domingo 1 de febrero de 2026

Arquitectura cubana capta atención de turistas

La Habana (Prensa Latina) La arquitectura constituye hoy un motivo de viajes culturales a Cuba, porque se trata de una especie de crónica en piedra, cal y estilos.

Por Roberto F. Campos

De la redacción de Economía

Guías y directivos del Ministerio de Turismo (Mintur) resaltan esas atracciones cubanas que también reseñan organismos culturales.

La Habana no es una ciudad con un estilo arquitectónico definido, sino un palimpsesto (borrado y regrabado) urbano, donde distintas épocas han escrito su historia sobre el mismo suelo.

Su arquitectura es una crónica viva de más de cinco siglos, un diálogo fascinante entre la necesidad militar, el poder económico, la elegancia criolla y las utopías modernas.

Para el viajero, es un museo al aire libre, en el cual cada esquina revela un capítulo de la historia del Caribe y del mundo que causa interés en los turistas o en viajeros especializados y profesionales.

UNA EVOLUCIÓN SIGNIFICATIVA

La capital cubana consiste en Capas de un Pastel Urbano, en tanto que su evolución arquitectónica puede desglosarse en capas fundamentales.

Esas capas se pueden describir de la siguiente manera. La Habana Colonial (siglos XVI-XVIII), cuando la ciudad nace como un puerto fortificado. Su arquitectura es sobria y militar en origen, pero pronto florece el barroco cubano, caracterizado por fortalezas: El Castillo de la Real Fuerza (el más antiguo de América), El Morro y La Cabaña.

También hay Plazas y casas señoriales: Plaza Vieja y Plaza de la Catedral. Casas de gruesos muros, portales con arcos, rejas de hierro forjado y patios interiores frescos, como la Casa de la Obrapía o el Palacio de los Capitanes Generales.

El otro período transcurre durante La Habana Republicana (1902-1959): Con influencia estadounidense, la ciudad explota en eclecticismo y luego en art déco y modernismo.

En particular, el Eclecticismo (Neoclásico, Beaux-Arts) abarca El Capitolio Nacional (inspirado en el de Washington y el Panteón de París), el Centro Gallego (Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso) y el Hotel Inglaterra.

Sobre el Art Déco y Streamline Moderne aparecen Edificios de líneas geométricas, terrazas y relieves. El Edificio Bacardí, máximo exponente del art déco cubano y el Hotel Nacional (con su mezcla de neoclásico y art déco).

Le sigue el Modernismo (Movimiento Moderno): En los años 50, La Habana se convierte en un laboratorio de la arquitectura moderna.

Se suman el Hotel Habana Libre (antiguo Hilton), el Edificio FOCSA (una de las mayores estructuras de hormigón del mundo en su época) y las residencias de Miramar y Cubanacán, como la propia Casa de Ricardo Porro.

Para una tercera etapa, los expertos destacan La Habana Revolucionaria y Contemporánea (1959-actualidad): Tras 1959, el foco se pone en edificios de carácter social (escuelas, hospitales) y en la preservación del patrimonio colonial y republicano.

Se trata de una tarea muchas veces en una batalla contra el deterioro. Proyectos como las Escuelas Nacionales de Arte (en Cubanacán) son joyas de la arquitectura orgánica.

De este panorama arquitectónico urbano destacan algunos ejemplos, como es el caso de El Malecón: No es un solo edificio, sino una síntesis arquitectónica y social.

Su muralla de ocho kilómetros recoge desde palacetes eclécticos hasta edificios de apartamentos modernos, todos bañados por el salitre.

También resalta la Plaza Vieja: Ejemplo perfecto de restauración. Muestra fachadas barrocas, art nouveau y eclécticas en un mismo espacio.

Le sigue la Catedral de La Habana: La cumbre del barroco cubano. Su fachada de piedra coralina, asimétrica y con torres desniveladas, es única.

Y el ya mencionado Capitolio Nacional: Símbolo del poder republicano y la aspiración de grandeza. Su cúpula y su Salón de los Pasos Perdidos son impactantes.

La lista de ejemplos arquitectónicos es larga, el relevante Edificio Bacardí, el Hotel Nacional, el FOCSA, la Calle Mercaderes (en La Habana Vieja), la Universidad de La Habana, los edificios de apartamentos de El Vedado, un panorama sumamente rico en variedad.

Se trata de un atractivo para el viajero, porque la arquitectura habanera hace las veces de un imán multidimensional.

Atrapa al viajero curioso, pues es una lección de historia tangible. Permite entender la Cuba colonial, la república azucarera, la época de las mafias y la revolución, todo caminando.

La Habana Vieja (Patrimonio de la Humanidad desde 1982) resulta el núcleo, pero El Vedado y Centro Habana ofrecen relatos igual de ricos. Para el Turista Cultural ofrece experiencias inmersivas, no solo es ver, sino beber Mojito en el patio del Hotel Sevilla, por ejemplo.

Subir a la cúpula del Capitolio, asistir a una función de ballet, hospedarse en uno de esos hoteles históricos, incluido el hotel Raquel (art nouveau) o el Kempinski Manzana (el primer rascacielos de Cuba, restaurado como lujoso hotel).

Al fotógrafo le pasa por su lente un paraíso de texturas, luces y contrastes. El sol tropical crea juegos de luces y sombras brutales en los volúmenes puros del modernismo y en los relieves barrocos.

El atardecer en El Malecón baña las fachadas en tonos dorados y rosados. El Color y la Pátina, representa mucho, variedades pastel descascarados, el óxido en las rejas, la vegetación que se aferra a las ruinas.

Hay contrastes entre una fachada restaurada y otra en decadencia; la estética del deterioro que fascina a artistas visuales.

Captar la vida cotidiana en esos escenarios con niños jugando en un portal colonial, ancianos sentados en los bancos de un edificio moderno, autos clásicos que pasan frente al Capitolio, así, la arquitectura gana su alma.

La arquitectura de La Habana es su mayor tesoro y su desafío permanente. No es un patrimonio estático, sino una entidad viva que se resiste a ser una postal congelada.

Para quien la visita, ofrece la rara oportunidad de viajar en el tiempo varias veces en un solo paseo, de tocar la historia con la mano y de comprender que la belleza puede residir tanto en la perfección restaurada de un palacio como en la melancólica y vibrante ruina de un sueño.

Esplendor y atractivo reseñado en documentos de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana (OHCH), los Planes de restauración, estudios históricos y publicaciones como Habana: Guía de Arquitectura (de manera colaborativa).

Pero también aparece reflejada en textos e investigaciones de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) como la Inscripción de La Habana Vieja y su Sistema de Fortificaciones en la Lista del Patrimonio Mundial (1982).

Y destaque para el texto Coyula, M. & Oliveras, J. (2001). Arquitectura y Urbanismo en Cuba: Siglo XX. En Temas No. 24 (Análisis crítico de la arquitectura revolucionaria y contemporánea).

Al margen de tecnicismos y palabras de arquitectos, se trata de un recorrido por la belleza poética de una ciudad con muchos contrastes y rincones, más allá incluso de las observaciones turísticas.

arc/rfc

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