lunes 6 de julio de 2026

Brasil: misoginia y voto femenino en el centro del debate

Brasilia (Prensa Latina) Declaraciones misóginas del aliado bolsonarista Paulo Figueiredo, quien afirmó que las mujeres "votan mal", reavivan el debate sobre el machismo en la extrema derecha brasileña, profundizan divisiones internas y desatan críticas políticas y sociales.

Por Martha Andrés Román

Corresponsal jefa en Brasil

La controversia comenzó después de que Figueiredo, periodista e influenciador radicado en Estados Unidos y considerado uno de los principales articuladores internacionales del bolsonarismo, criticara públicamente a la ex primera dama Michelle Bolsonaro durante una transmisión de su programa en Internet.

En ese espacio sostuvo que “las mujeres votan estadísticamente muy mal”, especialmente las solteras, mientras aseguró que las casadas “tienden a acompañar el voto del marido”.

Sus expresiones fueron ampliamente rechazadas por figuras políticas, especialistas y usuarios de redes sociales.

DISPUTA DENTRO DEL PARTIDO LIBERAL

Las declaraciones ocurrieron en medio de una crisis dentro del Partido Liberal (PL), desencadenada por un video divulgado por Michelle Bolsonaro, quien denunció haber sido humillada y desautorizada por su hijastro, el senador Flávio Bolsonaro, precandidato presidencial de esa fuerza política.

El enfrentamiento expuso una disputa por el liderazgo del bolsonarismo y por el control de un electorado considerado decisivo para las elecciones de 2026.

Michelle Bolsonaro, presidenta del PL Mujer, el ala femenina del partido, construyó durante los últimos años una fuerte presencia entre mujeres evangélicas y conservadoras, convirtiéndose en una de las figuras más populares del campo de la derecha.

El choque con el hijo mayor de su esposo, el expresidente Jair Bolsonaro, evidenció diferencias estratégicas y personales sobre las que hasta el momento había reportes en la prensa nacional, pero que con el video tuvieron su principal exposición pública.

Fue precisamente al comentar esa disputa que Figueiredo dirigió críticas contra Michelle Bolsonaro y extendió posteriormente sus ataques al conjunto de las mujeres.

Además de cuestionar el liderazgo femenino dentro del partido, calificó al feminismo como una ideología incompatible con la derecha y afirmó que el éxito político de la ex primera dama respondía a que nunca había hablado de política, comentarios que profundizaron la polémica.

Las reacciones no tardaron en aparecer. La senadora Soraya Thronicke, del Partido Socialista Brasileño, presentó una solicitud ante la Procuraduría General de la República para que investigue las declaraciones de Figueiredo como posible caso de violencia política de género.

En un mensaje publicado en la red social X, sostuvo que los ataques no afectan únicamente a una dirigente política, sino al conjunto de las mujeres brasileñas, y defendió la apertura de una acción penal.

La controversia también alcanzó directamente a Flávio Bolsonaro, pues diversos sectores cuestionaron que el senador evitara condenar públicamente las declaraciones de uno de sus aliados más cercanos.

En ese sentido, una columna publicada por la periodista Roseann Kennedy en el diario O Estado de S. Paulo señaló que el problema del senador y precandidato presidencial del PL no reside exclusivamente en su madrastra, sino en el electorado femenino.

Según todos los indicios, existe un intento -hasta ahora respaldado por el silencio del hijo de Jair, el “Número Uno”- de destruir puentes y faltar el respeto al voto de las mujeres, que representan casi el 53 por ciento del electorado del país, manifestó.

VOTO FEMENINO, FACTOR CLAVE EN LA ELECCIÓN DE 2026

El episodio reabrió un debate que acompaña al bolsonarismo desde sus orígenes, pues, durante su carrera política, el expresidente Jair Bolsonaro protagonizó numerosas declaraciones consideradas misóginas.

Entre las más recordadas figura la pronunciada en 2014 contra la diputada Maria do Rosário, cuando afirmó que no la violaría porque “no lo merece”, episodio que derivó posteriormente en consecuencias judiciales.

Las dificultades del bolsonarismo para conquistar el voto femenino han sido documentadas en sucesivas encuestas electorales desde 2018.

Estudios de opinión de institutos como Datafolha y, más recientemente, Nexus/BTG muestran que las mujeres tienden a respaldar en mayor proporción al presidente Luiz Inácio Lula da Silva que a Jair Bolsonaro y a los candidatos identificados con él.

La relevancia política de esta controversia se comprende mejor al observar la composición del electorado brasileño, cuando, según datos del Tribunal Superior Electoral, el gigante sudamericano cuenta con aproximadamente 158 millones de votantes inscritos, de los cuales 83

millones son mujeres, equivalentes al 52,5 por ciento del padrón nacional.

Encuestas divulgadas durante junio muestran además que las mujeres continúan favoreciendo ampliamente a Lula de cara a las elecciones presidenciales de octubre próximo.

Un sondeo de la consultora Nexus/BTG indicó que el actual mandatario tiene el 55 por ciento de la intención de voto femenino, frente a un 36 por ciento del senador.

Tal diferencia se invierte entre los hombres, el 53 por ciento de los cuales favorece a Flávio Bolsonaro, mientras el 39 por ciento da su respaldo al jefe de Estado.

Para analistas políticos, la confrontación entre Michelle Bolsonaro y Flávio constituye uno de los mayores desafíos internos enfrentados por el bolsonarismo desde la inhabilitación política de Jair Bolsonaro, quien cumple una condena de 27 años y tres meses de cárcel por la trama golpista posterior a los comicios de 2022.

La ex primera dama mantiene influencia entre mujeres religiosas y sectores conservadores, precisamente uno de los espacios donde la derecha esperaba ampliar su apoyo.

La situación se agravó cuando otros integrantes del entorno bolsonarista respaldaron públicamente las declaraciones de Paulo Figueiredo.

Felipe Cruz Pedri, exasesor de Flávio Bolsonaro, reprodujo en redes sociales afirmaciones similares contra las mujeres y calificó al feminismo con términos despectivos.

Este caso es visto en el gigante sudamericano como una confirmación de que el voto femenino continuará siendo uno de los factores decisivos de la campaña presidencial de 2026 y que cualquier señal de menosprecio hacia ese electorado puede tener elevados costos políticos.

Incluso es visto más allá, como un reflejo del menosprecio de un sector de la derecha hacia el electorado que no pertenece a una élite económica o política.

Para el precandidato a diputado federal José Dirceu, una destacada figura política en el país, “además del machismo y la grosería de alguien que perdió todo límite después de conspirar contra su propio país”, las palabras de Figueiredo muestran una amenaza clara a la soberanía del voto popular.

Cuando un influenciador defiende quitar el voto a quienes reciben el Bolsa Familia, cuando aparece gente proponiendo dar más peso al voto de los empresarios, o cuando se ataca el voto de las mujeres, siempre ronda la misma idea: que el pueblo no estaría a la altura de elegir su propio destino, apuntó en X el exministro y expresidente del Partido de los Trabajadores.

arb/mar

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