miércoles 6 de mayo de 2026

María Caridad Colón, jabalina que no para de volar

Bogotá (Prensa Latina) A casi 46 años de que la fuerza de su brazo y de su espíritu dejaran boquiabierto a todo el mundo, la jabalina de la cubana María Caridad Colón aún no ha parado de volar.

Por Ivette Fernández

Corresponsal jefa en Colombia

El disparo de 68,40 metros con el cual ganó la medalla olímpica en Moscú 1980, estableció un nuevo récord y se convirtió en la primera mujer latinoamericana en coronarse en estas lides, no fue sino el comienzo de una carrera fructífera y una voluntad irreductible de contribuir al desarrollo del deporte de su querida isla.

Hoy es una gloria del atletismo, pero los títulos, lejos de anclarla al pasado, la impulsan hacia el futuro con una pasión que contagia cuando habla de los proyectos que se realizan en Cuba para mantener en las nuevas generaciones el amor por el atletismo, pese a dificultades a que a veces parecen insondables.

La conversación de Prensa Latina con la actual miembro del Comité Olímpico Internacional y presidenta de la Federación Cubana de Atletismo ocurrió en uno de los pasillos de la Universidad Compesar, en Bogotá, la capital de Colombia.

Hasta allí acudió la leyenda para participar en el Congreso Internacional de Juego Limpio y Equidad de Género, donde fungió como embajadora de los logros por las mujeres atletas y en general de todo el movimiento deportivo de su nación.

Según me cuenta, su presentación incluyó los denuedos de la isla por fortalecer la recreación sana, la educación física, los trabajos comunitarios y todo lo que se realiza de una manera organizada a través del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba (Inder).

“Expliqué el tema de la inclusión, de la diversidad, la cuestión de género y cómo nosotros en Cuba hacemos para cumplir con esos parámetros. Le di una gran importancia, como así lo amerita, a la educación física. Porque ahí es donde comienza el deporte. Porque ahí es donde el niño se va a inclinar sobre algunas de las actividades físicas”, reveló.

Comentó que la otra referencia realizada fue sobre los éxitos de las mujeres deportistas.

“Si las medallistas olímpicas de Cuba compitiéramos solas como país, estaríamos entre los 45 mejores países. Porque tenemos buena cantidad de medallas. Tenemos 55 medallas las mujeres. Agradó mucho esa explicación que hice”, destacó.

También abundó que la mayoría de las campeonas son ahora profesionales y se desempeñan lo mismo como profesoras que al frente de cargos de dirección a nivel nacional o internacional.

Sin embargo, acotó, los triunfos de su isla en la actividad deportiva son apreciados fuera de su geografía gracias también al desempeño de los colaboradores.

“Muchos conocen, porque aquí ha habido tantos cubanos prestando servicio en el deporte y en las comunidades… Otros que estaban ahí estudiaron en Cuba. Así que me sentí cómoda y creo que cumplí todas las expectativas”, valoró.

RESISTIR PESE A LOS OBSTÁCULOS

Como atleta curtida y dirigente experimentada, María Caridad Colón está consciente de las dificultades que enfrenta el movimiento deportivo cubano en un escenario de serias restricciones debido al recrudecimiento del bloqueo económico, financiero y comercial que Estados Unidos le impone a la isla.

Reconoce que las acciones para mantener la masificación del deporte, que es premisa de la Revolución cubana, enfrentan retos, aunque sostiene que existen alternativas.

“El trabajo se hace en la escuela. Nosotros desarrollamos proyectos con los niños y en atletismo tenemos uno similar al programa A jugar”, expresó, en referencia a una popular iniciativa cuyo objetivo es fomentar habilidades motrices básicas y el trabajo en equipo en niños de primaria mediante juegos tradicionales y competencias.

Mencionó que varios deportistas olímpicos, entre ellos los estelares Ana Fidelia Qirot y Javier Sotomayor, promueven entre los más pequeños proyectos de carreras de velocidad y de salto de altura, y que ella misma está al frente de uno para el lanzamiento de jabalinas.

El objetivo, según remarcó, es que las escuelas participen en actividades de atletismo y estimular el amor por la diciplina.

“Ahora, en mayo, vamos a hacer en cada provincia una actividad general para mantener vivo el atletismo con los niños y adolescentes. Ya se hizo una primera acción en la Ciudad Deportiva (La Habana), muy grande, esa fue la referencia. Estamos buscando la fórmula de que los niños puedan demostrar que son capaces de seguir el atletismo. Cada territorio tiene que buscar su método”, informó.

Los otros retos, apuntó, tienen que ver con las competiciones del actual ciclo olímpico.

“Los Juegos Centroamericanos son el mayor evento que nosotros vamos a tener este año. Estamos preparados y muchos deportes han clasificado. Y esa era una de las grandes situaciones que teníamos”, manifestó, al tiempo que destacó cómo la delegación roza los 300 deportistas y que solo para el atletismo aspiran a llegar al menos a 50.

Afirmó que, de cara a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, los desafíos son similares a los ya existentes.

“La dificultad más grande que vamos teniendo es la preparación con los medios como las jabalinas, los materiales para las pesas…, pero se buscan alternativas”, manifestó. Agregó además que valoran las estancias de los entrenamientos, los periodos, así como las competencias fundamentales para que los deportistas se preparen.

María Caridad Colón remarcó que la práctica del atletismo, al ser muchos deportes en uno, enfrenta disimiles dificultades porque precisa de desplazamientos y de implementos muy costosos.

No obstante, precisó que se trabaja en las maneras de conseguir los medios indispensables para paliar la situación, también con la ayuda del patrocinador oficial del Comité Olímpico Cubano, que es la marca Puma.

CON MÁS PASIÓN

Tras varios minutos de conversación, después de constatar la naturalidad y la modestia de quien esculpió su nombre en los anales de la historia y de conocer qué siente deberle sus triunfos a la Revolución cubana y a su líder Fidel Castro, pregunto a la deportista cómo se define a sí misma.

“A mí me cuesta mucho calificarme. Pero de lo que sí puedo estar segura es que en estos momentos yo doy lo mismo que cuando fui atleta. De una manera distinta, porque son otros los compromisos, ya no competitivos. Pero me entrego igual. Y cuidado no más”, contestó.

¿Con la misma pasión que cuando lanzaba las jabalinas?, insisto.

“Con más pasión, la verdad, porque soy responsable de mucha gente. Cuando era atleta se trataba de mí. Ahora tengo yo que estar al frente de un gran equipo. Y estamos trabajando muy bien”, respondió. Imagino que fue difícil para usted dejar el deporte activo, la provoco.

“¿Qué más le iba a pedir a la vida? Todas las medallas que tenía. Llegó un momento que ya… Yo no me di ni cuenta, realmente. Solo se me fue dando la posibilidad de que ya tenía que terminar.

“Y terminé”, afirmó, antes de añadir que se convirtió en profesora de la Universidad de Ciencias de la Cultura Física y el Deporte Manuel Fajardo, lo cual le resultó fácil porque la mantuvo en el atletismo y en el deporte.

¿Satisfecha con la vida, entonces?, cuestioné.

“Sí, yo sí. Si me tocara vivir de nuevo volvería a hacer lo mismo. Con más pasión”, exclamó.

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