miércoles 3 de junio de 2026

Lleida: caracoles y otras bellezas

Lleida, España (Prensa Latina) En muchos países del Caribe, el caracol forma parte de ritos de Santería, pero en Lleida, Cataluña, es protagonista de una gran fiesta popular en la que su presencia resulta indispensable en la buena mesa.

Por Fausto Triana

Corresponsal jefe en España

Tirar los caracoles, es la expresión más socorrida en Santería a modo de adivinar presente y futuro, como las pitonisas. Sin embargo, lejos de esta práctica, “L Aplec del Caragol” (en catalán), es otra historia culinaria, festiva y de gran impacto social.

 

Los habitantes de Lleida, una ciudad antigua catalana, en el noreste de España, se vuelcan en tres días del mes de mayo de cada año a este jolgorio “sui-géneris”, en el que se da el milagro de una síntesis de armonía, espectáculos culturales y espíritu festivo, lleno de un civismo admirable.

Aunque el visitante conoce de antemano algunos detalles del evento, como periodista no puedo sustraerme a otras bellezas que adornan a una ciudad que se deja querer.

Desde la imponente colina se puede apreciar La Seu Vella, una reliquia gótica que tiene tantas lecturas como puede permitirse una candidata a Patrimonio de la Humanidad de la Unesco; los restos históricos del Castillo del Rey (La Suda) o el casco antiguo, donde se da el contraste de la Catedral Nueva de estilo barroco.

No le falta vehemencia al guía Xavier Eritja al comentar todas estas maravillas leridanas, y cuando le deslizo que cada segmento de piedra esconde una historia, reconoce que hay mucho trabajo por hacer.

“Es cuestión de tiempo y también de inversión; estamos llenos de tesoros y en la competencia con otras aspirantes a Patrimonio de la Humanidad, debería convertirse en un objetivo estratégico. Mientras más excavemos, más sorpresas del pasado encontraremos”, reflexionó Eritja a Prensa Latina.

PROTAGONISTAS DEL CARACOL

En la sombra, relativa, con Rafa Gimena, periodista, consultor en comunicación, experto en vinos y en gastronomía, encontramos todos los espacios para llenar interrogantes.

Un “todoterreno” listo para satisfacer las inquietudes de sus colegas y regalarnos siempre valores agregados de un espectro polifacético, acerca del aplec y las bondades de una urbe con asentamientos desde al menos la Edad del Bronce.

Si bien el arte culinario leridano es mucho más abarcador, el signo de los moluscos gasterópodos ocupa el primer plano.

De tal forma, que Jesús Gimeno, propietario y cocinero del restaurante L´Espurna, ha logrado reinventarse con un menú exquisito, en el que introduce al caracol en una degustación de diferentes formatos.

Así ofreció la receta más antigua, la grutesca, que consiste en quemar al caracol con sarmientos y pajas sobre una base de sal, sobre un ladrillo, la tradicional llauna, y otras versiones personales a la Bourguignon, de cristal o el caracol pequeño (la caracolina).

Antes, El Celler del Roser, de Montse Guardiola, había marcado el camino hacia Paradiso, la novela de Lezama Lima que hizo famosas sus “comidas lezamianas”.

Luego, tenemos a otro imprescindible, Ferrán Perdrix, presidente de la Federación de Peñas de Lleida de L Aplec del Caragol. Transpira entusiasmo y orgullo para resumir a Prensa Latina los detalles de esta celebración.

En cifras, ya el panorama apunta a mayores. Un consumo de 14 toneladas de caracoles en estos tres días, junto a 95 mil litros de cerveza, 17 mil participantes directos y más de 200 mil visitantes dejan ganancias en el orden de los seis millones de euros para reinvertir en la próxima cita.

Como los intercambios con Perdrix no pueden ser lineales, al calor de los sucesos de L Aplec, pues tampoco sería justo soslayar a los exquisitos vinos, espumantes y vermouth de Raimat, una de las bodegas referente de la zona, surgida en 1914.

Un aspecto muy relevante es que, a diferencia de otros festejos populares en España o allende los mares, es raro o casi imposible tropezar con reyertas o actos vandálicos en medio de tanto alcohol y jolgorio.

La seguridad parece controlar estos tres días de fiestas sin desplegar dispositivos espectaculares, ni rimbombancias. Como repite Perdrix, el asunto es pasarla bien y apartarse de los excesos.

Todo ello ocurre en los Camps Elisis, un nombre afrancesado que confirma la cercanía en muchos sentidos de la Cataluña Norte con Francia. Fue inaugurado en 1864 y es sede anual de las ferias de San Miguel y de Abril, las Fiestas de Mayo y L Aplec del Caragol.

Vale la pena comentar que de Perpignan y el sur de Francia, hay una presencia sobresaliente en esta suerte de concierto popular del Caragol.

“Tradicionalmente se hacían en el campo reuniones de familiares y amigos al final de la cosecha o en momentos muy emblemáticos, que alrededor de la comida se juntaban y hacían fiestas, lo que denominamos aquí aplec”, explicó Perdrix a Prensa Latina.

“Era muy típico que el producto por excelencia de nuestras huertas fuera el caracol que se compartía con otras comidas, pero como elemento singular, el caracol”, añadió.

Ingeniero informático, resaltó que uno de los sellos de identidad de los festejos es que no hay clases sociales, “la gente viene a divertirse”.

“Cuando volvió la democracia a España, decidimos solicitar en Lleida volver a hacer fiestas de mucha gente y lo vertebramos alrededor de la cocina del caracol; así nació el espíritu de L Aplec en 1980, en torno al río Segre. Y ahora tenemos todo esto”, apuntó.

Si hay un momento vibrante del encuentro es, al estilo del famoso “Chupinazo” de los sanfermines de Pamplona, el “Caragolasso”, con el entusiasmo desbordante y los peñistas con camisetas multicolor saltando y bailando con una alegría desbordante. “Cuando entras al recinto de L Aplec solo debes tener ganas de pasártelo bien, sin enfados, hay mucha relación entre peñas alrededor del caracol, y además nuestra tierra es muy destacada en los ámbitos del vino, aceites, frutas y verduras, y las carnes”, comentó Perdrix. Los deslumbrantes “Castells” que ejecutan con audaz pericia los “castellers”, castillos humanos Patrimonio Inmaterial de la Unesco, o las “carreras” de caracoles alentadas por los niños, son otros toques pintorescos de L Aplec del Caragol, emblema de la sociedad leridana.

arb/ft

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