Por Diony Sanabia
Corresponsal en Brasil
Celebrada del 24 al 26 de abril en el capitalino Centro de Convenciones Brasil 21, la cita reunió a 562 delegados de todo el país y contó con una amplia presencia de delegaciones extranjeras, para reforzar su carácter político más allá del ámbito partidista.
Durante tres jornadas, la principal fuerza de la izquierda del gigante sudamericano debatió su orientación programática y delineó una lectura integral del momento nacional y la inserción en el escenario global.
Entre los resultados del encuentro sobresalió la aprobación del
documento “Construyendo el futuro: Manifiesto del PT para continuar
transformando el país”, adoptado como guía estratégica para el próximo
periodo.
Dicho texto coloca a las elecciones de octubre próximo en el centro de la acción política, al considerar que la continuidad del gobierno de Lula resulta determinante para Brasil y el equilibrio democrático en América Latina y el mundo.
La meta propuesta estuvo presente en la mayoría de los debates del
evento, en los cuales se interpretó la situación interna como parte de una disputa global entre proyectos democráticos y tendencias autoritarias.
Así, la posible victoria de Lula en las urnas fue presentada como un elemento clave para sostener políticas sociales, fortalecer el papel del Estado y preservar la estabilidad institucional.
El manifiesto aprobado en el congreso propuso siete reformas
estructurales (política-electoral, tributaria, judicial, tecnológica,
administrativa, agraria y de comunicaciones), consideradas pilares de un nuevo pacto nacional de desarrollo.
Según el PT, ese consenso debe construirse a partir de una amplia
concertación social que incluya de igual manera a la clase trabajadora y a sectores empresariales comprometidos con el desarrollo de la nación.
También, el documento subrayó tres principios fundamentales: la
capacidad del Estado para orientar inversiones y políticas públicas, la redistribución de la riqueza, y una transición tecnológica y ambiental basada en la soberanía.
Desde esta perspectiva, el fortalecimiento estatal aparece como
condición necesaria para garantizar cohesión social y desarrollo sostenible.
A nivel social, el PT reafirmó propuestas como la escolarización
universal en jornada completa, la ampliación del acceso a la educación
infantil y guarderías, y la defensa de los derechos laborales.
Relacionada con la última alternativa destaca la intención de reducir la jornada de trabajo a 40 horas semanales y eliminar el régimen 6×1 (seis días de faena y uno de descanso), para mejorar la calidad de vida de los trabajadores y la convivencia familiar.
Por otro lado, el congreso incluyó una lectura crítica del gobierno de Jair Bolsonaro (2019-2022), al cual el PT atribuye un proceso de
debilitamiento institucional, crisis económica y social, y una gestión
negativa de la pandemia de la Covid-19.
En contraste, se presentó a la actual administración como una etapa de reconstrucción de políticas públicas y recuperación del papel del Estado.
Tales valoraciones fueron reforzadas en la última jornada del encuentro, en la cual líderes del partido coincidieron en subrayar la centralidad de la disputa electoral.
Para el exministro de Hacienda y precandidato a gobernador por el estado de São Paulo, Fernando Haddad, la reelección de Lula resulta “imperativa” y no se contempla de ninguna forma una derrota en los referidos comicios.
Haddad advirtió sobre los riesgos de un presunto retroceso político, en un discurso que situó la contienda como una confrontación entre proyectos antagónicos.
Sostuvo que Brasil vivió una verdadera calamidad tras la reacción de la ultraderecha a los avances sociales impulsados por los gobiernos del PT (de Lula y después de Dilma Rousseff), y describió el escenario encontrado en 2023 como un país con políticas públicas desmanteladas. No obstante, destacó que en los últimos años se han logrado avances en indicadores de empleo, inflación y desigualdad, junto con la reactivación de programas sociales.
Al respecto, el presidente del PT, Edinho Silva, centró su intervención de la clausura en la necesidad de unidad interna, movilización territorial y construcción de alianzas democráticas.
Consideró que el congreso permitió consolidar una base política y otorgó legitimidad para articular acuerdos en todo el país con vistas a derrotar al fascismo.
Silva llamó a fortalecer la presencia en los lugares con una actitud de escucha hacia sectores que hoy no se sienten representados, y defendió la necesidad de reformar el sistema político y revitalizar mecanismos de democracia directa.
Mediante un mensaje en video transmitido en la apertura de la reunión, Lula subrayó que la principal fortaleza de un partido en el gobierno radica en su capacidad de demostrar resultados concretos; pero advirtió que ello no es suficiente sin la conexión directa con la ciudadanía.
Apuntó que el PT debe combinar la defensa de su gestión con una
estrategia activa de convencimiento popular, al enfatizar que la disputa política no se gana únicamente en el terreno institucional o mediático, sino en la capacidad de diálogo con la sociedad.
SOLIDARIDAD INTERNACIONAL
Más allá del debate interno, el congreso tuvo un marcado componente
internacional, y se realizaron actos de solidaridad con Cuba, Venezuela y Palestina, en los cuales participaron representantes diplomáticos y parlamentarios de esos países.
Las intervenciones denunciaron sanciones, agresiones militares y
violaciones del derecho internacional, al tiempo que ponderaron la
cooperación entre los pueblos.
En el caso de la mayor de las Antillas, el PT aprobó una moción en
contra del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos, al que calificó de medida criminal e inhumana.
Además, ese documento respaldó la campaña “Paneles solares para Cuba”, orientada a garantizar el suministro eléctrico en hospitales de la isla caribeña, sometida paralelamente a un cerco energético.
Humberto Costa, senador y secretario de Relaciones Internacionales del PT, ponderó en declaraciones a Prensa Latina la relevancia de estas iniciativas y valoró de muy importante la reunión.
Una cosa que aquí se hizo con mucha fuerza fue la cuestión de la
solidaridad con otros países, manifestó, y se refirió a Cuba como una
nación amiga y muy importante por su lucha para el mundo.
Con esas posiciones se evidenció la continuidad de la tradición
internacionalista del PT, que reafirmó una visión de la política brasileña en medio de una disputa más amplia por la soberanía y la justicia social.
Teniendo en cuenta las expresiones en los debates, las ideas plasmadas en documentos y los criterios escuchados por Prensa Latina, los desafíos están en preservar los avances logrados y profundizar las transformaciones sin obviar las tensiones políticas y los cambios en el mundo.
Una nueva etapa comenzó a andar y el PT tiene el propósito de trabajar por posicionarse mejor como un actor capaz de conducir un proyecto de país que integre desarrollo económico, inclusión social y soberanía nacional.
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