Incluso antes de tomar posesión del cargo el 20 de enero de 2025, el republicano lanzó amenazas a sus socios más cercanos, entre ellos México, sobre imponer aranceles a los productos provenientes de dichas naciones.
El magnate esgrimía por entonces una “represalia” por la inmigración ilegal, el “crimen y las drogas”, asuntos que seguirían marcando los constantes intercambios entre ambas partes, y ante los cuales, también desde el principio, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó clara la posición de su país.
“No es con amenazas ni con aranceles como se va a atender el fenómeno migratorio ni el consumo de drogas en Estados Unidos. Se requiere de cooperación y entendimiento recíproco a estos grandes desafíos”, dijo Sheinbaum en noviembre de 2024, en una carta al mandatario electo.
Para Juan Carlos Barrón, director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el territorio vecino siempre ha buscado cómo sacar ventaja aprovechando sus condiciones económicas y militares.
En este sentido, “Trump ha iniciado su segundo mandato con mucha prisa. Y ahora que ha cumplido un año, tiene todavía más prisa, pues el 3 de noviembre vendrá una elección que será clave” en Estados Unidos, afirmó el investigador en conversación con Prensa Latina.
La “agenda ideológica de su régimen político”, resumió, “es ver cómo subyugar a sus aliados y obligarles a que tengan una cooperación en sus términos, por lo tanto, está manejando una agenda más coercitiva y agresiva”.
Con México, la estridencia y las formas “poco diplomáticas” del magnate no solo llegaron en modo de amenazas con gravámenes a productos de su principal socio comercial, sino en decretos que buscaron, incluso, trastocar nombres geográficos.
Periódicos de todo el mundo publicaron primero sobre la propuesta y después sobre la orden ejecutiva que al respecto firmó para cambiar la denominación del Golfo de México a Golfo de América, como parte de una avalancha de documentos rubricados en la misma jornada de su investidura.
Desde esta nación, Sheinbaum sugirió con ironía llamar a Estados Unidos como “América Mexicana” al proyectar un mapa de 1607 con ese nombre que mostraba mezclados partes de los dos países. Más tarde, minimizó la orden ejecutiva del republicano.
“Lo que corresponde a la plataforma continental de Estados Unidos, ellos le llaman Golfo de América. Para nosotros sigue siendo el Golfo de México y para el resto del mundo igual”, subrayó en una de sus habituales conferencias de prensa.

ACERCA DE LA SEGURIDAD
El catálogo de temas que generaron tensión o sirvieron de pretexto a Washington para nuevas amenazas, incluyó sobre todo a la seguridad y particularmente al trasiego de fentanilo por parte de grupos criminales desde México hacia la vecina nación norteña.
Pese a evidentes resultados en materia de seguridad, Trump acusó a este país de no hacer lo suficiente en el combate al tráfico de drogas y designó a cárteles como organizaciones terroristas, lo cual reavivó aquí las inquietudes sobre una posible injerencia en territorio nacional.
El republicano fue más allá: afirmó en varias ocasiones, sin sustento, que Sheinbaum no gobernaba esta nación, sino que lo hacían los grupos criminales, y llegó a plantear que emprendería acciones en suelo de este país contra el crimen organizado.
Su versión menos “estridente” tomó forma en las llamadas telefónicas con la mandataria, a quien propuso -también en diferentes conversaciones- el envío de tropas estadounidenses para supuestamente “ayudar” en el combate al narcotráfico.
La jefa del Ejecutivo trazó desde antes una línea roja: “Podemos colaborar, podemos coordinarnos, somos vecinos. (…) Platicamos, negociamos, trabajamos, pero hay algo que no está a negociación, y eso es la independencia y la soberanía de la patria”.

No solo rechazó cada vez la “ayuda” norteamericana en suelo de México, al que ese país arrebató más de la mitad de su territorio en el siglo XIX, sino que fue clara con su postura de “colaboración sí, subordinación e intervención no”.
También implementó una estrategia en seguridad cuyo más reciente resultado fue la captura de Nemesio Oseguera, alias “El Mencho”, líder del cártel Jalisco Nueva Generación, quien resultó gravemente herido y falleció durante su traslado vía aérea hacia un centro médico.
Antes de la caída de uno de los narcotraficantes más buscados, la estrategia ya daba frutos: las fuerzas del orden detuvieron a 43 mil 438 personas por delitos de alto impacto e incautaron 22 mil 832 armas y 327 toneladas de droga, durante los primeros 16 meses de la actual administración.
A juicio de autoridades, estas acciones han tenido un efecto directo en la disminución de la violencia, lo cual se refleja en una reducción del 42 por ciento en los homicidios dolosos, equivalente a 36 delitos diarios menos con respecto a septiembre de 2024.
Los avances de México beneficiaron igualmente a Washington, pues entre 2024 y 2025 las incautaciones de fentanilo de Estados Unidos en la frontera disminuyeron en 50 por ciento, según datos de aquel país, lo cual se atribuye al incremento de los decomisos en esta nación latinoamericana.
Sheinbaum exigió también al vecino combatir el consumo de drogas allá y el tráfico de armas hacia aquí, que da poder de fuego a la delincuencia. Según datos oficiales, 78 por ciento de esos artefactos incautados en la presente administración proviene del territorio norteño.
MIGRACIÓN Y COMERCIO
Otro tema recurrente en los vínculos resultó el flujo migratorio, que bajó de tres mil detenciones de inmigrantes del otro lado de la frontera en enero de 2025, a 344, según refirió hace un mes la propia mandataria, quien recalcó la política humanitaria emprendida por su gobierno en este ámbito.
Muy lejos de esa concepción, el enfoque de Trump en la materia apuntó a la criminalización de migrantes, una postura rechazada por Sheinbaum, que impulsó la estrategia de repatriación México te abraza para atender a los deportados, y fortaleció la labor de los consulados en aquel país.
Entre los asuntos abordados en el primer año del republicano también figuran las entregas de agua hacia el territorio vecino, como parte de un acuerdo de 1944; el combate al gusano barrenador del ganado aquí, y quizá uno de los más reiterados: el comercio y el tratado de Norteamérica.
La cuestionada política arancelaria del magnate y declaraciones en las que incluso llegó a sugerir que dejaría expirar el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y optaría por firmar otros bilaterales, arrojó más dudas que certezas sobre la permanencia del acuerdo.

Sin embargo, pese a los gravámenes aplicados por Washington a productos de todo el mundo, como acero y aluminio, que también afectan a esta nación latinoamericana, la enorme mayoría de las exportaciones hacia el vecino norteño se realizan bajo el tratado, que sigue libre de arancel.
El director del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM recordó en diálogo con Prensa Latina que México “ayuda a Estados Unidos a mantener una conectividad, una logística, cadenas de suministro y a controlar su inflación”.
“Muchísimos de los estados de la Unión Americana tienen a México como su principal destino de exportaciones”, aseveró el especialista, quien señaló que entidades y cámaras de aquel país han pedido al Congreso norteño valorar la importancia para ellos de la nación latinoamericana.
De cara este año a la revisión del T-MEC, Barrón aludió a especulaciones en torno a los posibles escenarios.
“Está el más probable, que es que simplemente se revise y se hagan algunas cuestiones menores -obviamente, con mucho ruido mediático-, y avancemos a la siguiente fase con la amenaza de que ‘ahora sí la próxima vez ya se acaba’. Opción más probable: mucho ruido, pocas nueces”, sostuvo.
CABEZA FRÍA
Frente a lo que muchos catalogan como “el estilo bravucón” de Trump, contrastan las formas serenas de la mandataria mexicana, quien ha sido alabada entre políticos del mundo entero por su manera de lidiar con un socio impredecible.
“En general, fuera de México se ve la estrategia del gobierno de México y de la presidenta Sheinbaum, del canciller, como algo que ha funcionado muy bien: cabeza fría, no enganchándose con los discursos incendiarios”, describió Barrón.
Apuntó que la oposición mexicana ha sido muy crítica con la Presidencia, pero cuando esos detractores estuvieron en el poder no obtuvieron mayores beneficios de Estados Unidos “por su trato menos crítico”.
“Yo veo que actualmente sí nos da frutos tener una presidenta digna, cabeza fría, y que Trump respeta más a nivel internacional a los líderes del mundo que se comportan de ese modo, con dignidad”, opinó el experto, quien consideró la estrategia de Sheinbaum como “de las mejores”.
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