Por Pedro Rioseco*
Colaborador de Prensa Latina
Aunque en Occidente y Centro el plan de alzamiento no funcionó a cabalidad, en el Oriente fue exitoso. El 22 de febrero el general Guillermón Moncada recibe la orden por telegrama, da aviso a los otros jefes del territorio y parte de Santiago de Cuba con dirección a Alto Songo, donde finalmente se une a la lucha. Alfonso Goulet se alza en El Cobre y Victoriano Garzón en El Caney. También se unen a la guerra las zonas de Ti Arriba, Palma Soriano y Mayarí.
Ese mismo 24 de febrero comienza la lucha en lo que hoy son las provincias de Guantánamo, Granma y Holguín. El día 25, todas las fuerzas alzadas se reúnen en Baire y, en asamblea de jefes y oficiales, nombran cargos provisionales y se organizan por territorios para la guerra.
Menos de dos meses después, el 11 de abril de 1895, cerca de las 10:30 de la noche, el Delegado José Martí arriba a costas cubanas por Playita, tres kilómetros al este del poblado de Cajobabo, en el actual municipio Imías, en la costa sur caribeña de la provincia de Guantánamo.
Por ese agreste lugar en una noche lluviosa se produce el desembarco de Martí para incorporarse a la que llamó la Guerra Necesaria, acompañado del mayor general Máximo Gómez, General en Jefe del Ejército Libertador, los generales Francisco Borrero y Ángel Guerra, el coronel Marcos del Rosario y el capitán César Salas.
La causa que determinó el reinicio de la guerra, dando continuidad a la epopeya de los 10 años entre 1868 y 1878, frustrada por la desunión de los encargados de dirigirla, fue la necesidad de lograr la independencia de la isla del colonialismo español eliminando sus gobiernos tiránicos y militaristas.
Los cubanos en esa época carecían totalmente de derechos políticos, incluso a ocupar cargos en el gobierno, y comenzaron a aparecer partidos que se oponían a la independencia de Cuba, lo cual obligaba a acelerar los preparativos de la guerra en momentos en que España había perdido su control económico y aumentaba la política represiva.
En el plano social comenzaba la aparición de nuevas clases y sectores: obreros y colonos, unido a la agudización de todos los males sociales y de la crisis en la economía cubana, el incremento de la política española de altos impuestos y la conversión de Estados Unidos en la metrópoli económica.
El surgimiento de un líder cubano fuerte como José Martí, capaz de lograr la unificación de la emigración y su apoyo financiero para una nueva guerra de independencia, ligado a la creación de una fuerza dirigente organizada como el Partido Revolucionario Cubano, “la organización militar de la emigración”, y medios de prensa como el periódico Patria, fueron determinantes en la nueva conciencia de las masas y la vigencia del ideal independentista.
En el artículo Nuestras ideas del periódico Patria se precisaba que “la guerra es un procedimiento político, y este procedimiento de la guerra es conveniente en Cuba” por múltiples razones que la hacían el único medio al que podían apelar los cubanos para alcanzar la independencia, pues España había cerrado cualquier otro modo.
La nueva organización no se proponía sólo poner fin al colonialismo hispano, sino “defender, en la Patria redimida, la política popular”; se trataba de llevar a cabo una contienda que hiciera posible completar una Revolución. Mediante el enfrentamiento bélico se alcanzaría la independencia, y esta haría posible la fundación de una República nueva, “con todos y para el bien de todos”.
Martí dispuso una consulta de hondo significado político: la elección del General en Jefe del Ejército Libertador. Esta debía reorganizarse, pues sus jefes, oficiales y soldados permanecían a la espera, desmovilizados, pero no desmoralizados.
Como Delegado del PRC, Martí consultó “a todos los militares graduados en la guerra de Cuba”, el 18 de agosto ya había sido elegido el mayor general Máximo Gómez casi por unanimidad y quedaban atrás los desacuerdos.
Martí y Gómez compartirían, luego de su encuentro el 11 de septiembre de 1892 en la finca La Reforma en Montecristi, la preparación de la guerra. Fueron más de dos años en los que se compenetraron, intercambiando experiencias e ideas, anhelos y angustias. Semillas que fructificaron el 24 de febrero de 1895.
Esta fue la tercera guerra de los cubanos contra el dominio colonial español, pero tampoco pudo lograr la anhelada independencia pues, estando prácticamente ganada por el Ejercito Libertador, ocurrió la intervención de Estados Unidos en junio de 1898.
Bajo el dominio de Estados Unidos se instauró en mayo de 1902 una república mediatizada que duró 57 años hasta lograr la verdadera e irrenunciable independencia con el triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959.
arb/prl
*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.





