martes 14 de julio de 2026

Secuelas de la guerra

La Habana (Prensa Latina) Revisiones a la baja de las perspectivas de crecimiento para 2026 y renovadas presiones inflacionarias marcan el comportamiento de la economía mundial, sacudida por el impacto de la crisis energética generada por la aventura militar de Estados Unidos e Israel en Irán.

Por Frank González

Periodista de Prensa Latina

La guerra desatada el 28 de febrero último provocó una brusca caída de la oferta de petróleo y gas por afectaciones a infraestructuras, además del cierre iraní del Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20 por ciento de la producción mundial de ambos rubros a través del Golfo Pérsico.

En sólo unos días los precios del crudo subieron, de entre 70 y 80 dólares el barril a más de 100, al tiempo que aumentaron también los costos de transportación, por el encarecimiento de fletes y primas de seguros, entre otros factores.

Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Kuwait y Qatar son los principales países exportadores de petróleo crudo a través del Estrecho de Ormuz, mientras China, India, Corea del Sur, Japón y otras naciones asiáticas y europeas son los mayores importadores.

Asia fue el destino final de alrededor del 80 por ciento del crudo y derivados del petróleo y del 90 por ciento del Gas Natural Licuado transportado por allí en 2025, según datos de la Agencia Internacional de Energía (AIE).

Un promedio de 14,2 millones de barriles diarios de petróleo crudo circularon por esa vía marítima en ese período, de los cuales el 37,7 por ciento fue a China, seguida por India, (14,7), otros países asiáticos (13,9), Corea del Sur (12), Japón (10,9), Europa, (2,8), Estados Unidos, (2,5) y otros territorios (4,5).

La clausura del Estrecho decretada por Teherán en respuesta a la agresión de Estados Unidos e Israel, obstruyó también el flujo de fertilizantes y otras materias primas esenciales para la industria y la producción de alimentos como azufre, helio y urea.

Estadísticas publicadas por la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo indican que en la semana previa al inicio de las hostilidades, por el Estrecho de Ormuz transitó el 38 por ciento del comercio mundial de petróleo crudo por mar, el 29 por ciento del gas licuado de petróleo y el 19 por ciento del gas natural licuado.

El trasiego de mercancías en ese período incluyó también el 19 por ciento de productos petroleros refinados, el 13 por ciento de productos químicos, incluidos los fertilizantes, el tres por ciento de los contenedores y el dos por ciento de la carga seca a granel.

IMPACTO ECONÓMICO

Un mes después del comienzo de los bombardeos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) subrayó sus repercusiones globales, como consecuencia del aumento del precio de las materias primas, las expectativas de inflación y la probable erosión de la confianza y aversión al riesgo de los mercados financieros.

El FMI expuso sus previsiones en tres escenarios, definidos en base a la duración, intensidad y alcance del conflicto, además del tiempo que tomaría el retorno a la normalidad de “la producción y transporte de energía”.

En el primero, concebido para una contienda de corta duración -ya superada por los acontecimientos- el crecimiento de la economía mundial disminuiría de 3,3 a 3,1 por ciento, acompañado por un alza de la inflación de 4,1 por ciento en 2025 a 4,4 este año.

En el segundo, el cual prevé una prolongación de los enfrentamientos, el incremento del Producto Interno Bruto (PIB) global deberá caer a 2,5 por ciento y la inflación subirá al 5,4 por ciento.

En tanto, en el tercero, con daños adicionales a las infraestructuras y una hipotética extensión de las perturbaciones en los mercados energéticos hasta 2027, el crecimiento será de alrededor de 2 por ciento y la inflación llegará a casi 6 por ciento. Por su parte, el Departamento Económico y Social de las Naciones Unidas (Onudesa) señaló que la guerra amenaza los avances logrados en materia de desarrollo y ralentiza aún más la marcha hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la ONU.

Al mismo tiempo recalcó que los aumentos de precios podrían empujar a otros 45 millones de personas a la inseguridad alimentaria aguda.

El impacto de la crisis será mayor en las naciones emergentes y en desarrollo, importadoras de energía y otras materias primas. Mención especial merecen los países involucrados, directa o indirectamente, en el conflicto, como Irán, que reclama a Estados Unidos y sus aliados al menos 300,000 millones de dólares para la reconstrucción del país.

En mayo, la firma consultora Rystad Energy estimó en hasta 58,000 millones de dólares los recursos financieros necesarios para restaurar infraestructuras petroleras dañadas en diferentes países.

En cuanto a Estados Unidos, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, situó en 29,000 millones de dólares los gastos del Pentágono en la agresión a Irán, hasta el 12 de mayo.

Tras un cese al fuego vigente desde el 7 de abril, Estados Unidos e Irán anunciaron el 14 de junio un memorando de entendimiento el cual incluyó el cese “inmediato y permanente” de las hostilidades y la reapertura del Estrecho de Ormuz en un plazo de 30 días.

Según el documento de 14 puntos publicado por medios iraníes, ambas partes dispondrían de un período de 60 días de negociaciones “para alcanzar un acuerdo final” a fin de solucionar un conflicto provocado por Estados Unidos e Israel quienes, a todas luces, fueron por lana y salieron trasquilados.

arb/fgg

Tomado del periódico Negocios en Cuba

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