miércoles 3 de junio de 2026

Uruguay, patrimonio en peligro

Montevideo (Prensa Latina) Frente a la Rural del Prado, exposición que recrea en esta capital el Uruguay profundo, se levantaba desde 1932 la estatua monumento al “Peón de Estancia”, figura tradicional de este país con raíces históricas en la actividad ganadera.

Por Orlando Oramas León

Corresponsal jefe en Uruguay

Allí estuvo hasta abril último, cuando delincuentes la cercenaron a la altura de los tobillos para vender su metal en el mercado negro; la obra del reconocido escultor Francisco Escalada (1888-1960) fue fundida clandestinamente por su peso en bronce.

Resulta una pérdida, otra más, del patrimonio nacional, en particular en Montevideo, donde es larga la lista de obras monumentales afectadas por el vandalismo, a despecho de la indignación pública y oficial.

Del Peón de la Estancia, figura gaucha de tamaño natural con vestimenta patrimonial, botas de potro, sombrero, boleadoras, cuchillo al cinto y lazo en mano, quedaron solo los pies sobre el pedestal de hormigón.

Mediante un proceso abreviado, la Justicia condenó a dos de los autores (ambos con antecedentes penales) a apenas 12 meses de prisión, sustituida por el régimen de libertad a prueba, con obligación de realizar tareas comunitarias. El daño, sin embargo, resulta irreparable.

Otra de las piezas afectadas fue el busto de bronce del compositor Ludwig van Beethoven, una escultura realizada en 2004, que fue hurtada en su totalidad.

También fue robada en abril la cabeza de bronce del monumento a Pierre de Coubertin, considerado el padre de los Juegos Olímpicos modernos. Se ubicaba frente al Estadio Centenario.

El vandalismo contra el patrimonio en Uruguay, especialmente en Montevideo, ha alcanzado niveles preocupantes, caracterizado por el robo de metales y daños a monumentos históricos.

El director de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación, Marcel Suárez, dijo en entrevista televisiva que “no es nuevo el fenómeno, pero bastante frecuente en plazas y cementerios”, con daños irreversibles a nivel material y simbólico.

Como para confirmar sus palabras, en la madrugada del 18 de mayo, en el Cementerio del Norte de Montevideo, depredadores robaron objetos y placas de bronce y rompieron más de 80 nichos.

Suárez lamentó que “hay personas que encuentran interesante arrancar un fragmento de una estatua para venderlo. Lo triste es que hay quien lo compra”.

En plazas, parques y otros espacios públicos capitalinos hay unas 800 piezas artísticas. Entre ellas, el monumento a Albert Einstein y Carlos Vaz Ferreira (filósofo, abogado y escritor uruguayo), en la Plaza de los Treinta y Tres; la escultura del Cóndor, en el Parque Rodó, y la fuente Cordier y el Peón de Estancia, ambas en el Prado. Todas mutiladas.

Según reportes de prensa, los delincuentes roban, por lo general, trozos de material de mediano porte. También placas y letras como la del Ombú de Bulevar España o las inscripciones del monumento a José Pedro Varela (educador, escritor y periodista), en la plaza del mismo nombre.

En el interior, en abril también, sufrió fuertes daños el Monumento al Amor, en Puerto de los Barriles, departamento de Durazno. El artista representó ese sentimiento en dos figuras, una de las cuales perdió parte de la cabeza.

Anualmente la Intendencia de Montevideo (IM) recibe como promedio un millar de denuncias sobre actos vandálicos al patrimonio. La mayoría de esas ilegalidades quedan impunes.

Por lo pronto la comuna identificó 111 monumentos que serán priorizados en la instalación de cámaras de vigilancia conectadas con la Policía, un esfuerzo para reforzar su seguridad.

El prosecretario de la IM, Diego Olivera, indicó que se trata de esculturas con gran valor patrimonial, ubicadas en espacios verdes amplios y difíciles de controlar.

Adelantó que en principio serán cientos de cámaras y el objetivo es llegar a mil en este período de gobierno.

También será aumentado el número de guardaparques a desplegar en espacios públicos, en los que se mejorará la iluminación de las obras artísticas.

Todo ello para encarar el vandalismo de tales características que, además de resultar un fenómeno delictivo, es también expresión de una “crisis social”, según el director de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación.

arb/mml/ool

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