Por Roberto F. Campos
De la redacción de Economía
La industria global de los viajes tiene ante sí un reto significativo para mantener sus cotas y aportar a las economías de los respectivos países.
Ese sector mundial, tras superar definitivamente la crisis provocada por la pandemia de la Covid-19, se consolida en 2026 como uno de los principales motores de la economía.
Con cifras récord que rozan los 1,67 billones de dólares (un billón equivale a un millón de millones) en reservas totales, el sector no solo recupera su pulso, sino que está transformando profundamente los hábitos de los viajeros, la oferta de los destinos y la propia geopolítica del ocio.
UN CAMINO Y POSIBILIDAD MUY ANTIGUOS
Lo que comenzó como un exclusivo Grand Tour para jóvenes aristócratas europeos en el siglo XVII -un viaje iniciático por Francia e Italia en busca de arte y cultura- se transformó en el fenómeno de masas más poderoso del siglo XXI.
Según el historiador Eric G. E. Zuelow, la transición llegó con la revolución industrial y, sobre todo, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando el automóvil, los aviones y los paquetes turísticos democratizaron el acceso a las vacaciones familiares.
Hoy, esa evolución nos lleva a un punto de inflexión: en 2026, el sector ya no solo busca cifras, sino un equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad.
El informe World Tourism Economic Trends Report (2026), presentado por la Federación Mundial de Ciudades Turísticas (WTCF) en la feria ITB de Berlín, refleja un sector en plena madurez. Durante 2025, el mundo registró 159 mil millones de llegadas turísticas, 6,6 por ciento más que el año anterior con ingresos por valor de 6,9 billones de dólares.
Sin embargo, los datos para este año son aún más esperanzadores: se espera que los ingresos crezcan más de 10 por ciento y superen los 7,6 billones de dólares con un total de 176 mil 800 millones de viajeros.
La consultora Phocuswright cuantifica el negocio en términos más concretos: las reservas mundiales alcanzarán los 1,67 billones de dólares en 2026.
Ese movimiento no es solo negocio; es empleo. El sector generará este año cerca de 11,7 billones de dólares para el producto interno bruto (PIB) global y dará soporte a 371 millones de puestos de trabajo en todo el planeta y se consolidará un pilar esencial de la economía.
El mapa de los destinos está sufriendo una reconfiguración acelerada. Si bien Europa sigue siendo la región más visitada -recibió 793 millones de turistas en 2025, un cuatro por ciento más que el año anterior- el crecimiento se ralentizó ligeramente, mientras emerge con fuerza el Sudeste Asiático.
Japón se corona en 2026 como el destino más codiciado y liderar la lista de reservas, según el gigante tecnológico Trip.com Group.
Le siguen de cerca Tailandia, Surcorea y China, este último con un crecimiento de tres dígitos en las reservas procedentes del Sudeste Asiático.
Tailandia es el ejemplo perfecto de este renacimiento asiático; solo en los primeros cuatro meses de 2026, el país recibió 11,36 millones de turistas. China lidera la lista de países emisores hacia el reino tailandés, seguida de Malasia y Rusia.
En contraste, el flujo masivo se desplaza hacia el Este, Europa respira gracias al gasto. Aunque el número de llegadas al viejo continente creció solo 3,2 por ciento en 2025, el gasto turístico se disparó 9,7 por ciento.
España lidera ese fenómeno: con 135 mil millones de euros en ingresos durante 2025 (solo superada por Estados Unidos), el país arrancó 2026 con un crecimiento de 9,3 por ciento en ingresos durante enero.
Grecia es otro caso de éxito explosivo: los ingresos aumentaron 70,7 por ciento en los dos primeros meses del año, impulsados por una oleada de viajeros británicos y estadounidenses dispuestos a gastar sin límite.
El viajero de 2026 es un ser paradójico. Por un lado, busca la Venganza vacacional gastando más que nunca; por otro, es extremadamente sensible a los precios debido a la inflación y los conflictos geopolíticos.
De acuerdo con el análisis de Trip.com Group, las motivaciones cambiaron. Los viajeros priorizan cada vez más la inmersión cultural por encima de los tradicionales destinos de fiesta.
Ciudades como Chengdu o Harbin, en China, están ganando popularidad frente a otros destinos, gracias a la búsqueda de experiencias auténticas, conectadas con la naturaleza.
Tal tendencia está redefiniendo el lujo. El informe Phocuswright señala que el 78 por ciento de los viajeros de alto poder adquisitivo afirma que quiere viajar la mayor parte del mundo posible durante su vida, y están dispuestos a pagar por experiencias Premium y únicas.
Las reservas de viajes de lujo con un año de antelación aumentaron 23 por ciento lo cual demuestra que la confianza del cliente en los segmentos altos es inquebrantable.
Sin embargo, no todo es euforia. El auge del Anti-turismo presente en ciudades como Barcelona, Venecia o Ámsterdam fuerza a los gobiernos a repensar el modelo.
La industria está migrando hacia el concepto de turismo regenerativo, en tanto que el visitante deja un impacto positivo en el destino, y se premia la desestacionalización.
Grecia, por ejemplo, celebra el aumento del 83,9 por ciento de llegadas por carretera y el crecimiento invernal como una victoria en su lucha por extender la temporada más allá del verano.
De cara al resto de 2026, dos factores marcarán la pauta. El primero es el optimismo generado por grandes eventos.
La Copa Mundial de futbol de 2026, en Estados Unidos, México y Canadá, es identificada como el mayor catalizador del crecimiento del año, con una capacidad de desplazar masas ingentes de viajeros.
El segundo es una creciente cautela geopolítica. El informe de Turismo Economics alerta que, a corto plazo, el conflicto en el Medio Oriente está desviando los flujos turísticos hacia el sudeste asiático y Europa continental.
De hecho, el 88 por ciento de los agentes de viajes señala el conflicto geopolítico como el principal riesgo para el sector, aunque por ahora esto se traduce en una redistribución de los viajeros más que en cancelaciones masivas.
La inteligencia artificial (IA)se convierte en el mejor aliado del agente, porque lo ayuda a gestionar esta incertidumbre y personalizar los itinerarios de unos viajeros que, pase lo que pase, se niegan a quedarse en casa.
LOS PRINCIPALES DESTINOS EN 2026
Señalan los análisis que dos grandes grupos de destinos marcan la pauta este año: los consolidados que siguen reinando en preferencia, y los emergentes que están captando la atención de los viajeros más aventureros.
Bali (Indonesia) se corona como el destino número 1 del mundo en 2026, según los premios Travelers’ Choice de Tripadvisor, basados en millones de reseñas globales. Le siguen un grupo de ciudades icónicas que mantienen su tirón:
Roma (Italia), Londres (Reino Unido), Marrakech (Marruecos), Dubái (Emiratos Árabes Unidos), Bangkok (Tailandia), Hanói (Vietnam), Creta (Grecia), París (Francia) y Nueva York (Estados Unidos).
Y por otra parte, están los destinos con mayor proyección (Trending), para quienes buscan descubrir la próxima joya antes de que se masifique, estos son los que más rápido están creciendo en reservas e interés.
1.- Madeira (Portugal): La joya atlántica encabeza la lista como destino revelación, valorada por su naturaleza dramática y ritmo pausado.
2. Tiflis (Georgia): La capital georgiana sigue su imparable ascenso gracias a su arquitectura colorida y su vibrante escena artística.
3. Chicago (Estados Unidos): La única ciudad estadounidense en este ranking global anticipa un año fuerte.
4. Quy Nhon (Vietnam): La alternativa tranquila a las rutas más trilladas del país.
5. Puerto Escondido (México): El paraíso del surf en la costa de Oaxaca se prepara para su despegue definitivo.
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