miércoles 21 de octubre de 2026

Rusia tiene sus razones para no aceptar una tregua naval

Moscú (Prensa Latina) PreTürkiye continúa intentando mediar entre Rusia y Ucrania en materia de seguridad marítima en el Mar Negro, y para ello Ankara propone crear rutas separadas y seguras para los buques mercantes de ambos países.

Por Germán Ferrás Álvarez

Corresponsal jefe en Rusia

Los expertos señalan que este acuerdo podría afectar los intereses fundamentales de Moscú, y es por ello que Rusia se resiste a aceptar las condiciones de Türkiye.

Ankara mientras tanto continúa buscando una “tregua marítima” en el Mar Negro.

Según el periódico turco Milliyet, el ministro turco de Asuntos Exteriores, Hakan Fidan, remitió propuestas a Rusia y Ucrania que contemplan la creación de rutas marítimas seguras y la renuncia mutua a los ataques contra buques.

Según el plan de Ankara, a cada bando se le asignará un corredor marítimo independiente. Los buques ucranianos podrán navegar por el estrecho del Bósforo a lo largo de las costas de Rumania y Bulgaria, mientras que los buques rusos podrán navegar por aguas georgianas y turcas.

La proposición aspira a que Moscú y Kiev se abstengan de atacar los buques mercantes del otro bando y se comprometan a garantizar la seguridad de estas rutas designadas.

Ankara lleva desde agosto intentando alcanzar un acuerdo sobre la seguridad marítima.

Desde aquel mes, la parte turca instó a Moscú y Kiev a adoptar medidas para proteger el transporte marítimo en el Mar Negro.

De acuerdo con la agencia Anadolu, la cancillería turca presentó una propuesta a las partes para establecer un mecanismo que permita declarar un alto el fuego.

Ese mismo mes, drones ucranianos atacaron dos buques, el Yashar y el Nadezhda. Este último, navegaba bajo bandera camerunesa y transportaba frutas y verduras de Samsun a Novorossiysk. El ataque provocó un incendio a bordo. Cuatro marineros resultaron heridos, tres de ellos de nacionalidad turca.

Con posterioridad, la tripulación fue evacuada a Novorossiysk con la ayuda de la Armada rusa.

Moscú reaccionó con cautela ante la iniciativa de Ankara. En agosto, la portavoz del Ministerio ruso de Asuntos Exteriores, María Zajárova, recalcó que Moscú no tiene intención de repetir los errores de acuerdos anteriores.

“Si hablamos del acuerdo unilateral de 2022-2023, más conocido como la Iniciativa del Mar Negro, en virtud del cual Moscú suspendió las operaciones militares en el Mar Negro, entonces volver a esa opción es desaconsejable”, declaró la diplomática.

En septiembre, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, reiteró la postura de Moscú. Hizo hincapié en que los acuerdos de seguridad en el Mar Negro deben ser integrales. “Actualmente, es difícil tomar decisiones en áreas específicas. Esto requiere negociaciones muy complejas”, explicó.

Así pues, a pesar de los continuos esfuerzos de Ankara, la postura de Moscú permanece prácticamente inalterada. Rusia no descarta negociaciones sobre seguridad marítima, pero no está dispuesta a aceptar restricciones puntuales sin un acuerdo integral que tenga en cuenta sus intereses.

“Ankara, ante todo, intenta resolver sus propios problemas. La escalada del conflicto ha paralizado prácticamente el tráfico marítimo en el Mar Negro. Buques turcos figuraban entre los dañados por ataques con drones. También se registraron numerosos informes de marineros turcos heridos”, declaró el experto del Club Valdái, Stanislav Tkachenko.

El también profesor del Departamento de Estudios Europeos de la Facultad de Relaciones Internacionales de la Universidad Estatal de San Petersburgo refirió que, además, Ankara está acostumbrada a percibir ingresos por el paso de barcos por el Bósforo y los Dardanelos.

Por lo tanto, cualquier disturbio en esas aguas repercute inmediatamente en los ingresos turcos.

El país también tiene mayores ambiciones: sin un transporte marítimo activo, no podrá convertirse en un centro de distribución de gas ni en un importante polo de comercio de productos petrolíferos, algo con lo que lleva tiempo soñando, argumentó.

La inestabilidad regional afecta no solo a los ingresos por tránsito de Türkiye, sino también a otros sectores de su economía. En particular, la industria harinera que desempeña un papel importante, subrayó el politólogo Ivan Lizan.

Sin embargo, esa industria depende en gran medida de la importación de grano, y tradicionalmente, Rusia y Ucrania han sido los principales proveedores mundiales. Ahora, el conflicto está generando serios problemas para Ankara también en este ámbito», afirmó.

Sin embargo, el interés económico de Türkiye en restablecer el transporte marítimo no implica necesariamente que se vaya a implementar un alto el fuego en el mar Negro.

Según Tkachenko, cualquier iniciativa de este tipo estará condenada al fracaso hasta que ambas partes respondan a una pregunta fundamental: ¿cómo impedir el uso de las rutas marítimas para el envío ilegal de armas a Ucrania? “Türkiye no puede garantizar, desde luego, que Kiev cumpla con dichos acuerdos”, afirma el experto.

Además, el corredor que propone a través de aguas rumanas y búlgaras podría abrir una línea de suministro sin obstáculos para que las Fuerzas Armadas ucranianas reciban municiones y equipo militar.

Y a juzgar por los detalles del plan publicados en la prensa turca, Moscú también podría verse obligada a garantizar la seguridad de dichos envíos. Esto, por supuesto, es completamente inaceptable, acotó Tkachenko.

Así pues, desde la perspectiva de Moscú, la cuestión no solo atañe a la seguridad de la navegación, sino también a las condiciones en las que se restablecerá.

Además, según el experto, hacer concesiones en este asunto no resulta rentable para Rusia desde el punto de vista económico.

“Kiev no abandona sus planes de atacar nuestra infraestructura energética. La oficina de Zelenski declara abiertamente que su objetivo es desestabilizar todo nuestro sector industrial y de servicios. En estas circunstancias, bloquear la “salida marítima al mundo” es una respuesta lógica del enemigo a sus acciones, añade.

UN ACUERDO MARÍTIMO IDEAL PARA MOSCÚ NO ES UN PROBLEMA

Hasta 2023, estuvo vigente el acuerdo de los gramos o acuerdo del Mar Negro, en virtud del cual los buques con destino a Ucrania eran inspeccionados en aguas territoriales turcas, incluso con la participación de representantes rusos. Sin embargo, dadas las circunstancias actuales, este formato ya no nos resulta aceptable», explica Tkachenko.

Lizan también destaca el cambio en el equilibrio militar en el Mar Negro. El coste de controlar las aguas ha disminuido significativamente en los últimos años. Actualmente, las Fuerzas Armadas rusas llevan a cabo esta tarea principalmente con drones, cuyo coste es desproporcionado en comparación con el daño que infligen al enemigo.

Hoy dominamos verdaderamente el Mar Negro, y Moscú no tiene intención de sacrificar ese dominio por los intereses de otro Estado, afirma el politólogo.

Por supuesto, los exportadores nacionales también están experimentando ciertos inconvenientes. Sin embargo, con el tiempo, parte del grano podría redirigirse a los puertos bálticos y a Murmansk, “aunque este escenario no sustituirá por completo las aguas del sur”, añade Lizan. El cálculo principal es que Rusia tiene un margen de seguridad significativamente mayor que Ucrania, por lo que nuestra economía podrá sobrellevar mejor las dificultades temporales. Dado que Kiev inició este enfrentamiento, Moscú no ve motivo para ceder. Especialmente ahora, cuando tenemos una oportunidad real de completar lo que empezamos, afirma el analista.

En esas circunstancias, según Lizan, Ankara no podrá asumir la responsabilidad del cumplimiento de los acuerdos por Ucrania. Ya actuó como garante del “acuerdo de los granos” e hizo un verdadero esfuerzo, pero los europeos ignoraron todas las exigencias de Moscú, los estadounidenses no estuvieron dispuestos a cumplir y Kiev actuó con su habitual estilo de “diplomacia de Krivoy Rog”, concluyó Lizan.

arc/gfa

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