martes 18 de agosto de 2026

El comercio de un eterno material como la cerámica

La Habana (Prensa Latina) La cerámica como eterno material se reinventa hoy entre la construcción, tecnología y la sostenibilidad, de ahí la relevancia de su mención.

Por Roberto F. Campos

De la redacciòn de Economía

La industria cerámica global, una de las más antiguas de la humanidad y testigo silencioso del progreso desde la prehistoria, atraviesa en 2026 un momento de profunda transformación. El mercado, que mueve cifras astronómicas y emplea a millones de personas, se debate entre la solidez de la construcción tradicional y el empuje imparable de las cerámicas técnicas de altísimo valor añadido.

ANTECEDENTES: DE LA PREHISTORIA A LA ALTA TECNOLOGÍA

La historia de la cerámica es la historia de la civilización misma. Los primeros objetos de barro cocido datan del Paleolítico Superior, hace unos 25 mil años, y su aparición marcó el fin de la Edad de Piedra y el inicio de un nuevo paradigma: la capacidad humana de transformar la materia mediante el fuego.

La invención del torno de alfarero hacia el 3.000 a.C. en Mesopotamia mecanizó la producción y permitió formas más simétricas y precisas.

Durante milenios, la cerámica fue sinónimo de loza, porcelana y ladrillo, un material humilde, pero esencial para la vivienda, el almacenamiento de alimentos y el arte.

La porcelana china, cuyo secreto fue codiciado durante siglos, se convirtió en un motor del comercio mundial.

Sin embargo, la revolución industrial trajo consigo no solo la producción masiva, sino también el nacimiento de las cerámicas técnicas o avanzadas, diseñadas con propiedades específicas para aplicaciones que van desde los primeros aislantes eléctricos hasta los blindajes de los tanques de guerra.

El mercado mundial de la cerámica en 2026 es un gigante de dos caras. Según los datos recopilados por los principales analistas, el valor del mercado se sitúa entre los 248 mil 800 millones de dólares según The Business Research Company y los 347 mil 600 millones según 360iResearch.

Todo en dependencia del alcance de la medición. Esta horquilla refleja la complejidad de un sector que abarca desde el ladrillo más básico hasta los componentes de los chips semiconductores más avanzados.

El motor principal de este gigante sigue siendo la construcción. Las estimaciones de 360iResearch sitúan el segmento de edificación e infraestructura como el principal consumidor, con más del 67 por ciento de la cuota de mercado.

La rápida urbanización en países emergentes, junto con los proyectos de renovación en los desarrollados, mantiene una demanda constante de baldosas, ladrillos y sanitarios.

Asia-Pacífico es, sin discusión, el centro de gravedad del sector, al acaparar casi 46 por ciento de los ingresos globales y proyectarse como la región de más rápido crecimiento.

Para entender la industria en 2026, es crucial distinguir sus dos grandes vertientes.

La cerámica tradicional, que incluye azulejos, sanitarios, vajillas y ladrillos, sigue siendo la reina del volumen, con 62 por ciento de los ingresos en 2025. Sin embargo, su crecimiento es modesto y está sujeto a los ciclos económicos de la construcción.

La verdadera revolución silenciosa la protagonizan las cerámicas avanzadas o técnicas.

Aunque su cuota de mercado es menor, su tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) supera 7,8 por ciento, muy por encima del cinco al seis por ciento del mercado general.

Estos materiales de alto rendimiento, fabricados con materias primas de alta pureza como la alúmina, la circona o el carburo de silicio, son indispensables en la electrónica (semiconductores, condensadores), la industria aeroespacial, la defensa, la automoción (vehículos eléctricos) y la medicina.

La industria cerámica, a menudo vista como un sector tradicional, está a la vanguardia de la innovación tecnológica.

La irrupción de la inteligencia artificial y la visión por computadora está revolucionando el control de calidad en las fábricas por la posibilidad de detectar defectos microscópicos en baldosas y piezas técnicas que el ojo humano no percibe.

Pero la verdadera disrupción llega de la mano de la fabricación aditiva, la impresión 3D.

En septiembre de 2024, la empresa austriaca Lithoz lanzó la CeraMax Vario V900, una impresora 3D de cerámica con un volumen de construcción sin precedentes en su clase, capaz de fabricar grandes componentes para los sectores aeroespacial, médico y de investigación.

Esa tecnología, que utiliza la técnica de “colada por deslizamiento inducida por láser” (LIS), acelera la impresión y permite piezas de gran densidad.

Además, la empresa SINTX Technologies adquirió en septiembre de 2025 SiNAPTIC Surgical para potenciar sus capacidades en la fabricación aditiva de implantes de nitruro de silicio.

A pesar de su pujanza, la industria no está exenta de nubarrones. El mayor desafío es su intensivo consumo energético.

Los hornos y los procesos de cocción y secado son enormemente voraces. Un estudio de 2025 indica que la producción de baldosas consume 32 kWh por metro cuadrado y que los hornos generan más del 80 por ciento de las emisiones del sector.

Con la volatilidad de los precios del gas y la electricidad, y las presiones regulatorias para descarbonizar, la eficiencia energética se ha convertido en una prioridad de primer orden para los fabricantes.

La publicación de la Agencia Internacional de la Energía sobre la demanda de calor industrial subraya la urgencia de optimizar hornos, recuperar calor y explorar combustibles alternativos.

A esto se suman las tensiones comerciales. Las recientes medidas arancelarias de Estados Unidos están forzando a los fabricantes a reconfigurar sus cadenas de suministro, buscar aprovisionamiento dual y aumentar los inventarios de seguridad para mitigar el riesgo.

La volatilidad de los precios de las materias primas como el caolín, el feldespato y el cuarzo, que se dispararon de 100 a 136 puntos en el índice de precios al productor de enero de 2025 a abril de 2026, añade presión sobre los márgenes, especialmente para los productores más pequeños.

arc/rfc

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