viernes 8 de mayo de 2026

León XIV y Cuba: un año de pontificado

La Habana (Prensa Latina) Han transcurrido doce meses desde que Robert Francis Prevost, un sacerdote estadounidense con raíces en las periferias latinoamericanas, asumió el nombre de León XIV y se convirtió así en el líder espiritual mundial de los católicos.

Por Enrique González

Colaborador de Prensa Latina

En Cuba, este aniversario el 8 de mayo no pasa desapercibido, considerando entre otros factores, una conexión personal del papa con la isla, que precede a su elección.

Nos encontramos ante un pontífice que ha venido tomando un perfil menos reservado y más incisivo en los asuntos eclesiales e internacionales.

León XIV ha pasado de la prudencia inicial a una presencia más definida en la escena global, al adoptar un estilo que combina continuidad institucional y claras señales de renovación.

ANTECEDENTE, EL PAPA FRANCISCO

A juicio de más de un vaticanista, Francisco, de manera indirecta, favoreció la proyección de Prevost, al aumentar sus posibilidades de llegar al papado.

El papa argentino lo llevó al Vaticano en 2023 nombrándolo como prefecto del “Dicasterio para los Obispos”, también lo había nombrado años antes como obispo en Chiclayo (Perú) y después lo hizo cardenal.

Claras señales todas de confianza personal e institucional. El papa León XIV contó que había conocido a Bergoglio cuando este era aún cardenal en Buenos Aires, durante visitas de los agustinos a Argentina.

PRIMER PAPA NACIDO EN ESTADOS UNIDOS

Contra varios pronósticos, el cardenal Prevost fue electo papa. Su elección rompía con un “tabú” que hacía ver como casi impensable un papa norteamericano. La idea hasta ese momento era que un pontífice de Estados Unidos concentraría demasiado poder simbólico y político en un solo país.

También influía una vieja lógica de “contrapeso”: si Roma ya era el centro espiritual, elegir un papa del país más poderoso del mundo podía dar la impresión de una Iglesia demasiado identificada con intereses nacionales concretos.

Por ello, en el “imaginario vaticano” el perfil ideal solía ser el de un papa “universal”, no el de una nación que ya concentraba poder en varios ámbitos.

A lo anterior se sumaba la propia situación de la Iglesia católica en Estados Unidos, muy polarizada en temas sociales, litúrgicos y políticos. Ello hacía bien difícil presentar a un cardenal estadounidense como figura capaz de unir el conjunto del Colegio Cardenalicio sin que su elección se leyera como una “toma de partido”.

Unido a todo esto aparecía el contexto “Trump” que complicaba mucho más la ecuación a partir de que elegir un papa conservador podía parecer una legitimación indirecta del presidente estadounidense; un papa progresista, una reacción contra él; y uno moderado, igual ponía a Estados Unidos en el centro de la escena.

En otras palabras, para varios vaticanistas el problema no era sólo el candidato, sino lo que su nacionalidad activaba como lectura política.

Además, estaba el argumento financiero, a partir de ser Estados Unidos el primer país en donaciones al Vaticano, lo que reforzaba la percepción de influencia, pero también alimentaba la sospecha de que un papa estadounidense podría quedar atrapado entre el poder espiritual y el material.

Esa combinación hacía más difícil vender la idea de un pontífice de Estados Unidos como una elección “neutral” o puramente pastoral.

Sin embargo, contrario a todos los pronósticos, el cardenal estadounidense Prevost se convirtió en León XIV. La decisión de los “príncipes de la Iglesia” (Colegio Cardenalicio) demostró que los elementos manejados como reserva no eran absolutos.

La clave fue que Robert Prevost fue percibido no solo como “estadounidense”, sino como un “perfil internacional”, con trayectoria fuera de Estados Unidos y menos atado a las guerras culturales del catolicismo norteamericano, lo que ayudó a romper el viejo “tabú”.

PRIMER PAPA DE LA ORDEN DE SAN AGUSTÍN EN SIGLOS

Prevost ingresó bien joven en los agustinos, emitiendo votos solemnes en 1981 y siendo ordenado sacerdote en 1982. Su lema episcopal, “en el único Cristo somos uno”, refleja su énfasis en la unidad agustiniana. Pasó décadas como misionero en diversas ciudades de Perú y de 2001 a 2013 fue prior general de los agustinos a nivel mundial.

Optó por nombrarse León XIV en especial atención al papa León XIII (1878-1903), autor de “Rerum Novarum”, considerada como la primera encíclica social moderna que defendió derechos laborales y criticó el “capitalismo salvaje”, moldeando además la doctrina social católica.

PROYECCIÓN INTERNACIONAL

Uno de los rasgos más distintivos de este primer año de su Pontificado ha sido la consolidación como actor global.

Sus mensajes sobre paz, justicia y dignidad humana han colocado al primer papa estadounidense en el centro de debates que trascienden al mundo católico. Su nacionalidad, experiencia pastoral previa y lenguaje diplomático le han conferido un peso particular en la opinión pública internacional.

CUBA, UN VÍNCULO PREVIO AL PAPADO

Existe una conexión personal del papa con Cuba que precede a su elección. En 2008 y 2011, en su condición de Prior General de la Orden de San Agustín, visitó provincias como Las Tunas, Holguín, Ciego de Ávila y La Habana, conociendo de primera mano la realidad del país. Ese contacto temprano le dio una experiencia directa del contexto cubano.

Eso explica por qué, al cumplirse un año de su pontificado, Cuba aparece como un caso especialmente sensible dentro de su agenda latinoamericana. La isla no es para León XIV un destino abstracto de política eclesial, sino un territorio donde ha ya compartido con sus comunidades locales, caminando, escuchando y dialogando.

Su llegada al papado coincidió además con el 90 aniversario del inicio de las relaciones diplomáticas ininterrumpidas entre Cuba y la Santa Sede, lo que, de la misma manera, reforzó su vínculo con nuestro país.

Para Cuba, León XIV representa continuidad y posibilidad. Continuidad, porque mantiene viva la tradición de un vínculo diplomático y pastoral de larga tradición entre La Habana y la Santa Sede; posibilidad, porque su biografía incluye una familiaridad concreta con la vida parroquial cubana, algo poco común en un pontífice.

Además, tal y como diversos medios destacaron en su momento, su relación con Cuba también está asociada al regreso de los agustinos a la isla, un hecho que refuerza la dimensión histórica de ese nexo.

Pero hay más, que es su origen cubano indirecto, vía abuelos emigrados, añade, incluso, un matiz personal.

En febrero de 2026, tras el rezo del Ángelus, León XIV pidió un “diálogo sincero y eficaz” entre Estados Unidos y Cuba para evitar violencia y mayor sufrimiento, en respuesta a una orden ejecutiva de Donald Trump que declaró a Cuba como una “amenaza inusual” para la seguridad estadounidense.

El papa invocó a Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, para proteger a su pueblo, uniéndose al mensaje de la Conferencia de Obispos Católicos de la isla.

Más recientemente, en abril de 2026, los obispos cubanos reafirmaron su “comunión filial” con León XIV, destacando su “voz profética” ante conflictos, incluyendo tensiones con Estados Unidos, y elogiando su llamado a la paz en un mundo herido.

León XIV no “descubre” Cuba desde el papado, sino que vuelve a una realidad que ya conocía antes de ser papa. Ello le confiere a la relación con la isla una profundidad distinta, menos diplomática y mucho más testimonial.

arb/EG

RELACIONADOS