Por Zeus Naya
Corresponsal jefe en Guatemala
Representa no solo un honor supremo, sino además un emblema de los valores y la identidad ancestral de los chapines,representada en cada una de las joyas que constituyen los seis grados de la Orden del Quetzal, expresó la periodista de profesión en entrevista con Prensa Latina.
Corresponde desde la matriz del Gobierno permitir que continúe siendo un hito de excelencia, acotó la también licenciada en Diplomacia y Relaciones Internacionales, a propósito de los 90 años este 18 de mayo de establecida esa alta condecoración.
Igualmente, que siga como testimonio permanente del reconocimiento de la Patria a quienes la engrandecen, amplió la Magíster en Diplomacia, Política y Estrategia. La orden del Quetzal debería ser para quienes dejan huella auténtica en la identidad, dignidad o desarrollo del país, no solo para quienes ocupan posiciones de poder, consideró Marroquín.
ALGO DE HISTORIA
Durante el período de la Reforma Liberal, bajo el gobierno de Justo Rufino Barrios (1873 a 1885) se instituyeron en la nación diversas medallas, explicó la analista, quien abordó el asunto en una tesis de grado y guarda información relacionada desde 2012.
Sin embargo, precisó, no constituían órdenes honoríficas en sentido estricto, no poseían una estructura permanente organizada en grados jerárquicos, carecían de un marco normativo y de una proyección diplomática internacional.
Su carácter era circunstancial y limitado al ámbito militar, sin extenderse al reconocimiento civil o a la política exterior del Estado, compartió Marroquín en sus palabras a esta agencia.
La Orden del Quetzal sobrevino luego (en 1936) como la primera formalización de una condecoración con carácter civil, simbólico y estratégico, que definió un cambio en la historia honorífica guatemalteca, describió.
A su juicio, la existencia de similares en Europa incidió en que el presidente Jorge Ubico (1931-1944) pensara que este territorio centroamericano necesitaba tener una.
Desde 1930 la idea de crear una Condecoración Nacional en Guatemala estuvo en el candelero, aseveró y hasta 1936, cuando los asambleístas argumentaron que, otros países de Latinoamérica, 17 de 21, la tenían, y dictaminaron favorablemente la propuesta del Ejecutivo planteada por conducto de la entonces Secretaría de Relaciones Exteriores.
¿CAMBIOS EN EL PERFIL DE GALARDONADOS?
Cada concesión, según Marroquín, tuvo su contexto propio, su momento original, y todas absolutamente tuvieron su carga política respectiva, se entregaron en correspondencia con los intereses del mandatario de turno.
Ejemplificó que las primeras entregas de la orden del Quetzal se dieron el 15 de febrero de 1937, fecha exacta en que Ubico,iniciaba su segundo periodo en el cargo producto de alterar la Constitución, por lo cual buscaba ganar la aceptación ciudadana y reconocimiento internacional.
Ese día otorgó las primeras condecoraciones a líderes extranjeros, entre ellos el italiano Benito Mussolini, el hondureño Tiburcio Carías Andino y el nicaragüense Anastasio Somoza, entre otros, expuso la entrevistada.
En la actualidad, enfatizó, la entregaen grado de Gran Collar, el máximo, posee un interés político que se proyecta como una herramienta diplomática al ser entregada especialmente a Jefes de Estado y algunos diplomáticos. Los otros grados de la Orden son Gran Cruz, Gran Oficial, Comendador, Oficial y Caballero.
ÓRDENES CON GRAN REPERCUSIÓN
Hay registros de casos que la rechazaron, como en 1962 el compositor chapín Jorge Sarmientos, quien vio en ello una forma de protesta por la violencia de la época y especialmente por el asesinato de estudiantes a manos de militares, contó Marroquín.
El activista político Alfonso Bauer, durante el gobierno del presidente Álvaro Colom (2008-2012), rechazó públicamente la condecoración contra la falta de atención de las autoridades nacionales a las necesidades de la población.
La concesión dada por este propio mandatario en 2009 al líder cubano Fidel Castro generó notas de prensa, editoriales, algo que se magnificó por ser una figura de fama mundial, sostuvo la estudiosa, quien está enfocada en la elaboración de un libro sobre la orden.
El más difundido por la prensa local e internacional, por la repercusión en las redes sociales, resultó el del cantautor guatemalteco, Ricardo Arjona, quien la recibió en marzo de 2013 de manos del jefe de Estado Otto Pérez (2012-2015).
Pero, argumentó, los acontecimientos políticos suscitados que propiciaron en ese último año la renuncia del presidente por estar vinculado con una estructura criminal corrupta, llevaron al artista a devolver la presea.
ENTREGADAS EN TOTAL
Se han entregado dos mil 308 órdenes a lo largo de la historia, y cada caso ha sido distinto, cada contexto en su momento tuvo su importancia, reflexionó la experta, sobre la base de los registros oficiales.
Hay muy merecidas, añadió, como la Gran Cruz al bioquímico guatemalteco Ricardo Bresanni, creador de la “Incaparina”, un alimento de alto valor nutritivo para todas las edades y que ha contribuido a la reducción de la desnutrición infantil en el país.
En su opinión, otras destacadas fueron las otorgadas al cubano José Joaquín Palma y Rafael Álvarez Ovalle, creadores de la letra y música del himno nacional, los cuales encarnan los valores originales por los cuales se fundó la distinción.
Negó que la merezca alguno de los expresidentes de Guatemala, quienes la reciben por derecho, porque la ley así lo establece. En este sentido, llamó necesario reformar el Decreto 84-73, Ley de la Orden del Quetzal.
Señaló que la ausencia de un reglamento, que establezca criterios, objetivos, procesos claramente definidos y mecanismos de evaluación rigurosos, ha generado discrecionalidad en su concesión.
Puntualizó que la merece Rigoberta Menchú, “independientemente de su postura ideológica, es nuestra Premio Nobel de la Paz y creo que el Estado sigue en deuda con ella”.
Otra potencial candidata –dijo Marroquín- debería ser la joven cantautora Gaby Moreno, quien proyecta la cultura guatemalteca a nivel universal, especialmente en música latina y alternativa.
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