CULTURAL
Al establecer relación con la importancia que entraña socializar el patrimonio con las herramientas de la comunicación, habría que destacar qué tan necesario es comunicarlo, como poner en conocimiento de los públicos los valores históricos, estéticos o de uso que lo caracteriza, pues ellos son expresión de las tradiciones y costumbres de la cultura que lo ha creado.
La socialización del patrimonio, etapa final de su puesta en valor, debe implicar también su interpretación, proceso -según la Asociación Nacional para la Interpretación del patrimonio, fundada en 1988 y la Asociación de Intérpretes de la Naturaleza, en 1954- en el que la relación entre comunicación y conexión emocional con los públicos es el fundamental eje psicológico para la gestión comunicativa.
La geomorfología del hermoso Valle de Viñales, junto al simbolismo de sus prácticas culturales tradicionales; así como el sentimiento identitario y arraigo de su comunidad, han estado en el centro del trazado para la gestión comunicativa que ha emprendido su Oficina del Conservador, desde el encuentro conversacional que enactúa con las matrices socioculturales, los actores o “sujetos de la naturaleza” y las mediaciones como elemento que transversaliza la recepción y apropiación.
El desconocimiento del patrimonio cultural -bien se inscriba dentro de las categorías de material o inmaterial- es una de los factores que determinan su preservación, conservación y legado para futuras generaciones.
La gestión de comunicación emprendida por la Oficina del Conservador del Valle de Viñales será el catalejo que permitirá conocer y disfrutar los valores excepcionales de este Paisaje Cultural.
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*Doctor en Ciencias de la Comunicación y Profesor Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.





