Por Stella Calloni
Colaboradora de Prensa Latina
Simple, es la voraz saña de imponerse por la fuerza como en los viejos tiempos del garrote, ahora en decadencia, pero salvaje y burda, y queda evidente a partir de la revelación de la muerte de 32 heroicos combatientes cubanos, que enfrentaron a 200 efectivos élites y los recibieron con una lluvia de balas, como reconoció el secretario de Guerra Pete Hegseth.
Fuentes confiables aseguran que ante tal feroz resistencia por salvaguardar la vida del presidente Nicolás Maduro y su compañera Cilia Flores, fueron atacados con misiles para contener su digna defensa.
Los cubanos estaban allí por solicitud de la alta dirigencia venezolana y se enfrentaron en combate abierto a los agresores de las fuerzas especiales y mercenarios, cuya misión era secuestrar al presidente Nicolás Maduro Moros y su esposa Cilia Flore.
Sobre este tema CBS News señaló que el secretario de Guerra Hegseth declaró durante una visita a un portaviones estacionado en Virginia “que 200 miembros de las fuerzas especiales (Delta) descendieron de los helicópteros en medio de una lluvia de balas y ocasionaron muchas muertes a los oponentes”.
En este caso, fueron los 32 cubanos que respondieron debatiéndose como leones .
A su vez confirmó los reportes que se habían difundido sobre daños al helicóptero de EE.UU y varios miembros heridos del batallón de los asaltantes. Stpehen Miller, jefe de gabinete de la Casa Blanca, dijo a CNN que los guardias cubanos sufrieron muchas bajas “en la furiosa batalla a tiros”.
Miller admitió que los militares de la fuerza estadounidense que ejecutó el asalto a Caracas “tuvo militares propios heridos” que, según él, permanecían internados en condiciones estables, aunque existe la posibilidad de muertos en varias versiones mediáticas que no va a confirmar nunca la Casa Blanca.
O sea, no fue un paseo como dejo entrever Trump. El profesor de leyes y experto constitucional David Cole, de la Universidad de Columbia, escribe en The New York Review que la invasión no es aplicación de la ley tal como argumenta el gobierno, sino que viola las leyes nacionales e internacionales, y concluyó: “Es imperialismo, puro y sencillo”.
Lo que el mundo acaba de atestiguar no es nada novedoso, más allá de algunos detalles de la operación, ha sido una intervención más del “país más violento del mundo durante los últimos 50 años”, tal como lo califica el reconocido analista Jeffrey Sachs, al recordar decenas de intervenciones e invasiones militares desde fines de la Segunda Guerra Mundial.
Según un estudio de la Universidad de Tufts, suman más de 200, precisó el corresponsal de la Jornada de México en Estados Unidos David Broock
En Venezuela, el Secretario venezolano de Defensa, el general Vladimir Padrino López, confirmó el asesinato a sangre fría de seis de los hombres más cercanos al mandatario, y mencionó muertes de civiles, militares y heridos en la acción que por estas horas se calcula en 89, mientras se inspeccionan todos los sitios atacados por los asaltantes.
Entre otras noticias reales, se desmintió el ataque al cuartel de la Montaña en Caracas, donde está el mausoleo que contiene los restos del expresidente Hugo Chávez Frías, líder venezolano e internacionalista, que recién visitaron las recién instaladas autoridades presidenciales encabezadas por la mandataria encargada Delcy Rodríguez.
Fue un plan que se vino cocinando con la presencia de la flota de Estados Unidos sembrada en el mar Caribe desde agosto de 2025 hasta ahora, con buques, submarinos y el más grande de los portaviones, del cual partieron los helicópteros y una “lluvia de drones” utilizados en el ataque.
No se podría negar –aunque está por confirmar- la presencia de traidores y agentes infiltrados de la CIA estadounidense y servicios extranjeros que actúan en conjunto como los de Israel y otros países europeos cuya incondicional sumisión a Washington es más que evidente.
Se investiga lo sucedido y todo saldrá a luz, porque hay además periodistas, investigadores y también sectores políticos estadounidenses que enfrentan a Trump y están dispuestos a ahondar en la debilidad del presidente, que navega en un laberinto y dentro de las propias internas en su gabinete de monstruos y viejos halcones, que están quedando en el pasado más oscuro de un poder imperial que languidece.
Es muy importante conocer el trabajo de la CIA para llegar a esta situación, tal como lo describe The New York Times, que recurrió a fuentes y personas que conocen muy bien del tema.
“La CIA estuvo monitorizando la ubicación del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, durante muchos días como en los momentos previos a su secuestro por las fuerzas estadounidenses en la agresión militar masiva lanzada contra el país latinoamericano en la madrugada del pasado sábado 3 de enero.
Las fuentes dijeron al diario neoyorquino que la agencia de espionaje estadounidense estuvo rastreando la posición del dignatario venezolano y sus movimientos de manera prácticamente constante mediante “una flota de drones furtivos”.
Igualmente, hay trascendidos que las tropas estadounidense utilizaron la Estación Aérea Naval Roosevelt Roads en Puerto Rico, una base militar estratégica clave en el Caribe que cerró sus puertas en 2004, pero reactivada en 2025 para convertirse en un centro de operaciones militares estadounidenses. Allí estuvieron las tropas realizando ensayos de asalto.
Asimismo sostiene The New Yprk Times que “desde el Pentágono no se negaron a comentar sobre la presencia de drones estadounidenses en el territorio venezolano, citando preocupaciones de seguridad de la operación lanzada contra el país latinoamericano.
En el tema de los drones se menciona al RQ-170 Sentinel diseñado por la división Skunk Works de Lockheed Martin con el fin de proporcionar vigilancia persistente de objetivos de alto valor en entornos hostiles durante las misiones de operaciones especiales y que tiene al menos 20 años de antigüedad, aunque la Fuerza Aérea de Estados Unidos “reconoció oficialmente su existencia en 2009, cuando apoyó misiones en Afganistán.
Se calcula que Washington tiene a su disposición de 20 a 30 de estos drones en total que poseen la capacidad de facilitar las misiones persistentes de inteligencia, vigilancia y reconocimiento debido a las bajas probabilidades de resultar detectados por el enemigo, incluso si se adentra en su espacio aéreo y que podría transportar diversos sensores para recopilar información sobre el movimiento terrestre de su objetivo, con una altitud máxima de vuelo de 15 mil metros.
Todos estos datos permiten imaginar la cantidad de armas de novedosas tecnologías en espionaje y todas las tareas diseñadas para acumular datos e informaciones como elementos de la ciberguerra.
El presidente Donald Trump dijo el martes 6 ante el bloque de legisladores republicanos que el ataque de su país contra Venezuela se llevó a cabo con la participación de más de 150 aeronaves.
“Fue muy complejo, con 152 aeronaves, […] teníamos muchos efectivos sobre el terreno”.
Dijo que cortaron la electricidad en casi todo el país antes de iniciar el ataque, y se jactó en calificarlo de increíble y brillante. Agregó que no hubo muertos en las filas norteamericanas, mientras que “en el otro lado murieron muchas personas”.
Esto sirve para que los entendidos en estos temas, deben estudiar hasta el mínimo detalle de los sucesos, porque como advertía el líder cubano Fidel Castro Ruz desde hace tiempo, una nueva guerra con el armamento que existe en el mundo, “sería el fin de la humanidad”.
Para el comentarista brasileño Gilberto Maringoni, el ataque a Venezuela es un punto de inflexión en la política internacional y un refuerzo del control de Washington sobre América Latina en crisis y en disputa en estos tiempos.
La agresión militar de EE.UU. en Venezuela para secuestrar al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, violó el derecho internacional y la democracia “porque el presidente Trump consolidó su estrategia de imponerse a fuerza de amenazas en la región”, ahondó el periodista y profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de ABC (Sao Paulo).
Los hechos confirman que Trump ha retomado “la diplomacia de los cañones” y ha amenazado tanto a la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, con volver a atacar a Venezuela si no lo obedece; como al presidente de Colombia, Gustavo Petro.
SE DESMORONA LA ACUSACIÓN CONTRA MADURO
El ilegal y criminalmente secuestrado presidente Nicolás Maduro fue llevado el lunes 5 junto a su esposa Cilia Flores a su primera audiencia ante la justicia de Estados Unidos en el Tribunal del Distrito Sur de Nueva York, donde es acusado de narcoterrorismo, entre otra larga lista de delitos inexistentes.
Maduro comenzó recordando que sigue siendo el presidente de Venezuela que se considera un prisionero de guerra. “Me capturaron en mi casa de Caracas y soy inocente, no culpable, soy un hombre decente, sigo siendo presidente de mi país”, sostuvo ante el juez Alvin Hellerstein.
Dijo que no sabía de qué se le acusaba, lo que alarmó al juez porque Maduro sólo pudo hablar brevemente con su abogado defensor Barry Pollack quien defendió al fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Su esposa Cilia Flores, igualmente se declaró “No culpable, completamente inocente”.
Al día siguiente, el influyente periódico norteamericano The New York Times reportó que el departamento de Justicia debió retirar el cargo de narcotráfico, el cual era el principal, porque el Cartel de los Soles no existe en realidad.
El diario adujo que tal acusación la inventó la administración Trump el año pasado para crear sobre bases ficticias la necesidad de la destitución de Maduro.
Además, fuentes juristas señalan que el presidente venezolano no puede ser juzgado siendo presidente en funciones, sólo lo puede hacer la Corte Penal Internacional, que ya desechó imputaciones anteriores por absoluta falta de pruebas.
Es decir, la mayor prueba contra Maduro nunca existió y fue una más de las mentiras y argumentos falsos, como usaron para justificar las guerras contra Afganistán, Irak, Libia, Siria, Centroáfrica, Somalia y los intentos de avanzar sobre Yemen.
Todos genocidios en pleno siglo XXI, como el que se está cometiendo su socio Israel desde octubre de 2023 hasta la actualidad, un exterminio que aplica ahora al pueblo Palestino en Gaza.
arc/sc





