Por José Francisco Reinoso Zayas*
Tuve entonces el privilegio y el honor de ser seleccionado por el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) para atender al ilustre visitante, junto a directivos y personalidades de Prensa Latina que le entregaron el Premio al Mejor Deportista de América Latina, reconocimiento otorgado por la tradicional encuesta anual de la agencia tras la conquista del título mundial por Argentina y su actuación decisiva en la cita universal.
Lo recibí y despedí en el Aeropuerto Internacional José Martí y también tuve la oportunidad de visitarlo en una residencia protocolar en Varadero. Allí volvió a demostrar su sencillez y generosidad al concedernos una entrevista exclusiva, la primera para la Televisión Cubana.
Al conocer que sus opiniones podrían contribuir a impulsar programas para el desarrollo del fútbol entre niños y jóvenes, no dudó en brindar su apoyo.
CUANDO EL PIBE DE ORO ABRAZÓ AL PUEBLO CUBANO
El Pibe de Oro, dueño de una intuición extraordinaria para comprender la realidad de los pueblos, quedó profundamente impresionado por el cariño que le prodigó la población cubana durante sus recorridos por La Habana y Varadero, así como por los conocimientos futbolísticos que le transmitían hombres y mujeres en cada encuentro espontáneo.
Para quien escribe, resultó especialmente trascendental la atención y el respeto con que escuchaba cada comentario.
Conversamos sobre diversos temas: la realidad del fútbol cubano, la necesidad de fortalecer los vínculos deportivos con Argentina, la importancia de su respaldo personal a través de la Asociación del Fútbol Argentino y también acerca de asuntos familiares.
Recuerdo con especial emoción cuando le hablé de mis dos hijos, Ernesto y Abel. Diego quiso conocer sus nombres y les dedicó dos postales con su imagen, acompañadas de deseos de éxito y felicidad para el futuro. Aquel gesto sencillo revelaba la dimensión humana de un hombre que nunca olvidó sus raíces.
Diego Armando Maradona.Futbol.Argentina. En su visita a Cuba, fue recibido en el INDER por su Presidente y Vicepresidente, Conrado Martinez y Alberto Juantorena, respectivamente, donde acudio acompanado del Director General de Prensa Latina , Pedro Margolles.Fotos.Ramon Gonzalez.Fecha.24.07.1987.PL
El ídolo nacido el 30 de octubre de 1960 en Villa Fiorito conservó siempre la humildad de quien conoció la pobreza desde la infancia. Esa sensibilidad se reflejaba en su conducta cotidiana, en su permanente defensa de las causas justas y en su compromiso con los derechos e intereses de los futbolistas.
Durante toda su estancia en Cuba dejó muestras de esa nobleza. Tras una extensa e interesante entrevista, en la que habló de su vida y compartió valiosas reflexiones sobre la formación de niños, niñas y jóvenes en el deporte, accedió con absoluta naturalidad a fotografiarse con todos los integrantes del equipo de la Televisión Cubana: camarógrafos, luminotécnicos, choferes, el periodista Milton Díaz Canter y este servidor.
DIEGO, FÚTBOL, PUEBLO Y COMPROMISO
Uno de los acompañantes de Maradona durante aquella visita fue el periodista argentino Carlos Bonelli. Impresionado por el entusiasmo de los anfitriones y por la pasión futbolística existente en Cuba, contribuyó posteriormente a concretar la visita del reconocido entrenador José D’Amico, director técnico de la Escuela de Fútbol de Argentina.
Su estancia permitió impartir cursos de capacitación y facilitó además la publicación en Cuba de dos de sus libros destinados a niños y jóvenes.
La influencia positiva de Diego no terminó allí. Poco tiempo después, en agosto de 1988, visitó Cuba el afamado Club Boca Juniors, el equipo de los amores de Maradona y de su padre. La delegación llegó acompañada por grandes figuras del fútbol argentino, entre ellas, el legendario arquero Hugo Orlando Gatti y el director técnico Omar Pastoriza.
Durante aquella histórica gira disputaron encuentros frente a los equipos de Cienfuegos y Pinar del Río en el Estadio Nacional Pedro Marrero, además de impartir clínicas y actividades de formación que dejaron una huella significativa en el desarrollo del fútbol cubano.
Estas son apenas algunas de las vivencias compartidas con el Diego de la gente, el futbolista más grande y popular de Argentina, el hombre de la Mano de Dios, el autor del gol más hermoso en la historia de las Copas del Mundo y, por encima de todo, un ser humano capaz de conquistar corazones mucho más allá de los terrenos de juego.
arb/yma/jfrz
*Exarquero nacional y expresidente de la Asociación de Fútbol de Cuba.





