jueves 1 de enero de 2026

Que seas Feliz en tu Nuevo Año

Sao Paulo, Brasil (Prensa Latina) Feliz Año Nuevo a quienes despiertan en 2026 sin la resaca de la culpa, llenos de vida donde la pasión vence a la omisión y el encanto teje luces donde la amargura suele bordar telarañas.

Frei Betto*, colaborador de Prensa Latina

Feliz año a quienes no retienen afecto, a quienes extraen de sí mismos manantiales donde burbujea la transparencia y a quienes no ven a sus seres queridos como pasajeros extraños en un viaje sin aterrizaje, playas ni horizontes.

Felices quienes abandonan su exceso de equipaje en el pasado y, con corazones imponderables, recogen en tierra el barrilete del orgullo y el aburrimiento; generosos, abrazan la humildad.

Año nuevo a todos los que despiertan al son de las oraciones y dan gracias por lo que ha sido y lo que no ha sido, maravillándose del don de la vida, a pesar de tantas grietas en las paredes.

Buen año a quienes se nutren con alegría de frijoles y se deleitan compartiendo el pan; la vida es un regalo, una contracción del útero, espíritu glotón insaciado de Dios. Nuevo sea el año para quienes nunca maldicen y dominan su lengua, quienes evitan las palabras duras y siembran fragancias en los senderos de los sentimientos.

Que el año también sea feliz para quienes se cuidan la mirada y, si tropiezan, no caen en el abismo de la envidia ni se pierden en la oscuridad donde el terror es solo el eco de sus propios miedos.

Un año nuevo para quienes se niegan a envejecer, quienes aspiran a todo nuevo: cuerpo, coche y amor. Vivir es una gracia para quienes acarician sus arrugas y tratan sus limitaciones como la cerca florida de un refugio de montaña.

Que todos aquellos que saben ser gordos y felices, endeudados y alegres, necesitados de afecto, pero llenos de fortunas futuras en sus deseos, tengan un año feliz.

Feliz Año Nuevo a los huérfanos de Dios y de la esperanza, y a los mendigos que se avergüenzan de pedir; a los caballeros de la noche y a las damas que nunca hicieron del espejo su termómetro de autoestima.

Feliz Año Nuevo a esos hombres ridículamente adornados, supuestos campeones de las ventajas; aquellos que no temen nada excepto la mirada suplicante de su hijo y la sonrisa irónica de las mujeres que no los desean.

Feliz Año Nuevo a esas mujeres llenas de amor, y también de dolor por quienes no lo merecen, y que, en el espejo, se descubren tan hermosas por fuera como se saben por dentro.

Feliz Año Nuevo a esos borrachos que nunca tropiezan con la impertinencia y a los que no conspiran contra la vida ajena.

Feliz Año Nuevo a quienes coleccionan utopías, hacen de sus manos arados y con su esperanza riegan las semillas que cultivan.

Que los ancianos que no fingen ser jóvenes y los jóvenes que superan el envejecimiento prematuro sean muy felices; que sus corazones traigan la edad auspiciosa de las emociones fértiles.

Mucha felicidad a quienes llevan dentro la casa del silencio y, por la tarde, ofrecen en sus balcones chocolate caliente endulzado con sonrisas de sabiduría.

Un feliz año a quienes no hacen alarde de su vanidad, tratan la muerte con naturalidad y juegan con el niño que llevan dentro.

Feliz Año Nuevo a los sonámbulos que se balancean sobre cables que conectan postes y a quienes buscan luces en los rincones de la noche.

Un muy feliz Año Nuevo a todos los que juramos secuestrar los vicios que llevamos y no pagar el rescate de la adicción; el futuro nos hará más delgados comiendo menos; más sanos respirando oxígeno; más compasivos compartiendo regalos y posesiones.

Feliz 2026 a Brasil, que abarca la geografía del paraíso terrenal, libre de terremotos, tifones, huracanes, maremotos, desiertos, volcanes, glaciares, nieve y montañas inhabitables. Que Dios nos conceda la bendición de tantos dones, libres de políticos que insisten en construir el cielo en la Tierra para sí mismos con la materia prima del infierno colectivo.

rmh/fb

*Escritor brasileño y fraile dominico, conocido internacionalmente como teólogo de la liberación, autor de 60 libros de diversos géneros literarios. En dos ocasiones, 1985 y 2005, mereció el premio Jabuti, el reconocimiento literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Asesor de movimientos sociales como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, ha participado activamente en la vida política de Brasil en las últimas cinco décadas.

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