Por Oscar Redondo
Corresponsal jefe en Italia
Uno de los hechos de mayor magnitud fue, sin dudas, la impresionante marcha en respaldo a ese país que, en la tarde del pasado 11 de abril, recorrió Roma, organizada por la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba (Anaic), la cual partió desde el Coliseo Romano y a la que se sumaron decenas de organizaciones.
Las más de diez mil personas que participaron en esa manifestación inundaron, con banderas cubanas y carteles con consignas solidarias, las avenidas San Gregorio, Aventino, y de la Pirámide Cestia, hasta la Plaza Ostiense, en las inmediaciones de la histórica Puerta San Pablo.
Marco Papacci, presidente de la Anaic, manifestó durante esa gigantesca movilización, que “estamos aquí para decir una verdad que el mundo no puede ignorar: Cuba está siendo atacada”, pero vive, resiste y estamos con ella, con el pueblo cubano, con su Revolución”.
El dirigente solidario expresó que “un punto fundamental que debemos recordar de esta plaza es la importancia de nuestra unidad”, que se evidenció en esa movilización, la cual se enmarcó en las iniciativas por el centenario del natalicio del Comandante en jefe Fidel Castro, líder histórico de la Revolución cubana.
“Esta inmensa muestra de solidaridad es un tributo a su memoria, pues se la dedicamos al hombre que forjó una isla símbolo de dignidad y soberanía, demostrando al mundo que el respeto no es negociable, que los principios no son negociables”, enfatizó Papacci. Decenas de fuerzas políticas abrazaron esa iniciativa, entre ellas Poder al Pueblo, Izquierda Italiana, Europa Verde, Refundación Comunista, Patria Socialista, el Partido Comunista y el Movimiento Cinco Estrellas.
Fue importante además la presencia de representantes de la Promotora Social ARCI, de la Asociación Nacional de Partisanos de Italia (ANPI), así como de los militantes de organizaciones juveniles como Cambiare Rotta y Oposición Estudiantil de Alternativa (OSA).
También estuvieron los afiliados de la Unión Sindical de Base (USB), de la Confederación General Italiana del Trabajo (CGIL) y de la Federación de Obreros Metalúrgicos (FIOM), además de miembros de la Asociación “La Villetta por Cuba”, y de asociaciones de cubanos residentes en Italia, entre otras muchas agrupaciones.
En la convocatoria de la Anaic a esa manifestación, una iniciativa que se lanzó de conjunto con la Fundación Gianni Miná, se estableció la necesidad de elevar en este país y el mundo el apoyo a Cuba, cuyo pueblo resiste el incremento de las presiones de Estados Unidos.
“Respaldar a Cuba es defender el derecho de toda nación a determinar su propio destino, sin doblegarse ante los dictados de potencias que utilizan sanciones y bloqueos como instrumentos de asfixia”, señalaron en ese documento los promotores de la concentración.
“En el complejo tablero de ajedrez de la historia contemporánea, siempre llega un momento en que la neutralidad deja de ser una posición cómoda y se convierte, de hecho, en una omisión de responsabilidad”, y “apoyar a la Cuba revolucionaria significa reconocer que otro mundo mejor es posible”, indicó el texto.
“Por un lado, tenemos la hegemonía de un sistema que con demasiada frecuencia ha antepuesto el beneficio a la dignidad”, y que desde hace más de 60 años mantiene contra el país antillano un criminal bloqueo económico, comercial y financiero, recrudecido a fines de enero pasado con medidas para tratar de impedirle la entrada de combustible.
Por el otro, está Cuba, “que, a pesar de décadas de asedio económico, sigue resistiendo con una dignidad que interpela la conciencia del mundo entero”, destacó ese llamado.
“Italia, junto con muchos otros pueblos del mundo, siente un profundo vínculo con la isla, y no se trata solo de afinidades, sino de una profunda gratitud”.
En tal sentido, se recordó en el texto que “en el momento más oscuro de nuestra historia reciente, fueron las manos de los médicos cubanos las que nos ayudaron a levantarnos”, en referencia a la presencia de brigadas sanitarias cubanas en Italia en los peores momentos de la pandemia de la Covid-19.
Por tales razones en ese documento se planteó que “hoy más que nunca, decidir el bando en el que debemos estar no es solo un ejercicio de política exterior, sino una declaración de valores humanos”, por lo que “es hora de tomar partido”.
La solidaridad con Cuba “no es solo un acto político, es la elección de quienes creen en la hermandad de los pueblos frente al aislamiento de los muros”, y “apoyar a la isla significa estar del lado de la luz, de esa esperanza que se niega a extinguirse y que sigue señalando el camino hacia la emancipación y la justicia social”, añadió.
Es además “un deber moral para todo aquel que sueña con un mañana donde la dignidad humana sea la verdadera fuerza motriz de la historia”, por lo que “en esta encrucijada, nuestra elección está hecha: junto a quienes resisten, junto a la auténtica libertad, junto a Cuba”, enfatizó la Anaic en su convocatoria.
Fue significativo que incluso una entidad como la Federación Nacional de Consumidores y Usuarios de Italia (Federconsumatori) se sumó a esa iniciativa y al divulgar su respaldo señaló que “no podemos permanecer impasibles mientras se intenta doblegar a toda una nación”.
Pocos días antes de la marcha en Roma, el 2 de abril, la Alcaldía de la capital italiana aprobó una moción de apoyo a Cuba y de condena a Estados Unidos por sus “medidas coercitivas unilaterales, que afectan el acceso a bienes esenciales, y comprometen de manera desproporcionada los derechos fundamentales de la población”.
En esa resolución se instó al Gobierno italiano a que “informe al Parlamento sobre ese tema y a emprender iniciativas diplomáticas a nivel europeo y multilateral contra esas acciones”.
En el documento, las autoridades gubernamentales de Roma expresaron su respaldo oficial a la campaña “Energía para la vida”, copatrocinada por la Anaic, la CGIL, la ANPI y ARCI, para apoyar al sistema eléctrico cubano.
Se llamó también a promover en este país acciones solidarias con la isla, en coordinación con la Asociación Nacional de Comunas Italianas (ANCI) y otras autoridades de este país europeo.
De hecho, en lo que va de año, otras resoluciones similares se aprobaron en Florencia, Poggibonsi y en 11 ciudades agrupadas en la Unión de Municipios Empolese Valdelsa, de la región de Toscana; en Turín y Cúneo, de Piamonte, y en Crema, Lombardía, como expresión de un amplio respaldo oficial, a nivel local, a esa nación.
Uno de los hechos más importantes fue sin dudas la celebración, del 17 al 19 de abril, del XIV Congreso de la Asociación Nacional de Amistad Italia-Cuba (Anaic), que se celebró en la ciudad de Pescara, de la central región de Abruzos.
Esa organización, que en la jornada de clausura cumplió 65 años de fundada, cuenta ya con más de tres mil 500 miembros agrupados en 77 círculos a lo largo de este país, reafirmó su “incansable solidaridad con la Revolución Cubana, seis décadas de una hermandad que nunca ha conocido fronteras”, según señala un comunicado.
Ese encuentro “no fue solo el congreso de la Anaic, sino “una poderosa demostración de cómo, después de 65 años, la solidaridad con el pueblo cubano permanece viva, apasionada y políticamente relevante”, según expresó Papacci, al término del mismo.
Durante ese congreso, la Anaic recibió la Orden de la Solidaridad, conferida por el Consejo de Estado del país caribeño, la cual les fue entregada por el embajador de esa nación en Italia, Jorge Luis Cepero, y el director para Europa del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), Rigoberto Zarza.
También se concedió en ese evento la Medalla de la Amistad a Rocco Sproviero, secretario del círculo de esa asociación en la ciudad de Turín, de la norteña región de Piamonte, por “una trayectoria que no ha conocido descanso ni claudicaciones en defensa de Cuba”.
Esas distinciones son “símbolo del reconocimiento de un pueblo que sabe valorar a quienes han hecho de la solidaridad una bandera y una razón de vida”, expresó Zarza.
A esas muestras de cercanía con el pueblo cubano se sumaron otras muchas acciones en este cuarto mes del año, entre ellas un nuevo Convoy Europeo, que partió el 21 de abril con un cargamento de ayuda, destinado principalmente a centros de salud de la región oriental.
Se trató del segundo, tras el que viajó en marzo, integrado por unos 120 delegados de diversas organizaciones de Italia y otros países de la región, ambos organizados por la Agencia para el Intercambio Cultural y Económico con Cuba (Aicec).
En el llamado a esas iniciativas se enfatizó el propósito de “romper el bloqueo estadounidense y devolver, al menos en parte, la solidaridad que Cuba siempre ha ofrecido al mundo, demostrando aún hoy que es una alternativa necesaria a un sistema global marcado por la barbarie”.
Esas amplias expresiones de solidaridad demuestran que en su lucha “¡Cuba no está sola!”, y cuenta de manera creciente con el apoyo del pueblo italiano, como reafirmó el presidente nacional de la Anaic en la parte final de su discurso pronunciado al pie de la Puerta de San Pablo, al culminar la histórica manifestación del pasado 11 de abril. arc/ort





