Por Enrique González
Colaborador de Prensa Latina
Es preciso analizar cómo esta narrativa está integrada al discurso político y militar del mandatario, con una tendencia a presentar el conflicto como una cruzada contra un “régimen fanático”.
La oración, que pidió “sabiduría”, “protección” y “fuerza” para Trump y las tropas estadounidenses, fue conducida el 5 de marzo por el pastor Greg Laurie.
El video fue difundido por Dan Scavino, subjefe de gabinete de la Casa Blanca, y por otros aliados en redes sociales a través de mensajes patriótico-religiosos tales como “God Bless the USA” (Dios bendiga a los Estados Unidos), destacándose así la actual alianza existente con un grupo de líderes evangélicos.
No es casual la imagen difundida donde se aprecia a los pastores con las manos sobre Trump, pues ella va directamente encaminada a continuar mostrando una cercanía con el electorado evangélico y presentar la guerra como una especie de “propósito divino”.
El uso religioso de la guerra contra Irán tiene antecedentes marcados:
Desde su primera administración, Trump comenzó a desarrollar una estrategia de “máxima presión” contra Irán: retirada del acuerdo nuclear, múltiples sanciones y aislamiento de la república islámica, combinado ello con momentos de especial agresividad como fue el asesinato del general Quasem Soleimani.
Incluso, Mike Pompeo, entonces secretario de Estado, llegó a afirmar que era posible que Dios hubiera enviado a Trump “como a Ester“ (figura bíblica judía, que rescató a su pueblo de una masacre) para salvar a Israel de la “amenaza iraní”.
Trump, ya en su segundo mandato, y desde hace varios meses, viene enmarcando este tema con referencias a Dios y a una “misión moral”. Por ejemplo, en su discurso de junio de 2025, luego de los bombardeos a instalaciones nucleares iraníes, el presidente norteamericano pronunció frases como “Amamos a Dios”, al referirse a la operación militar.
Las posiciones del presidente vienen siendo apoyadas por sectores en su entorno vinculados a la derecha religiosa, que evalúan la guerra contra los iraníes en una clave casi apocalíptica, presentándolos como un régimen de “fanáticos religiosos”, sin derecho a poseer armas nucleares.
Líderes evangélicos con cierta influencia tratan de presentar la agresión militar como una especie de guerra espiritual o cruzada para la “liberación del pueblo persa”, intentando hacerla digerir como una operación “noble y justa”.
Inclusive, dentro de sectores militares se han producido seudomensajes presentando a Trump como “ungido por Jesús”, impregnando la narrativa bélica con un cierto cristianismo “apocalíptico”.
RELIGIOSIDAD POLÍTICA
El escenario de la guerra en curso intenta transmitir cómo tiene un carácter espiritual, presentando a los Estados Unidos como una “nación cristiana y justa” contra un Irán “fanático”.
Acciones como estas tratan de instrumentalizar la religión y despolitizar la guerra, presentándola como una necesidad dentro de la lucha del “bien contra el mal”.
Por supuesto que Trump sigue con estas acciones reforzando sus vínculos con el electorado evangélico blando, del que obtuvo alrededor del 80 por ciento del voto en 2024.
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