miércoles 12 de agosto de 2026

Che Guevara denunció al mundo hace 65 años tenebroso plan de la CIA

La Habana (Prensa Latina) Al intervenir en la reunión del Consejo Interamericano Económico y Social (CIES), en Punta del Este, Uruguay, el 10 de agosto de 1961, el comandante Ernesto Che Guevara denunció al mundo los planes de la CIA para asesinar dirigentes de la Revolución cubana y la invasión directa de Estados Unidos.

Por Pedro Rioseco*

Colaborador de Prensa Latina

A 65 años de esa denuncia del Che sobre el frustrado plan de la CIA de atentado al Comandante Raúl Castro Ruz y autoagresión con morteros a la Base Naval de Guantánamo, llama la atención la continuidad impune en más de seis décadas del accionar terrorista de Estados Unidos, con el apoyo de sus aliados.

Promueven acciones contra países, personalidades y dirigentes de otros Estados a través de modernos medios de guerra, sofisticados y letales, aunque el pretexto ya no es el peligro comunista, sino la pretendida guerra contra el terrorismo o la supuesta salvaguarda de los derechos humanos.

Según precisiones de Manuel Hevia Frasquieri, quien fuera director del Centro de Investigaciones Históricas de la Seguridad del Estado, ese plan denunciado por el Che tuvo el nombre clave en la CIA de “Operación Patty”, al cual la Seguridad Cubana le agregó “Candela” al registrar su rotundo fracaso.

El Comandante Ernesto Che Guevara describió así aquellos hechos ocurridos en la provincia de Oriente: “[… ] El día 26 de julio de este año (1961), grupos de contrarrevolucionarios armados en la Base Naval de Guantánamo esperaban al Comandante Raúl Castro en dos lugares estratégicos, para asesinarlo […] El plan era inteligente y macabro […] Y pocas horas después, señores delegados, morteros norteamericanos, desde territorio cubano, empezarían a disparar sobre la Base de Guantánamo.

“El mundo entero explicaría claramente la cosa; los cubanos, exasperados porque en sus rencillas particulares, uno de esos ‘comunistas’ que existen allí fue asesinado, empezaban a atacar la Base naval de Guantánamo, y los pobres Estados Unidos no tendrían otra cosa que hacer que defenderse […] Ese era el plan, que nuestras fuerzas de seguridad, bastante más efectivas de lo que pudiera suponerse, descubrieron hace unos días”.

A pesar de la aplastante derrota de la invasión mercenaria sufrida en las arenas de Playa Girón el 19 de abril de 1961, muchos en el gobierno de John F. Kennedy deseaban demostrar que aún podía resolverse la “situación cubana” y continuaban percibiendo como “la única acción realista, el asesinato de los principales dirigentes de la Revolución y la invasión militar a la Isla”.

Según Hevia, ningún plan de asesinato contra el Comandante Fidel Castro Ruz o el Comandante Raúl Castro en aquellos primeros años, contó con tal grado de organización y aseguramiento, en el que participaron directamente la CIA y el Servicio de Inteligencia Naval de la base yanqui en Guantánamo.

El también llamado “Plan de Acción Inmediata” de la CIA puntualizaba un grupo de medidas para un atentado en Santiago de Cuba, que “consistía en tomar posiciones desde una casa adyacente a la tribuna del acto en el estadio santiaguero, donde haría uso de la palabra el Comandante Raúl Castro, e instalar en la misma una ametralladora calibre 30, con dos hombres a su cargo, mientras otros cuatro, armados con granadas de mano, facilitarían la retirada.

“Otros seis hombres armados con subametralladoras M-3, se emboscarían en la carretera del aeropuerto en el caso que el primer atentado no surtiera efecto y el dirigente cubano decidiera tomar un avión para partir hacia La Habana”.

“El plan debía ejecutarse a partir de las 10 de la mañana y se sincronizaría con un ataque con morteros a la refinería “Hermanos Díaz” en la propia ciudad de Santiago de Cuba. El plan incluía, presuntamente, la autoagresión a la Base Naval norteamericana, entre otros actos terroristas.

De acuerdo con documentos cubanos, se situarían en una finca llamada “El Cuero”, limítrofe con la Base Naval, no menos de cuatro morteros, que dispararían seis obuses cada uno. Otro mortero atacaría un emplazamiento de artillería que las Fuerzas Armadas Revolucionarias tenían en un lugar cercano.

El propósito era que ambas instalaciones militares se creyesen agredidas y respondieran al fuego de los morteros, lo que provocaría un incidente que pudiese servir de pretexto al gobierno de los Estados Unidos para una intervención militar contra la isla.

“Las armas y explosivos a utilizar en la provincia de Oriente provenían en su mayoría de la Base Naval yanqui, las que eran trasladadas clandestinamente al territorio cubano, en contubernio con la jefatura militar de ese enclave”.

Precisó Hevia que “según agentes de la Seguridad cubana las armas eran enviadas por mar a un punto cercano por colaboradores al servicio de la base norteamericana, desde donde eran transportadas hasta la playa “El Uvero” y llevadas a lugares seguros cercanos a la ciudad de Guantánamo, utilizando camiones cargados de arena”.

La denuncia hecha por el Che en presencia de numerosos periodistas de los principales medios informativos del mundo tuvo amplia repercusión internacional; tuvieron que reconocer la eficiencia de los órganos de seguridad cubanos, pero la CIA siguió intentando todo el tiempo nuevas acciones terroristas contra la Revolución cubana y acumulando nuevos fracasos.

arb/prl

*Periodista cubano

RELACIONADOS