Por Joel Michel Varona
Redacción Ciencia y Técnica
El gigantesco proyecto fue inspirado en el pensamiento del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, cuando en la Cumbre de La Tierra en Río de Janeiro, el 12 de junio de 1992, expresó: “…Una importante especie biológica está en riesgo de desaparecer por la rápida y progresiva liquidación de sus condiciones naturales de vida: el hombre…”.
Respecto a los documentos elaborados anteriormente sobre este tema, la nueva propuesta tiene un alcance y jerarquía superiores, los actualiza e incluye la dimensión territorial. Asimismo, requiere concebir y ejecutar un programa de inversiones progresivas, a corto (2020), mediano (2030), largo (2050) y muy largo plazo (2100).
El Plan de Estado está conformado por cinco acciones estratégicas y 11 tareas, y constituye una propuesta integral -en la que se presenta una primera identificación de zonas y lugares priorizados, sus afectaciones y las acciones por acometer-, la que puede ser enriquecida durante su desarrollo e implementación.
Tarea Vida involucra a varias instituciones y sectores de la sociedad y la economía, y contempla un conjunto de acciones dirigidas a contrarrestar afectaciones en las zonas vulnerables en busca del bienestar de su población en materia ambiental.
Sobre los progresos de Cuba en este apartado el ministro de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), Armando Rodríguez, recalcó en conferencia de prensa reciente que “el tema ambiental es esencialmente cultural, y una cuestión que nos concierne a todos”.
“Han sido meses difíciles para la implantación de la política ambiental del país, no podemos estar ajenos al contexto, porque hoy es difícil visitar las comunidades, los ecosistemas, y las áreas protegidas para seguir estudiándolos.
“También sufrimos la carencia de transporte para llegar a los lugares donde investigamos, e incluso existe limitación para los intercambios con expertos internacionales”, lamentó Rodríguez.
Se refirió a los obstáculos para materializar los planes de manejos, de ahí que los logros tienen un matiz especial, el sacrificio asociado a estos avances, “pues no estamos trabajando en condiciones normales, pero el principal desafío es que tenemos que seguir laborando de manera proactiva”.
Está reconocido que el archipiélago cubano forma parte de los 35 puntos calientes de la biodiversidad del planeta y eso es una gran responsabilidad para la nación, estos lugares reflejan una región con una excepcional concentración de ecosistemas y forma parte del patrimonio natural en el país.
Gracias a la ciencia cubana se reconocen 36 mil 729 especies y los grupos más diversos son insectos, plantas y hongos. Alrededor del 40 por ciento de ellas son endémicas, y los mayores organismos están concentrados en moluscos, reptiles y anfibios.
En la medida que podamos investigar más serán mayores los aportes en pos del desarrollo del país, comentó el titular.
El sistema de áreas protegidas sigue en ascenso; en el 2025 fueron aprobadas 13, sumando más de 80 mil hectáreas a las que ya teníamos cubriendo el 16,37 por ciento de superficie terrestre y aproximadamente el 30 por ciento de la marina, algunos casos poseen las dos categorías.
En lo adelante, debemos lograr un monitoreo que sea mucho más basado en la tecnología, señaló el ministro.
Hoy el país cuenta con 156 áreas protegidas aprobadas por el Consejo de Ministros, y estas contienen los manglares, arrecifes coralinos y los bosques de montañas. Dichas zonas tienen planes de manejo y seguimiento permanentes.
De manera prioritaria quedaron autorizados los llamados Sitios de Esperanza, áreas protegidas que tienen destaque por determinadas especies de corales, entre ellas, el Parque Nacional Guanahacabibes, el de la Ciénaga de Zapata y Jardines de la Reina.
Se suman -añadió Rodríguez- el refugio de vida silvestre Laguna de Maya y Santa Lucía. No solo se trata de conservar, sino también del desarrollo sostenible de los ecosistemas, por ejemplo, es posible obtener ingresos a través del buceo contemplativo, recomendó el científico cubano.
El índice de boscocidad crece anualmente, hoy estamos en el 32,2 por ciento, y el país tiene marcado como potencial un 33 por ciento.
El 71 por ciento de los bosques cumple funciones de protección y conservación, pero es necesario prestarle mucha atención al fenómeno de los incendios forestales, dijo Rodríguez, quien resaltó la continuidad de los estudios sobre los humedales, bosques y los pastos marinos.
Cuba -destacó el ministro- cuenta hoy con un alto grado académico en este campo que le permite realizar intercambios al más alto nivel con expertos de otras latitudes.
POR EL DESARROLLO DE UNA NACIÓN EN ARMONÍA CON LA NATURALEZA
El 21 de mayo, el Citma entregó el Premio Nacional de Medio Ambiente 2026 a reconocidos científicos dedicados a gestionar el desarrollo de una nación en armonía con la naturaleza.
Al dirigirse a los galardonados, el ministro del Citma explicó que la política ambiental cubana cuenta con el respaldo del Estado y el aporte de la ciencia, factores que contribuyen al desarrollo económico sostenible.
Los ganadores del Premio Nacional de Medioambiente 2026 son reconocidos por su ejemplo de entrega y ética, además de su compromiso constante con la protección de recursos naturales.
La gestión de los investigadores contribuye significativamente al fortalecimiento de la gestión ambiental, la educación científica y la búsqueda de soluciones innovadoras ante los complejos desafíos, comentó Rodríguez.
En un contexto marcado por limitaciones económicas, el impacto creciente del cambio climático, las dificultades energéticas que inciden en la calidad ambiental y los servicios básicos, el trabajo de los premiados adquiere una relevancia aun mayor.
Cada acción desarrollada refleja una profunda vocación de servicio y una firme voluntad de defender este patrimonio de la nación para las presentes y futuras generaciones.
Su ejemplo demuestra que la ciencia, la innovación, la cooperación y responsabilidad social son elementos esenciales para avanzar hacia un modelo de desarrollo más resiliente y sostenible.
Ellos -sentenció- evidencian la capacidad y el talento de los expertos cubanos para continuar aportando soluciones concretas.
Reconocer sus méritos constituye hacer homenaje a todos aquellos que trabajan por una Cuba ambientalmente sostenible.
Tuvimos un líder histórico como Fidel Castro, y contamos con un Raúl Castro que mantiene en alto la política ambiental, expresó el ministro.
Rodríguez concluyó con un fragmento del discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro en la Cumbre Río+20, en Río de Janeiro, Brasil, el 21 de junio de 2012:
“Estamos urgidos de un cambio trascendental. La única alternativa es construir sociedades más justas, establecer un orden internacional más equitativo, basado en el respeto al derecho de todos; asegurar el desarrollo sostenible a las naciones, especialmente del Sur, y poner los avances de la ciencia y la tecnología al servicio de la salvación del planeta y de la dignidad humana.
“Cuba aspira a que se impongan la sensatez y la inteligencia humana sobre la irracionalidad y la barbarie”.
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