martes 27 de octubre de 2026

La victoria de Lula derrota al autoritarismo

Sao Paulo (Prensa Latina) La victoria de Lula en las elecciones de 2026, al ser elegido presidente por cuarta vez, representa un punto de inflexión en la historia reciente de Brasil. El resultado en las urnas simboliza la derrota de un proyecto autoritario y la reafirmación del compromiso con la democracia y la justicia social.

Frei Betto*, colaborador de Prensa Latina

La derrota de Jair Bolsonaro en 2022- el primer presidente en perder una reelección desde la instauración de este mecanismo electoral- supuso un golpe significativo para la extrema derecha brasileña. Sin embargo, es crucial distinguir la derrota electoral de Bolsonaro del fin del bolsonarismo como fuerza política. El movimiento sigue siendo influyente y exige una vigilancia constante por parte de las fuerzas democráticas. La victoria de Lula, lograda por un margen estrecho (51,79 por ciento frente al 48,21 por ciento), plantea la necesidad de restaurar la plena vida democrática y la armonía entre los poderes del Estado.

El tercer mandato de Lula estuvo marcado por una sólida agenda de políticas sociales que recuperaron logros históricos. Brasil volvió a salir del «Mapa del Hambre» de la ONU, y la pobreza extrema descendió a niveles históricos, logrando que millones de personas dejaran atrás esa situación. La tasa de pobreza general retrocedió del 31,6 por ciento en 2022 al 23,1 por ciento en 2024, mientras que los ingresos per cápita de los sectores más pobres aumentaron un 13,2 por ciento. El incremento real del salario mínimo- por encima de la inflación- y la ampliación de la exención del impuesto sobre la renta para quienes ganan hasta 5000 reales por mes inyectaron poder adquisitivo en la economía. Asimismo, iniciativas como la Ley de Igualdad Salarial entre géneros y el programa «Pé-de-Meia»- que fomenta la permanencia de los jóvenes en el sistema escolar- demuestran un compromiso con la reducción de las desigualdades estructurales. A esto se suman el programa «Desenrola», destinado al alivio de las personas endeudadas, y el fin de la jornada laboral de seis días de trabajo por uno de descanso (esquema 6×1). En la Amazonia hubo una reducción significativa de la deforestación.

Sin embargo, a la gestión que termina le faltaron dos propuestas que le hice a Lula la noche de su toma de posesión, el 1 de enero de 2023: el incentivo a los movimientos populares mediante un intenso trabajo de educación popular, y la inversión en redes digitales. La Secretaría General, que debía encargarse de la articulación con los movimientos sociales, no logró llevar al pueblo a las calles y contó con escasos recursos para la educación popular. Por su parte, la Secretaria de Comunicación Social (Secom) tuvo que aprender- ya en la segunda vuelta de la campaña electoral- lo que significa operar en las redes digitales, gracias a la dirección del diputado André Janones. Espero que él ocupe un lugar destacado en el área de comunicación de la gestión que comenzará en 2027.

¡Como no se veía en Brasil desde hace mucho tiempo, la juventud ha vuelto a las calles! Es un fenómeno que también se observa en Portugal, España, Francia y Bélgica. Los partidos progresistas tienen ahora el desafío de dotar de consistencia política a esta marea juvenil. No pueden repetir el error de 2013, cuando los jóvenes salieron a las calles para protestar contra el aumento de las tarifas de autobús. Ningún sector progresista supo canalizar políticamente aquellas manifestaciones que, manipuladas por la derecha, desembocaron en la destitución de Dilma Roussef.

La victoria de Lula tiene un impacto inmediato en la geopolítica regional. En un continente que vive una nueva ola de gobiernos de derecha, Brasil se consolida como un contrapunto y un freno a los proyectos alineados con Washington. El liderazgo brasileño es fundamental para reactivar la integración regional del Mercosur y fortalecer la CELAC, así como para debilitar el bloqueo de la Casa Blanca contra Cuba.

En el escenario global, Brasil recupera un protagonismo perdido. La política exterior de Lula prioriza la reforma de la gobernanza global y la cooperación Sur-Sur. La presidencia del G20 en 2024 impulsó la Alianza Global contra el Hambre y la Pobreza, reuniendo a más de 200 miembros. La presidencia de los BRICS, en 2025, reforzó la articulación a favor de un mundo multipolar y menos asimétrico, así como la defensa de reformas en instituciones como la ONU y el FMI. El país también actúa como mediador en conflictos y aboga por la creación de un grupo de países neutrales para promover negociaciones de paz, consolidando así su credibilidad internacional.

En resumen, la victoria de Lula representa la derrota del autoritarismo, la recuperación de conquistas sociales que sitúan a Brasil nuevamente en la senda de la reducción de las desigualdades, y la reinserción del país como un actor central y soberano en el escenario internacional, con un proyecto de desarrollo que prioriza la justicia social y la cooperación multilateral.

rmh/fb

* Escritor brasileño y fraile dominico, conocido internacionalmente como teólogo de la liberación, Frei Betto es autor de 60 libros de diversos géneros literarios –novela, ensayo, policíaco, memorias, textos infantiles y juveniles y de tema religioso. En dos ocasiones, 1985 y 2005, mereció el premio Jabuti, el reconocimiento literario más importante del país. En 1986 fue elegido Intelectual del Año por la Unión Brasileña de Escritores. Leer más… Asesor de movimientos sociales como las Comunidades Eclesiales de Base y el Movimiento de Trabajadores Rurales sin Tierra, ha participado activamente en la vida política de Brasil en las últimas cinco décadas.

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