sábado 25 de abril de 2026

Estados Unidos inició con Cuba su etapa de dominación imperialista

La Habana (Prensa Latina) La primera intervención del naciente imperio estadounidense ocurrió en Cuba hace 128 años, cuando el 21 de abril de 1898 decretó el bloqueo naval a Cuba y el 25 declaró la guerra a España para impedir el triunfo independentista contra el colonialismo español.

Por Pedro Rioseco*

Colaborador de Prensa Latina

Para ello utilizaron el pretexto de la cuestionada explosión en el puerto habanero del acorazado Maine, el 15 de febrero de 1898, que causó 260 marineros muertos pero ningún oficial, y la cual se considera la primera autoprovocación de Washington para intervenir en otro país.

En ese momento, el imperio español contaba en Cuba con 200 mil soldados regulares de las tres armas, unos 100 mil voluntarios y guerrilleros cubanos al servicio español y un nutrido sistema de fortalezas, fortines y trochas que le daban relativa seguridad en las ciudades, especialmente en La Habana y Santiago de Cuba.

Pero la guerra en el terreno la tenía prácticamente perdida ante el empuje de las fuerzas independentistas (mambisas).

Los expansionistas estadounidenses ya habían intentado infructuosamente en 1897 comprar a España la isla de Cuba, como mismo habían comprado antes La Florida en 1821.

El deterioro de las fuerzas hispanas durante la guerra de independencia de los cubanos y la política de Reconcentración de Valeriano Weyler, que provocó la muerte de más de 400 mil civiles, junto a la explosión del Maine, le dieron a Estados Unidos la ocasión esperada para intervenir militarmente, obtener con engaños el apoyo del Ejército Libertador y justificar la acción bélica con un amplio despliegue mediático.

La mejor arma del ejército estadounidense era su marina de guerra, cuyo núcleo principal estaba integrado por siete acorazados modernos y un cuerpo de 13 cruceros menores de 7,375 toneladas de desplazamiento. Ello les daba superioridad naval, pues en total tenían 196 unidades de superficie contra 61 de España, y 410 piezas de artillería respecto a las 131 de los hispanos.

Por la parte española, su mejor escuadra era la del almirante Pascual Cervera, que no tenía montados sus cañones de grueso calibre, le faltaban proyectiles de otros sistemas y su blindaje estaba muy disminuido, razones por lo cual fue hundida tras cruenta batalla al intentar salir de la bahía de Santiago de Cuba.

La guerra terminó dramáticamente con la destrucción del poderío naval español en las batallas cerca de Santiago de Cuba.

El gran estratega de la llamada Guerra Hispano-Cubano-Norteamericana fue el mayor general de las tropas mambisas Calixto García, el llamado General de las Tres Guerras, quien expresó siempre su desacuerdo con entregar el mando supremo de las operaciones bélicas a los norteamericanos.

El mayor general Calixto García acató la decisión del Gobierno Cubano en Armas y salvó del descalabro más de una vez a las tropas norteamericanas por la incompetencia de sus jefes. A pesar de eso el mando interventor le usurpó la victoria final y no dejaron entrar a los mambises en Santiago de Cuba.

La guerra se extendió entre el 25 de abril y el 12 de agosto de 1898, durante tres meses y 17 días. Significó para Estados Unidos el inicio de su fase imperialista y sus viejos anhelos de dominación mundial. España perdió gran parte de sus posesiones coloniales: Cuba, Puerto Rico, las islas Filipinas y las islas de la Micronesia.

Para los cubanos ello fue causa de deshonra nacional, la frustración del ideal independentista proyectado por José Martí en el Manifiesto de Montecristi y la base del surgimiento de una república mediatizada en 1902.

Una falsa república subordinada a los intereses de Washington, obligada a soportar la presencia de una Base Naval de Estados Unidos en Guantánamo, como una enmienda constitucional como requisito para su “independencia”.

La verdadera independencia para Cuba sólo se lograría 57 años después, el 1 de enero de 1959, cuando los nuevos mambises convertidos en el Ejército Rebelde, con el Comandante en Jefe Fidel Castro al frente, sí entraron en Santiago de Cuba y comenzaron una verdadera Revolución.

Pero el naciente imperialismo norteamericano no cejó en ningún momento de amenazar a la nueva Cuba, agredirla de múltiples formas, organizar atentados terroristas, realizar una invasión mercenaria por Playa Girón, y ponerla al borde de una guerra nuclear por defender su derecho a la autodeterminación.

Y luego, imponerle desde 1962 un criminal bloqueo económico, comercial y financiero que dura ya 64 años, calificado como delito de genocidio contra un pueblo, y que ha sido condenado casi unánimemente en 33 votaciones anuales de la Asamblea General de Naciones Unidas.

Esa agresión continúa hoy incrementada al extremo, con un bloqueo petrolero a la isla y amenazas de bombardeos e invasión, pretendiendo infructuosamente dominar un pueblo irreductible que, con el solidario respaldo internacional, impondrá una nueva derrota al imperialismo norteamericano.

arb/prl

*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.

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