sábado 10 de enero de 2026

Crece la militarización de EE.UU. sobre América Latina

Buenos Aires (Prensa Latina) Luego de agredir a Venezuela y secuestrar al presidente constitucional, Nicolás Maduro, los secretarios de Estado, Marco Rubio, y de Guerra, Pete Hegseth, se apresuran a concretar acuerdos para enviar marines a Perú, Ecuador, Paraguay, Trinidad y Tobago y República Dominicana.

Por Héctor Bernardo

Colaborador de Prensa Latina

El corolario con el que presidente Donald Trump actualizó la Doctrina Monroe toma distintas formas. Estrategias que mutan, pero que persiguen el mismo fin: recuperar el control del territorio que Estados Unidos siempre ha considerado su “Patio trasero” y controlar los recursos naturales que hoy se encuentran en disputa con otras grandes potencias.

Una de las formas que ha tomado el Corolario Trump implica el aumento de la presencia militar estadounidense en América Latina y el Caribe. La excusa: la lucha contra el actual enemigo el “narcoterrorismo”, lo cual quedó evidenciado en Venezuela que es una falsa. Los encargados de llevar adelante esa estrategia: los secretarios Rubio y Hegseth, ya la comenzaron, y ahora quieren consolidarla.

El ataque a Venezuela que concentró en el mar Caribe el mayor despliegue militar que Washington haya realizado en la región, con la presencia de portaaviones, tropas y hasta un submarino nuclear, se suma también el envío de marines a Perú, Ecuador, Paraguay, Trinidad y Tobago y República Dominicana.

República Dominicana

El 26 de noviembre durante su visita a República Dominicana, el secretario de Guerra Pete Hegseth agradeció al presidente Luis Abinader por apoyar la realización de un “acuerdo temporario” que permite a Estados Unidos desplegar tropas en territorio dominicano.

Se trata de “una gran colaboración y, realmente, un esfuerzo conjunto entre nuestros dos países contra el narcotráfico y el narcoterrorismo”, afirmó Hegseth.

En la misma línea, el presidente Abinader aseguró que hay “una amenaza que no reconoce fronteras, que no distingue banderas, que destruye familias y que, durante décadas, ha intentado usar nuestro territorio como ruta. Esa amenaza es el narcotráfico, y ningún país puede, ni debe, enfrentarla sin aliados”.

Según se informó desde el portal oficial de la Presidencia de República Dominicana: “el Comando Sur y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos proporcionarán aeronaves de reabastecimiento y transporte aéreo para apoyar las operaciones contra el narcotráfico, incluida la Operación Lanza del Sur, anunciada por el secretario de Guerra Pete Hegseth el 13 de noviembre, que lucha también contra el tráfico ilícito de armas.

Esta colaboración tiene la finalidad de interrumpir las operaciones ilícitas de organizaciones criminales transnacionales (OCT) y organizaciones terroristas extranjeras (OTD), identificadas por los Estados Unidos en diversas rutas que abarcan toda la extensión del mar Caribe”, agrega el texto.

También se remarca que “habrá presencia de varios aviones cisterna KC-135 en apoyo a las misiones de patrullaje aéreo, ampliando las capacidades de monitoreo e interdicción sobre gran parte de los ámbitos marítimo y aéreo, y proporcionarán servicios de reabastecimiento de combustible a aeronaves de países socios, garantizando así operaciones sostenidas de monitoreo, detección y rastreo de actividades verificadas de contrabando ilícito.

Adicionalmente, las aeronaves de carga C-130 Hércules, facilitarán evacuaciones aeromédicas, lucha contra incendios, reconocimiento meteorológico y asistencia en casos de desastre”, sostiene el texto oficial.

Trinidad y Tobago

Pocos días después, el 29 de noviembre, según informó el portal Guardián de Trinidad y Tobago, la Primer Ministra Kamla Persad-Bissessar confirmó que Estados Unidos instaló “un nuevo radar para monitorizar las actividades dentro y fuera de Trinidad y Tobago”.

El radar quedó ubicado en el aeropuerto internacional ANR Robinson, a pocos kilómetros de las costas venezolanas.

Según difundió el portal Zona Militar, “autoridades de Trinidad y Tobago confirmaron recientemente que el Cuerpo de Marines de EE.UU. está reforzando su presencia local con el despliegue de un radar AN/TPS-80 G/ATOR.

La asistencia forma parte de un acuerdo entre ambos países a los fines de incrementar las capacidades de vigilancia ante vuelos ilegales directamente relacionados con organizaciones narco-terroristas y la creciente tensión con Venezuela”.

Según se informó, marines de la 22ª Unidad Expedicionaria que estuvieron para ejercicios conjuntos a mediados de noviembre, permanecen en el territorio trinitense.

El portal destaca que “del componente terrestre, los Marines disponen de medios aéreos como helicópteros y cazas de quinta generación F-35B Lightning II, así como medios anfibios de la Armada de EE.UU. y aeronaves de la Fuerza Aérea”.

Perú

El 5 de diciembre, el gobierno de Perú informó que “el Pleno del Congreso de la República aprobó, por mayoría (73 votos a favor, 25 votos en contra y 2 abstenciones), la Resolución Legislativa 13436/2025-CR, que autoriza el ingreso de personal militar extranjero con armas de guerra al territorio de la república del Perú”.

El comunicado destaca que “el personal militar del Departamento de Defensa de los Estados Unidos de América, especificado en su primer artículo, ingresará a territorio nacional, con armas de guerra, desde el 1 de enero al 31 de diciembre de 2026”, es decir, durante un año.

“Las instituciones involucradas son: Comando de Inteligencia y Operaciones Especiales Conjuntas (CIOEC), Fuerza Especial Conjunta (FEC) y Fuerzas de Operaciones Especiales (FOES) de la Marina de Guerra; Grupo de Fuerzas Especiales (GRUFE) de la Fuerza Aérea de Perú; 1 ra, 3ra y 6ta Brigadas de Fuerzas Especiales del Ejército del Perú y Policía Nacional del Perú (DIROPESP, DIRANDRO, GRECCO)”, señala la información oficial.

Paraguay

Solo nueve días después, el 14 de diciembre, mediante un comunicado oficial de la Embajada de Estados Unidos en Paraguay, se dio a conocer que “el secretario de Estado Marco Rubio se reunió hoy con el ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay, Rubén Ramírez Lezcano, para firmar un acuerdo sobre el estatuto de las fuerzas (SOFA) entre Estados Unidos y Paraguay.

El histórico acuerdo establece un marco claro para la presencia y las actividades de personal militar y civil del Departamento de Guerra de Estados Unidos en Paraguay, lo que facilita el entrenamiento bilateral y multinacional, la asistencia humanitaria, la respuesta ante desastres y otros intereses de seguridad comunes”, señala el texto.

Se remarca que “el secretario Rubio destacó que el SOFA refleja el compromiso de Estados Unidos de coordinar estrechamente con Paraguay en materia de seguridad regional y la creciente importancia de Paraguay como líder regional y defensor de la seguridad en nuestro hemisferio.

El acuerdo fortalece una asociación de larga data y respalda nuestras prioridades comunes. Ambos funcionarios expresaron su confianza en que el acuerdo fortalecerá la soberanía de ambos países y mejorará nuestra cooperación para lograr una mayor estabilidad y prosperidad en la región”, concluye el texto.

Ecuador

Tres días más tarde, el 17 de diciembre, la embajada norteamericana en Ecuador publicó en la red social X un saludo de bienvenida a las tropas estadounidenses que llegaban a ese país.

En un texto que inicia de manera confusa dice que “los Estados Unidos da la bienvenida al personal de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos para una operación temporal con la Fuerza Aérea del Ecuador en Manta.

Este esfuerzo conjunto a corto plazo se realiza como parte de nuestra estrategia bilateral de seguridad a largo plazo, en línea con los acuerdos actualmente vigentes conforme a la ley ecuatoriana”, agrega.

El posteo concluye que “la operación mejorará la capacidad de las fuerzas militares ecuatorianas para combatir a los narco-terroristas, incluido el fortalecimiento de la recopilación de información y las capacidades de lucha contra el narcotráfico, y está diseñada para proteger a los Estados Unidos y al Ecuador frente a las amenazas que compartimos”.

El mismo día, el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, posteó en la red X, que “con el respaldo de Estados Unidos, activamos una operación temporal junto con la Fuerza Aérea del Ecuador en Manta, como parte de una estrategia bilateral de seguridad a largo plazo. Esta operación permitirá identificar y desarticular las rutas del narcotráfico y someter a quienes creyeron que podían tomarse el país”.

Avanzada que tiene historia

Telma Luzzani, periodista, investigadora y autora del libro “Territorios vigilados. Cómo opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica”, señaló que “de una manera u otra, Estados Unidos en esta etapa, una etapa de declive hegemónico, está buscando militarizar su zona de seguridad, su plataforma vital, a través de la cual pudo expandirse históricamente y convertirse en la primera potencia mundial.

Lo hace con los gobiernos adictos como el de Ecuador, el de Perú, el de Argentina. Lo hace de una manera explícita a través del anuncio directamente de la llegada de marines que van a controlar absolutamente todo en esos países y en la región. Lo hace de manera explícita y obviamente con la anuencia de los gobiernos títeres o los gobiernos sumisos”, sugiere la experta en temas políticos.

Luzzani señala que “siempre la estrategia ha sido de dominación absoluta y militarización de nuestros países. Hubo una etapa durante la Guerra Fría donde nuestros gobiernos eran gobiernos militares. Con la excusa del peligro soviético o del peligro del comunismo se buscaba militarizar nuestra región nuestra América Latina a través de gobiernos militares.

De hecho, Estados Unidos tenía específicamente a la Escuela de las Américas en Panamá, para entrenar a los militares. Es decir, no lo hacía en forma directa, como ahora, sino a través de las Fuerzas Armadas de los distintos países sudamericanos o latinoamericanos”, recuerda.

Hoy, con Donald Trump, se rompen todos los marcos legales posibles. Las Cartas de las Naciones Unidas y de la OEA no interesan. El presidente estadounidense ha puesto sus propias reglas, están muy bien estipuladas en la Estrategia de Seguridad Nacional, donde justamente la primera región a la que hace alusión es la nuestra y lo reconoce como zona principal y donde explicita una reforma importante en el Pentágono.

Trump hizo una reunión hace unos meses en la base militar de Quantico, donde a los generales norteamericanos, que llegaron de todas partes del mundo, se le dio nuevas instrucciones, no solo en relación a otras naciones, sino también en relación a un supuesto enemigo interno en Estados Unidos. Esto habla de un cambio importante en la política militar de Estados Unidos”, aseguró.

La investigadora advierte que en Argentina, la base militar en Ushuaia es un punto importantísimo por su fácil acceso a la Antártida. Paraguay, esta históricamente ocupado por las fuerzas armadas norteamericanas en sus bases. Perú despierta gran preocupación para Estados Unidos porque ahí se encuentra el puerto de Chancay, donde China tiene mucha prevalencia.

En Ecuador hay nuevos intentos de remilitarizar Manta y Galápagos, a pesar de que había habido un referéndum en que los ecuatorianos rechazaron la instalación de bases extranjeras en su territorio. A eso se suman las acciones militares que están llevando a cabo contra Venezuela y el hostigamiento contra Gustavo Petro, concluye Luzzani.

arc/hb

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