miércoles 4 de febrero de 2026

A 64 años la II Declaración de La Habana mantiene su vigencia

La Habana (Prensa Latina) La II Declaración de La Habana está más vigente que nunca, a 64 años de su aprobación por más de un millón de cubanos en la Plaza de la Revolución, con la decisión expresa de seguir resistiendo y construir el Socialismo pese a agresiones, presiones y el bloqueo de Estados Unidos.

Por Pedro Rioseco*

Colaborador de Prensa Latina

La Declaración fue aprobada por aclamación popular en la Asamblea General del pueblo de Cuba, congregado en la histórica Plaza habanera el 4 de febrero de 1962, y en ella se analizaron las raíces históricas que sirven de base a la inevitable revolución de los pueblos de Latinoamérica contra el imperialismo.

“Resistiremos en todos los campos: resistiremos en el campo de la economía; seguiremos avanzando en el campo de la cultura (…); la Patria no trabaja para hoy, la Patria trabaja para mañana. Y ese mañana lleno de promesas no podrá nadie arrebatárnoslo, no podrá nadie impedírnoslo, porque con la entereza de nuestro pueblo lo vamos a conquistar, con el valor y el heroísmo de nuestro pueblo lo vamos a conquistar”, afirmó el líder cubano Fidel Castro Ruz.

Después de una serie de agresiones, sabotajes y crímenes cometidos por bandas contrarrevolucionarias financiadas por la CIA y de la derrotada invasión mercenaria por Playa Girón en abril de 1961, ocurrió el 4 de febrero de 1962 la expulsión de Cuba de la Organización de Estados Americanos (OEA) durante una reunión desarrollada en Punta del Este, Uruguay, y la gigantesca concentración en La Habana fue la respuesta cubana.

En Punta del Este todos los gobiernos latinoamericanos, con la única honrosa excepción de México, rompieron relaciones diplomáticas con el gobierno revolucionario, lo cual originó la II Declaración de La Habana.

La Declaración se convirtió en una verdadera reafirmación de principios, en favor de la proyección y vocación latinoamericana de la Revolución cubana. Es un documento de profundo respeto al carácter socialista e internacionalista del proceso político cubano, con excepcional énfasis en su trascendencia latinoamericana, pues en él se examinan las raíces históricas de nuestros pueblos contra las acciones injerencistas del imperialismo norteamericano.

Fidel denunció en el documento la intervención del gobierno de los Estados Unidos en la política interna de los países de América Latina, que se comportaba desde entonces en forma cada vez más abierta.

Los imperialistas no temían por la Revolución cubana, sino por la Revolución latinoamericana, con el miedo a que los pueblos saqueados del continente arrebataran las armas a sus agresores y se declararan como en el caso de Cuba: pueblos libres de América y dueños de sus recursos naturales, afirmó.

La Segunda Declaración comienza rememorando las predicciones que, en 1895, escribiera José Martí, convencido del peligro que simbolizaban los Estados Unidos para los pueblos de América y en especial para Cuba.

En el texto aprobado masivamente en votación de la entusiasta multitud congregada y reafirmado luego en todos los rincones del país, se ratificó la dignidad nacional, la autodeterminación y soberanía de la nación cubana.

Esta posición cobra especial vigencia hoy con el resurgimiento de posiciones fascistas de dominio mundial por el gobierno del presidente estadounidense Donald Trump y sus intentos por doblegar la resistencia del pueblo cubano tras 64 años de un bloqueo genocida que ignora el reclamo casi absoluto de los pueblos del mundo en la Asamblea General de Naciones Unidas en 33 votaciones anuales consecutivas.

Por el contrario, el actual mandatario de la Casa Blanca tuvo la desfachatez de acusar a Cuba de una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos como pretexto para imponerle un cerco total a sus importaciones de petróleo, bajo amenazas fuertes a los países que se atrevieran a venderle a la isla.

Intenta así doblegar al pueblo cubano con el mismo argumento del memorando Mallory al recomendar desde 1960 a la Casa Blanca provocar el incremento al extremo de las carencias y las dificultades para buscar socavar el apoyo mayoritario a la Revolución, Pero se equivocaron entonces y se equivocan ahora.

Concluyó en 1962 la Segunda Declaración de La Habana con una de las frases más conocidas de la historia de la Revolución cubana, que luego el comandante Ernesto Che Guevara leería en las Naciones Unidas y haría famosa en el mundo entero:

“Porque esta gran humanidad ha dicho ¡Basta! y ha echado a andar. Y su marcha de gigantes ya no se detendrá hasta conquistar la verdadera independencia, por la que ya han muerto más de una vez inútilmente. ¡Ahora, en todo caso, los que mueran, morirán como los de Cuba, los de Playa Girón, morirán por su única, verdadera, irrenunciable independencia!”.

arb/prl

*Corresponsal jefe de Prensa Latina en Nicaragua y concurrente en El Salvador, Guatemala y Honduras durante 10 años; corresponsal jefe en República Dominicana, Ecuador y Bolivia. Creó y dirigió la Editorial Génesis Multimedia que hizo la Enciclopedia Todo de Cuba y 136 títulos más. Anteriormente, director del periódico Sierra Maestra en la antigua provincia de Oriente, ayudante del ministro de Cultura Armando Hart; jefe de la Redacción Internacional de la revista Bohemia con coberturas internacionales en más de 30 países y es autor del libro Comercio Electrónico, la nueva conquista. Dirige la revista Visión de la UPEC y es presidente de su Grupo Asesor.

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