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sábado 18 de mayo de 2024
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ESCÁNER: Marta, leyenda de Brasil y del mundo (+Fotos)

Brasilia (Prensa Latina) Pese a su exiguo cuerpo y delgadas piernas, de chiquilla a la brasileña Marta Vieira da Silva (Marta) le gustaba jugar fútbol con los niños, en terrenos del municipio Dois Riachos, interior del pequeño estado de Alagoas (nordeste).
Por:
Osvaldo Cardosa
Corresponsal jefe en Brasil

Nacida en un hogar humilde de ese distrito el 19 de febrero de 1986, Marta era la única chavala entre un bullanguero grupo de varones fanáticos del balompié, en una época en que el prejuicio era aún grande respecto a las mujeres en el deporte.

La habilidosa infanta dejaba de ir a la escuela para patear la pelota. Tenía el talento en los pies para driblear a cualquiera con su cintura de mimbre.

Nunca desistió, pese a sus hermanos armar una cacería para prohibirle jugar con el balón. Damas y fútbol eran palabras que no iban juntas.

Aunque soñaba con goles, tenía que ayudar en el sustento de casa y empujaba una carretilla con productos en una feria. También vendía ropa, bolsas y aceptaba los demás servicios que encontraba en la plaza.

De igual manera lavaba platos en moradas de familias de amigas para ganar algún recurso que ayudara a su familia.

Resonancias de su virtuosismo con la redonda tocaron la puerta de la Asociación Atlética del Banco de Brasil (AABB), en el municipio Santana do Ipanema, en Alagoas, donde se realizaba la Copa Infantil de Futsal, una de las principales competiciones en la zona.

Bajo cuestionamientos, el técnico Luiz Euclides, alias Tota, aceptaba que una niña, Marta, jugara con los chicos. Desde esa fase, demostraba mucha habilidad y fuerza, y, algunas veces, sobresalía frente a los varones.

Sin embargo, la situación se complicó, pues algunos de los niños, molestos por la destreza de la chica, amenazaban con lastimarla, con lo cual Tota adoptó una decisión administrativa que la alejó de los partidos.

La justa pasó a ser llamada Copa AABB de Fútbol Sala Masculino. A las claras para impedir la participación femenina.

A pesar de la medida que le impedía competir, la ansiosa jugadora no renunció. Pasados algunos días, Tota consiguió pruebas para Marta en Río de Janeiro y haría dos: una primera ante el club Vasco da Gama y después frente el Fluminense.

Con la ayuda de personas cercanas, la prometedora futbolista consiguió juntar un poco de dinero para subirse sola a un autobús, a los 14 años de edad, con destino a Río. La travesía duró tres días.

“Mi familia tiene tradición en el fútbol. Teníamos incluso un equipo en la ciudad. Y siempre acompañaba a mis primos mayores. Se me metió en la cabeza un sueño”, dijo en una ocasión.

No llegó al Fluminense, pero fue aprobada en su primer entrenamiento con el Vasco, en el que permaneció por tres años y fue prestada al Santa Cruz (un club aficionado de Belo Horizonte (Minas Gerais), donde estuvo por poco tiempo, hasta que la sociedad deportiva negoció la venta de la atacante para Europa.

En el viejo continente vistió la camiseta del Umea IK (Suecia), después la de Los Ángeles Sol (Estados Unidos, 2008-2009), Santos (2009-2011), FC Gold Pride y Western New York Flash (ambos en Estados Unidos, 2011-2012), Tyresö FF (Suecia, 2014-2017) y el Orlando Pride (también en Estados Unidos), en el que actualmente juega desde hace seis años.

 

INSPIRACION

“Luché mucho desde niña para hacer lo que hago hoy. La gente decía que el fútbol no era un deporte para mujeres. Nunca respondí a quienes decían que no podía jugar al fútbol. Yo simplemente entraba y lo hacía, jugaba pelota, porque hablar no ayudaría mucho. Intentaba responder en la práctica”, afirmó Marta en una oportunidad durante una charla con promesas del fútbol brasileño.

Reconoció estar muy feliz de usar su historia “para empoderar a las mujeres que enfrentan grandes dificultades en la vida. Porque no es dinero, no es estudio, no es estatus. Es una historia de superación que fue vencida por medio de la perseverancia y la voluntad de querer llegar allí (a esa condición)”, recordó.

A los 17 años, Marta asistió en 2003 a su primer Mundial en Estados Unidos (gritó tres goles) y tres calendarios más tarde ganó el primero de sus seis premios a mejor jugadora del mundo (2006, 2007, 2008, 2009, 2010 y 2018).

Rubricó su actuación más recordada en una Copa del Mundo (2007), al liderar a Brasil hasta la final tras anotar siete goles. En la edición 2011 firmó cuatro dianas, cuatro años después colocó solo uno en redes y dos en 2019.

Entre hombres y mujeres, Marta fue la atleta más premiada hasta el cáliz universal de 2019, cuando el argentino Lionel Messi también recibió su sexto trofeo y se igualó a la brasileña.

Otra marca de la Reina es el de mayor goleadora de copas. En 2019, en el partido entre Italia y Brasil, grabó su tanto 17 en mundiales, superando al alemán Miroslav Klose, quien exhibía 16.

También figura como la primera atleta en marcar goles en cinco ediciones diferentes de la Copa del Mundo. Rasgueó dos décadas de historia en las que se forjó como una auténtica leyenda y ejemplo de persistencia, pues tuvo que sortear muchos obstáculos en la vida.

En 2015, Marta superó a Edson Arantes do Nascimento (Pelé) como mayor goleador de la selección brasileña, con 117 goles. O Rei firmó 95 dianas con la camiseta de la Verdeamarelha.

Las victorias y destaques de la Reina ayudaron a que la Confederación Brasileña de Fútbol y la Confederación Sudamericana de Fútbol establecieran como obligatorio que todos los clubes masculinos de primera división tuvieran también uno femenino.

 

DESPIDO DE MUNDIALES

El pasado 2 de agosto, la icónica futbolista vivió una desconsolada despedida de los Mundiales cuando Brasil quedó eliminada del torneo, al igualar sin goles ante Jamaica.

Con Marta como titular, la Canarinha no logró quebrantar el escudo defensivo de las caribeñas en Melbourne, que clasificaron a octavos de final junto a Francia tras su triunfo sobre Panamá en el cierre del Grupo F.

A sus 37 años y con el inesperado fracaso, Marta anunció que este sería su última copa planetaria.

“Ni en mis peores pesadillas soñé con este Mundial”, declaró tras la confrontación.

Comentó que la selección estaba casi ciento por ciento renovada y “la más veterana era yo, creo. Y esta fue mi última Copa, no voy a volver a jugar un Mundial”, confirmó.

Aseguró que “muchas de estas talentosas chicas son muy jóvenes con un largo camino por delante. Es solo el principio de ellas. Quiero que la gente continúe con el mismo entusiasmo con la Copa Mundial, que continúe apoyando. Las cosas no pasan de un día a otro”, refirió.

¿Sabes qué es lo bueno? Cuando yo empecé no había ídolos en el fútbol femenino, rememoró.

“¿Cómo iba a haberlos si no se mostraba el fútbol femenino? ¿Cómo iba a entender que llegaría a la selección y me convertiría en un referente?”, meditó sobre sus comienzos, pletóricos de pobreza y exclusiones por ser mujer y amar el fútbol.

Relató bajo sollozos que “¿ahora salgo a la calle y la gente me para, los padres me dicen mi hija te adora, quiere ser igual a vos”.

Después de recuperarse de una operación en una rodilla, Marta, quien también ostenta en vitrina medallas olímpicas y panamericanas, asistió al campeonato de Australia y Nueva Zelanda. Por vez primera, en las seis ediciones que participó, no pudo gritar gol.

Además de su lucha por la igualdad, muy representada en la Copa del Mundo 2019, en Francia, Marta también es embajadora de las Naciones Unidas en la lucha contra el sexismo en el deporte.

De su generación también surgieron grandes jugadoras brasileñas, que hicieron, junto con ella, un fútbol de mujeres de resistencia, como Formiga, Cristiane y Pretinha.

Para la comunicadora Ana Daniella Fechine, cuando la Reina Marta aparece en la historia del fútbol, trae consigo el poder de afirmación, emancipación y capacidad que “podría incluso existir anteriormente, pero estaba escondido. Cuestionando y reinventando discursos y victorias, ella logró realizar conquistas históricas, pero al mismo tiempo construyó una narrativa grupal y compartió sus logros con otras personas. Eso es empoderamiento”, subrayó.

Desbordada de energía, Marta corrió tras su sueño de ser jugadora de fútbol y revolucionó el deporte.

jcm/ocs

Colaboraron en este trabajo:
Julio César Mejías
Jefe de la redacción Deportes de Prensa Latina
Laura Esquivel
Editora Web Prensa Latina
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