lunes 20 de julio de 2026

Nicaragua, 47 años de la Revolución Sandinista

Managua (Prensa Latina) Nicaragua celebra este 19 de julio 47 años del triunfo de la Revolución Popular Sandinista (1979), cuyo proyecto político está centrado en la restitución de los derechos del pueblo y en la lucha contra la pobreza.

Por Yosbel Bullaín

Corresponsal jefe en Nicaragua

Durante los primeros 10 años, en medio de una guerra impuesta por Estados Unidos que dejó miles de muertos, el Gobierno sandinista realizó un grupo de acciones para tratar de devolver al pueblo lo que durante 45 años les arrebató la dictadura somocista.

Rescatar a Nicaragua del olvido fue una de las tareas más difíciles de esa primera etapa revolucionaria.

Fue bajo ese principio que arrancó la cruzada nacional de alfabetización en el país más extenso de Centroamérica, con la cual se redujo el nivel de analfabetismo del 50 al 12 por ciento.

Garantizar salud y educación al pueblo, rescatar a miles de familias de la más absoluta pobreza, recuperar la cultura, la memoria y la identidad, entre otras acciones, formaron parte del proyecto sandinista.

“(…) Todo este gigantesco esfuerzo ha sido estimulado por la ayuda de muchos países solidarios con este pueblo. Médicos, maestros, técnicos, donaciones de todo tipo; créditos de organismos internacionales han ayudado a aliviar la dura carga que nos heredó la explotación y el saqueo”, expresó en 1980 el presidente Daniel Ortega en el primer aniversario de la victoria sandinista.

Para el analista nicaragüense Xavier Díaz-Lacayo, la Revolución Popular Sandinista es un elemento dinámico que nace de la contradicción de tener un país con tantas riquezas naturales y humanas, donde el pueblo no opinaba, ni desarrollaba sus capacidades, habilidades, ni interpretaba sus anhelos.

Señaló que Nicaragua ha luchado durante siglos por construir una estructura social, política, cívica y económica que permita a sus ciudadanos vivir en paz.

A su juicio, la posición geográfica del país, históricamente codiciada por potencias extranjeras, lo convirtió en escenario de invasiones, ocupaciones e injerencias, por lo que la autodeterminación, la soberanía y la paz constituyen aspiraciones fundamentales del pueblo nicaragüense.

“Si pudiera escoger cuál es el mayor de los atributos que hoy tenemos en Nicaragua, después del triunfo del poder popular el 19 de julio de 1979, diría que es que los nicaragüenses vivimos en paz”, afirmó Díaz-Lacayo en entrevista con Prensa Latina.

El analista consideró que la Revolución Sandinista rompió paradigmas mentales de una sociedad condicionada a la pobreza y a la miseria, al incorporar la identidad, la historia y la dignidad como elementos fundamentales de la transformación nacional.

En ese proceso, destacó la Reforma Agraria, la Cruzada Nacional de Alfabetización, las políticas de reconstrucción y reconciliación, así como el desarrollo de nuevas oportunidades en la producción, el comercio, la industria y la educación.

Según Díaz-Lacayo, Nicaragua ha avanzado también en materia tecnológica, educación técnica y superior, innovación, emprendimiento y participación social, elementos que contribuyen a ampliar las oportunidades económicas y fortalecer la convivencia.

Asimismo, resaltó la institucionalización y profesionalización de los órganos de seguridad pública surgidos del proceso revolucionario, como la Policía Nacional y el Ejército de Nicaragua.

A estos avances sumó el desarrollo de instituciones y mecanismos relacionados con la prevención y mitigación de desastres, la pequeña industria, la economía familiar y comunitaria, así como la expansión de la infraestructura vial y las comunicaciones terrestres.

El analista señaló que la construcción de carreteras ha permitido acercar oportunidades de desarrollo a poblaciones que antes se encontraban alejadas de los principales centros económicos y sociales.

También destacó que muchas de las conquistas impulsadas inicialmente por el movimiento revolucionario son hoy derechos consagrados para todos los nicaragüenses.

EJERCER SOBERANÍA

En el actual contexto regional e internacional, Díaz-Lacayo consideró que la conmemoración del 19 de julio representa la reafirmación de la capacidad del pueblo nicaragüense para decidir su propio destino y ejercer su soberanía.

“Nicaragua debe seguir siendo un referente en materia de autodeterminación de los pueblos y de la capacidad de los nicaragüenses para decidir sobre su propio gobierno y su propio destino”, expresó.

Afirmó que el país debe mantenerse fiel a principios de solidaridad, soberanía, autodeterminación y defensa de los intereses nacionales, al tiempo que fortalece la participación ciudadana y la democracia participativa.

Igualmente subrayó las políticas de restitución de derechos para sectores históricamente vulnerables, entre ellos, las mujeres, la niñez, los huérfanos de guerra y las personas de la tercera edad.

El analista llamó a actuar con prudencia frente a las provocaciones externas y a evitar que factores de odio, miedo, ira y culpa sean utilizados para generar desestabilización.

“Nicaragua debe conservarse prudente para que no encuentren razones para desestabilizar nuestra economía, nuestros pensamientos, nuestra paz interior y la armonía que tenemos con otros países hermanos”, manifestó.

En su opinión, la política exterior nicaragüense debe continuar promoviendo la unidad, la complementariedad y la cooperación entre los pueblos, frente a las pretensiones imperiales de imponer visiones unipolares en el escenario internacional.

LA JUVENTUD, CONTINUIDAD DE LA REVOLUCIÓN

No puede haber protagonismo generacional sin tener como prioridad la defensa de la Revolución, dijo el entrevistado al resaltar que las nuevas generaciones deben comprender que históricamente Nicaragua ha enfrentado agresiones externas.

En ese sentido, afirmó que la defensa de la soberanía y la autodeterminación continúa siendo una responsabilidad nacional.

“La juventud debe tener fe, confianza en el diálogo como vía para resolver los conflictos internos y determinación para que ningún poder externo decida cómo debe dirigirse Nicaragua”, subrayó.

La ministra de la Juventud, Darling Hernández, en declaraciones recientes a un canal de televisión local expresó que las nuevas generaciones mantienen el compromiso de defender la paz, la soberanía nacional y contribuir al desarrollo de Nicaragua.

Hernández afirmó que uno de los principales retos de la Juventud Sandinista es preservar la paz, fortalecer valores como la humildad y el servicio a la comunidad, y continuar preparándose mediante el estudio para asumir nuevas responsabilidades en el desarrollo del país.

“Saber conservar lo que estamos construyendo, esforzarnos más en el estudio permanente, para estar preparados a lo que el Frente Sandinista demande”, señaló la ministra.

Díaz-Lacayo, por su parte, considera que la juventud nicaragüense tiene que honrar la base construida por los revolucionarios y asumir el futuro con una mayor estatura moral y cívica.

FUTURO DE PAZ Y PROGRESO

Visualizo un futuro en el que los recursos y las empresas del Estado continúen orientados a reducir la brecha social y avanzar en la lucha contra la pobreza, añadió el analista.

“La Revolución Sandinista, a mi criterio, también es romántica, y hay que asumirla con pasión. Más allá de la lógica, del tiempo y del espacio, la Revolución es un elemento que permite darlo todo de manera incondicional, incluso la vida, con amor”, sostuvo.

El experto afirmó que en la nación centroamericana siempre amarán todas las expresiones de la vida y están dispuestos a preservar el proyecto social que encabezan los copresidentes Daniel Ortega y Rosario Murillo.

“También debemos vivirla con una lectura interpretativa de lo que, con sangre, sudor y mucho empeño, escribieron para nosotros los precursores de la patria y de la Revolución”, aseveró.

arb/ybv

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