jueves 1 de enero de 2026

2025, una cascada de solidaridad global con Cuba

La Habana (Prensa Latina) En cualquier recodo de Cuba sus ciudadanos reciben alimentos, medicinas y otros productos de primera necesidad; sus etiquetas son testimonios del largo viaje que hacen desde dispares geografías del mundo hasta esta parte del Caribe.

Por Rafael Arzuaga

Redacción Cuba

Indistintamente, gobiernos, asociaciones, empresas, grupos, instituciones, personalidades, gremios, cubanos residentes en el exterior… acopian y envían donativos para aliviar las penurias de los habitantes de la isla o ayudarlos a superar catástrofes naturales.

Se trata de gestos imposibles de encapsular por numerosos. Así es desde hace ya varias décadas y 2025 fue testigo de la multiplicación del apoyo internacional a un pueblo que estampará el año que concluyó en su memoria como un período tristemente célebre, debido a los muchos percances que ha sufrido.

Por sobre todo, la solidaridad trasciende el discurso político toda vez que en él no caben -ni deben incluirse- las pastillas, los enlatados, las piezas de repuesto o los medios tecnológicos que llegan procedentes de todos lados.

Sobresalió también el respaldo a la más reciente propuesta de resolución presentada por las autoridades cubanas en la Asamblea General de las Naciones Unidas, que exigió el cese del bloqueo económico comercial y financiero del Gobierno de Estados Unidos a Cuba.

Ese reclamo tuvo el apoyo de 165 naciones y ello confirmó la ratificación de la condena mundial a la hostilidad estadounidense y la constatación de que la nación antillana no está sola.

Un botón de muestra de la solidaridad con Cuba fue la gestión, por medio de plataformas digitales que realizaron activistas de México y Chile para traer jeringuillas, o que artistas argentinos organizaron una subasta de sus obras con el propósito de comprar materiales para escuelas de arte cubanas.

En el propio territorio de Estados Unidos, numerosos cubanos promovieron donativos luego del impacto del huracán Melissa en las provincias orientales, y en algunas universidades los estudiantes exhortaron a la Casa Blanca a eliminar las sanciones contra Cuba, además de trabajar para enviar materiales académicos a instituciones escolares de la isla.

Giras de artistas cubanos por Europa y América Latina recaudaron recursos para proyectos comunitarios en el país antillano, músicos africanos grabaron temas de apoyo: son otros ejemplos.

POR EL BIENESTAR DE LOS CUBANOS

China, Vietnam, Grecia, Alemania, España, Italia, Colombia, Canadá, Japón, Brasil, Estados Unidos, Rusia, Etiopía, Bolivia, la mayoría de los países, puede decirse, son testigos de la preocupación y ocupación de miles de personas por el bienestar de los cubanos.

Hay, en realidad, un mapa mundial de solidaridad con Cuba, con centenares de rostros detrás de las donaciones, una red global que en 2025 respondió a urgencias, al tejer un año de gestos concretos y apoyo político.

El 2025 cerró con el registro de una oleada de solidaridad material, activada tanto por emergencias climáticas como por la persistente guerra económica.

La respuesta global, coordinada y diversa, proyectó un apoyo que abarcó los cinco continentes, materializándose en toneladas de alimentos, medicinas y suministros esenciales que llegaron a comunidades cubanas.

TRAS EL HURACÁN MELISSA Y MÁS

El detonante más reciente fue Melissa, un huracán que a finales de octubre arrasó la región oriental. Ante la devastación, la comunidad internacional movilizó recursos de forma casi inmediata. El gobierno cubano reportó la recepción de ayuda humanitaria de 27 países de los cinco continentes.

Un corredor global: la geografía de los donantes fue extensa y variada.

La región de América Latina y el Caribe se destacó por la inmediatez y el volumen. Venezuela envió el buque Manuel Gual con cinco mil toneladas de ayuda, con alimentos, medicinas y materiales para reconstruir la infraestructura eléctrica.

Brasil donó 10 toneladas de alimentos deshidratados, purificadores de agua y kits de medicamentos, continuando una línea de cooperación técnica en salud. Naciones como México, Colombia, Chile y República Dominicana también enviaron asistencia.

Europa y Asia respondieron con contribuciones significativas. España, Francia, Noruega y Suiza canalizaron ayuda. Desde Asia, India donó un hospital de campaña móvil, mientras que China, Vietnam y Japón realizaron aportes.

Corea del Sur, en un gesto que marcó el nuevo rumbo de las relaciones bilaterales reestablecidas, envió un masivo donativo de 24 mil 600 toneladas de arroz, destinado a duplicar las raciones alimentarias en el oriente del país.

Otras regiones completaron el cuadro, con donaciones registradas desde Ghana, Guinea Ecuatorial, Qatar y Arabia Saudita.

En cuanto al papel de las organizaciones internacionales, el sistema de las Naciones Unidas fue un actor clave.

El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), por ejemplo, entregó más de cuatro mil lonas para cubrir techos dañados en Santiago de Cuba. La ONU activó un plan de acción para recaudar 74.2 millones de dólares destinados a la recuperación.

Más allá de los gobiernos, la red mundial de comités de amistad y movimientos sociales mantuvo un flujo constante de apoyo. El Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP), celebrando su 65 aniversario, fue el puente de gran parte de esta ayuda.

La Red Continental Latinoamericana y Caribeña de Solidaridad lanzó campañas como “¡Jóvenes por la solidaridad: un millón de antibióticos y antihistamínicos para Cuba!”, planificada para 2025-2026. En Europa, plataformas como MediCuba-Europa se especializaron en el envío de medicamentos e insumos médicos.

HUMANIZAR LA AYUDA, MÁS QUE CIFRAS

Estas donaciones tienen rostros. Son las lonas del PNUD que protegen a familias santiagueras de las lluvias mientras reparan su hogar. Es el arroz de Corea del Sur que complementa la dieta de niños y ancianos en Granma.

Son los medicamentos reunidos por jóvenes solidarios en Europa que llegan a un policlínico en Sancti Spíritus, y los purificadores de agua de Brasil que garantizan líquido potable en una comunidad aislada.

La solidaridad con Cuba, en 2025, demostró ser un fenómeno multifacético: una respuesta humanitaria urgente, un acto de cooperación entre gobiernos y, sobre todo, un compromiso sostenido de pueblos que ven en la resistencia de la isla una causa propia.

En el año que acaba de comenzar, el movimiento de solidaridad ya tiene una agenda cargada, centrada en el centenario del Comandante en Jefe Fidel Castro y en intensificar la lucha política y material contra el bloqueo.

arb/raj

RELACIONADOS