Por Adriana Robreño, corresponsal de Prernsa Latina
Durante un recorrido por la zona, Prensa Latina conversó con biólogos, representantes del sector turístico, surfistas y abogados sobre el impacto del proyecto denominado Patio 600 del Terminal Portuario de Manta (TPM).
Según cuentan los mantenses, El Murciélago es lugar de encuentro social, cultural, de práctica deportiva, recreación y actividad económica de esa ciudad de la provincia de Manabí, que con sus costas al Pacífico alberga un rico ecosistema con dunas, vegetación litoral, aves y fauna marina.
El puerto también constituye una infraestructura clave para la urbe y busca ampliar su capacidad de almacenamiento y atención a los clientes con el Patio 600, una obra que prevé la intervención de tres hectáreas de la playa con una inversión anunciada superior a los 2,3 millones de dólares.
Tras el anuncio oficial del proyecto, un grupo de habitantes de la ciudad conformó el Comité Ciudadano de Defensa de la Playa El Murciélago y acudieron a la justicia para intentar detener la ampliación portuaria.
El colectivo ganó una medida cautelar que frenó, por el momento, el avance de la intervención en el lugar.
RIESGOS AMBIENTALES POR LA OBRA PORTUARIA
En el área visitada, los integrantes del Comité identificaron marcas de anidación tras la llegada de una tortuga el pasado 12 de octubre a un punto que se encuentra dentro del espacio previsto para el Patio 600.
El biólogo Iván Murillo explicó a Prensa Latina que la playa no puede evaluarse como un terreno vacío disponible para construir, pues sus componentes naturales funcionan de manera interconectada.
Señaló un canal que recoge el agua de lluvia y la conduce hacia el área costera, donde, según expuso, la dinámica hídrica contribuye a la formación de dunas y a la relación entre el suelo, la vegetación y el sistema freático.
“Esto es un sistema vivo”, resumió al explicar que el área alberga vegetación, aves y otras formas de vida.
El biólogo puso especial énfasis en las tortugas marinas y en su comportamiento de filopatria, por el cual regresan a la zona donde nacieron para reproducirse.
“Si esa tortuga llegó allí es porque allí nació. Recuerden que ellas tienen filopatria, ellas regresan al sitio donde nacieron. No necesariamente al mismo punto, pero sí a la misma área”, dijo.
Murillo rechazó las afirmaciones de que en el sitio no existe actividad biológica y sostuvo que los registros fotográficos y las huellas muestran procesos de anidación dentro del polígono previsto para las obras.
En su exposición, mencionó registros notificados al Ministerio del Ambiente, imágenes de huellas de entrada y salida de tortugas y mapas que identifican sectores de mayor actividad de anidación.
La también bióloga Carolina Toapanta, quien trabaja en iniciativas de conservación y planificación territorial, expresó preocupación por la pared que, según los opositores al proyecto, se levantaría en el área.
Toapanta también describió la importancia de las aves playeras migratorias, que utilizan El Murciélago como lugar de descanso y alimentación durante sus desplazamientos.
Entre las especies que identificó en la playa mencionó al zarapito trinador, el chorlo gris, el gaviotín elegante y el playero amarillo menor, además de otras aves que, según comentó, enfrentan distintos grados de amenaza.
Afirmó que la intervención también afecta hábitats de especies que viven en la arena, como el búho terrestre que anida en ese sustrato y que Prensa Latina tuvo la oportunidad de ver durante su visita, donde también percibió el avance parcial de la obra del Patio 600.
En ese sentido, Murillo denunció que como consecuencia de la intervención en el área retiraron más de mil toneladas de arena y se perdieron aproximadamente 150 ejemplares de mangle rojo.
Por su parte, TPM defiende una posición distinta y en sus redes sociales afirmaron que disponen de un permiso ambiental vigente y que durante la ejecución realizarán monitoreos y controles para prevenir y reducir posibles impactos sobre el entorno y la fauna marina.
La empresa también indicó que prevé instalar luminarias especiales para limitar la dispersión de luz hacia las áreas naturales cercanas como parte de iniciativas ambientales desarrolladas que incluyen la recolección de más de 48 toneladas de material reciclable, la entrega de 3,7 toneladas de redes de pesca en desuso para su transformación y acciones de limpieza y mitigación ante derrames de hidrocarburos.
Según TPM, entre 2020 y 2024 compensó cinco mil 800 toneladas de dióxido de carbono mediante proyectos ambientales avalados por Naciones Unidas, incorporó buses eléctricos para movilización interna y construyó una planta de tratamiento de aguas residuales que permite su reutilización.
¿QUÉ ESTÁ EN JUEGO PARA EL TURISMO DE MANTA?
Para los representantes del sector turístico consultados por Prensa Latina, El Murciélago no es solo un espacio para el baño y el descanso, ya que su paisaje y sus condiciones naturales permiten desarrollar actividades deportivas, recreativas y vinculadas con la observación de la naturaleza.
El presidente de la Comisión de Turismo de la Cámara de Comercio de Manta (CCM), Jaime Ulloa, explicó que los hábitos de los viajeros cambiaron después de la pandemia y que han ganado terreno modalidades como el turismo ecológico.
Según comentó, en Manta trabajan para posicionar la ciudad más allá del mercado nacional y consideran que la conservación de los espacios naturales forma parte de esa estrategia.
“Nosotros sí creemos en el puerto. Lo que no creemos es el facilismo: decir, ‘Bueno, aquí hay una zona, no me importa qué hay ahí, la pavimento y pongo vehículos’”, afirmó Ulloa en referencia al uso que tendrá el Patio 600 para estacionar autos importados.
Sostuvo que la ciudad puede aprovechar sus atractivos naturales para captar visitantes interesados en experiencias que no se limitan al turismo convencional y consideró que una transformación de la franja costera podría afectar tanto el disfrute ciudadano como las actividades económicas que dependen de ella.
En igual sentido se pronunció Juan José Gómez, quien es gerente del hotel Perla Spondylus, y advirtió que la planificación territorial establece qué actividades pueden desarrollarse en cada espacio y que esas reglas no deberían modificarse de manera unilateral.
A su juicio, las playas no pueden tratarse como terrenos disponibles para cualquier actividad industrial.
“En Manta el turismo lo mueve todo: la industria del transporte, los buses, los taxis, el transporte intercantonal, interprovincial también, el aeropuerto, los hoteles, los restaurantes y una intervención sobre la playa pone en riesgo todas estas actividades”, subrayó Gómez.
Insistió en que El Murciélago es el corazón turístico de la ciudad de Manta y es el principal referente cuando un visitante nacional o extranjero planifica su visita a la ciudad.
La preocupación por el espacio se extiende al surf y Fabricio Mora, presidente de la Liga Profesional de Surf y organizador del Manta Pro Surf, recordó que la práctica de ese deporte en El Murciélago se remonta a fines de la década de 1970.
Explicó que la playa acoge competiciones nacionales e internacionales y que la zona conocida como la ola de El Escondido tiene especial importancia para los surfistas.
Mora anunció que preparan un evento de surf en defensa de esa ola, previsto del 1 al 15 de diciembre, con la participación de deportistas de varios países y una alteración de las condiciones costeras supondría un perjuicio.
El también surfista y representante del colectivo Ecoplayas, Fabricio Vera, expresó preocupación por el alcance que podría tener el precedente administrativo invocado en la controversia.
“Si esto pasa, se crea un argumento de antecedente jurídico que no les va a impedir que sigan avanzando en otras playas”, advirtió.
BATALLA LEGAL POR EL MURCIÉLAGO
La disputa llegó a los tribunales el 15 de septiembre de 2026, cuando representantes ciudadanos presentaron una acción de protección por la presunta vulneración de los derechos de la naturaleza.
La jueza a cargo del caso concedió inmediatamente una medida cautelar que mantiene paralizados los trabajos y dispuso incorporar pruebas técnicas y científicas para evaluar los posibles impactos de la intervención.
Trajano Andrade, uno de los abogados vinculados a la defensa ciudadana, explicó que la causa cuenta con el patrocinio de la Defensoría del Pueblo, organismo al que solicitaron intervenir por su responsabilidad en casos relacionados con posibles amenazas contra la naturaleza.
El jurista señaló que “se han afectado los derechos constitucionales de la naturaleza establecidos en el artículo 71, 72, 73, 397 de la Constitución de la República” y también mencionó vulneraciones al Código Orgánico del Ambiente.
Además, cuestionó al Gobierno Autónomo Provincial de Manabí por conceder un registro ambiental a TPM en base a “información fraudulenta”, pues “falsearon el área que ellos iban a ocupar, el objeto de la construcción”, de cuatro hectáreas y no tres.
Los representantes ciudadanos sostienen que la controversia debe examinar tanto los derechos de la naturaleza como las competencias del municipio sobre el ordenamiento territorial y el uso de la playa.
Por ello, reclaman que la decisión no se base únicamente en las necesidades operativas del puerto, sino también en las pruebas sobre el estado del ecosistema y en las normas que protegen los espacios costeros.
La jueza dispuso incorporar informes técnicos y científicos, con la participación de profesionales académicos y un perito biólogo, para evaluar las condiciones del área y los posibles impactos ambientales.
El 30 de octubre se espera conocer el pronunciamiento de la justicia sobre la acción de protección presentada por el Comité Ciudadano, que reclama que se detenga el avance del Patio 600 y que se adopten medidas de remediación para atender las posibles afectaciones al ecosistema costero.
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