viernes 21 de agosto de 2026

Biografía en italiano de Félix Varela, clave “diplomático-religiosa”

La Habana (Prensa Latina) La librería Editrice Vaticana publicó recientemente la edición italiana de la biografía del padre Félix Varela, escrita por el sacerdote cubano Carlos Manuel de Céspedes y con prólogo del actual postulador de la causa de beatificación de Varela, monseñor Vincenzo Paglia.

Por Enrique González

Colaborador de Prensa Latina

Se trata de un gesto de sensible contenido diplomático-religioso a partir de que la Santa Sede decidió de una cierta manera “nacionalizar” para su propio canon narrativo a quien presenta ya no solo como padre de la conciencia cubana, sino como figura paradigmática de una Iglesia para los pobres y puente entre las Américas.

Constituye la primera biografía de Varela en lengua italiana, pensada para presentar al público católico europeo y vaticano la figura del sacerdote, educador y patriota cubano, cuya causa de beatificación está en curso.

Su autor, el padre Carlos Manuel de Céspedes (1936-2014), fue un sacerdote habanero, profesor del seminario de La Habana, secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba y vicario general de la arquidiócesis de La Habana, además de un importante intelectual cubano.

PRINCIPALES IDEAS DEL LIBRO SOBRE VARELA

En opinión de varios religiosos y vaticanistas, la biografía retrata de manera profunda a un hombre que a principios del siglo XIX supo vivir el Evangelio en la historia concreta, al anticipar temas actuales como la dignidad de la persona, la justicia social, el valor de la democracia y la preocupación por los más vulnerables.

El texto presenta a Varela como sacerdote, educador, pensador y patriota que combina fe y compromiso por la libertad, uno de los “padres de la conciencia nacional cubana” y el que “nos enseñó a pensar”.

Enfatiza en su papel pedagógico, filosófico y político y, por último y no menos importante, como una figura puente entre Cuba, Estados Unidos y la Iglesia Universal, a partir de su exilio en Nueva York y su ministerio entre inmigrantes, especialmente irlandeses.

Recuerdo cómo en más de una conversación con monseñor Paglia, este destacaba la idea de que fue “un sacerdote cubano que contribuyó sensiblemente a la evangelización de la ciudad de Nueva York”.

AHONDANDO EN EL SIGNIFICADO “DIPLOMÁTICO-RELIGIOSO”

La decisión de la librería Editrice Vaticana -sello oficial de la Santa Sede- de favorecer la primera biografía italiana de Félix Varela, presentada el pasado 9 de julio, marca un salto cualitativo en la recepción eclesial del sacerdote cubano.

Hasta ahora, Varela ocupaba un lugar relevante en la memoria histórica cubana y en ciertos círculos académicos y eclesiales de América Latina. Sin embargo, con esta edición, la Curia Romana lo introduce en el circuito de “clásicos” que el Vaticano propone a su propio público.

Lo anterior no solo refuerza la legitimidad eclesial de la memoria de Varela, sino que envía una señal: el relato sobre la nación cubana y su génesis ética se reescribe también desde Roma, con un sacerdote como “piedra angular” de la identidad nacional, en línea con la lectura que ya había hecho Juan Pablo II en La Habana durante su viaje en 1998.

El prólogo firmado por monseñor Vincenzo Paglia, postulador de la causa de beatificación de Varela, añade una dimensión explícitamente diplomático-religiosa al volumen. Paglia no se limita a presentar al biografiado, lo interpreta.

Al definirlo como fundador de la cultura nacional cubana, crítico de la esclavitud y defensor de la independencia, el prologuista proyecta sobre Varela una lectura que toca de lleno el terreno de los derechos humanos, la justicia social y la reconciliación.

Estas afirmaciones no son neutrales. En la diplomacia vaticana, las causas de santidad también producen lenguaje público: permiten hablar de memoria, convivencia, independencia y justicia sin intervenir de manera “partidista” en las disputas políticas inmediatas.

Presentar a Varela como figura de referencia nacional y creyente de dimensión universal permite a la Santa Sede proponer un terreno simbólico común para los cubanos. La biografía italiana consolida el enfoque de presentar a la nación cubana como un fruto de un proyecto intelectual y espiritual que tiene en un sacerdote una importante referencia.

ENTRE CUBA Y ESTADOS UNIDOS

La “dimensión estadounidense” de Varela también potencia el alcance del gesto editorial. Exiliado en Nueva York, donde desarrolló una intensa actividad pastoral entre inmigrantes, representa una biografía cubana que se despliega en clave transnacional uniendo a la isla, los Estados Unidos y Roma.

En un escenario de persistentes tensiones entre Cuba y Estados Unidos, esa trayectoria ofrece a la Santa Sede un referente particularmente útil. Varela puede ser presentado como una figura de frontera y encuentro: cubano sin estrechez nacionalista, católico sin clericalismo político y defensor de la libertad sin renunciar a la responsabilidad social. Esa combinación lo hace apto para una diplomacia religiosa que busca abrir espacios de interlocución.

UN MENSAJE IMPORTANTE

La publicación se vincula, además, con la fase pública de una causa que ya ha reconocido a Varela como venerable (Benedicto XVI lo hizo en 2012). Sin anticipar el juicio definitivo sobre su beatificación, el volumen ayuda a internacionalizar su figura, difundir su legado y ofrecer una interpretación coherente de sus virtudes intelectuales, pastorales y cívicas.

La edición italiana de “Félix Varela. Una biografía”, debe leerse, por tanto, como un acto de diplomacia cultural y religiosa de la Santa Sede.

Roma reconoce en Varela a un interlocutor histórico para hablar de Cuba, al situar al sacerdote en el centro del imaginario católico global, ofrecer a la Santa Sede un nuevo referente para su relación con Cuba y Estados Unidos, y proponer a la iglesia un modelo de intelectual creyente capaz de hacer de la fe un principio de identidad nacional y de apertura al mundo.

arb/EG

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