Por Mario Muñoz Lozano
Corresponsal jefe en Italia
El décimo tercer Informe sobre el Bienestar Equitativo y Sostenible (BES), publicado el pasado 26 de octubre, analiza 148 indicadores agrupados en 12 ámbitos, entre ellos salud, educación, empleo, condiciones económicas, relaciones sociales, seguridad, medioambiente e innovación, con el propósito de evaluar la calidad de vida más allá del crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB).
De los 132 indicadores que permiten una comparación con el año anterior, 54 mejoraron, 55 permanecieron estables y 23 empeoraron. En una perspectiva de más largo plazo, 70 de los 133 indicadores comparables registraron avances, frente a 24 que retrocedieron, considera el estudio.
Sin embargo, el informe confirma la brecha entre el centro-norte y el Mezzogiorno, como se le llama a la macrorregión que abarca todo el sur y las islas de Italia, donde la mayoría de los indicadores regionales disponibles se sitúa por debajo de la media nacional, con la excepción de Abruzos.
Calabria, Campania y Apulia figuran entre las regiones con mayores dificultades relativas con resultados inferiores a la media italiana en al menos 10 de los 12 ámbitos examinados.
En contraste, Friuli-Venecia Julia y las provincias autónomas de Trento y Bolzano superan el promedio nacional en al menos 10 ámbitos.
POBREZA Y DESIGUALDAD ECONÓMICA
Otro de los problemas detectados derivó de la cantidad de personas en condiciones de pobreza absoluta: más de 5,4 millones, equivalentes a 9,3 por ciento de la población, mientras esa situación afectaba a ocho por ciento de los hogares residentes.
La incidencia individual de la pobreza absoluta alcanzó 11,5 por ciento en el Mezzogiorno, frente a 8,5 por ciento en el norte y 7,4 por ciento en el centro. Aunque los porcentajes disminuyeron respecto a 2024, la distribución territorial continúa siendo desigual.
El riesgo de pobreza se situó en 18,6 por ciento, frente a 18,9 por ciento del año precedente, pero permanece 2,3 puntos porcentuales por encima de la media de la Unión Europea.
Mientras, el ingreso medio disponible por habitante aumentó 2,4 por ciento en términos corrientes durante 2025.
No obstante, las dificultades para llegar a fin de mes siguen afectando a una parte de la población, porque 7,5 por ciento de las personas vive en hogares que declaran grandes dificultades económicas, proporción que asciende al 12,3 por ciento en el sur.
EMPLEO, EDUCACIÓN E INNOVACIÓN
Otra de las áreas de preocupación lo constituye el mercado laboral, al compararlo con el de la Unión Europea, la tasa de ocupación italiana es inferior en 8,5 puntos porcentuales a la media comunitaria. La diferencia alcanza 13,3 puntos entre las mujeres, frente a 3,8 puntos entre los hombres.
El documento también señala retrasos en la educación y la formación. La proporción de personas con al menos estudios secundarios superiores y la de titulados universitarios se sitúan, respectivamente, 14,2 y 13,7 puntos porcentuales por debajo de las medias de la zona comunitaria.
En competencias digitales básicas, Italia registra 54,3 por ciento, frente al 60,4 por ciento de la Unión Europea. Asimismo, 13,3 por ciento de los jóvenes no estudia ni trabaja, una proporción superior al 11 por ciento comunitario.
La investigación y la innovación también muestran debilidades estructurales. La inversión en investigación y desarrollo equivale al 1,40 por ciento del PIB italiano, frente al 2,26 por ciento de la media europea.
SALUD Y LONGEVIDAD, ENTRE LOS RESULTADOS FAVORABLES
En contraste con esas dificultades, la salud constituye uno de los principales puntos fuertes del país. La esperanza de vida al nacer alcanzó los 83,7 años en 2025, con 85,7 años para las mujeres y 81,7 para los hombres.
El indicador supera en 2,2 años la media de la Unión Europea. Italia también presenta mejores resultados comunitarios en mortalidad evitable y en determinados indicadores de seguridad.
Según el territorio, el panorama ambiental ofrece resultados diversos, mientras que las diferencias en seguridad no reproducen de forma uniforme la división entre norte y sur. El informe señala que varias regiones meridionales presentan indicadores de seguridad mejores que la media nacional, frente a mayores incidencias de determinados delitos en grandes áreas metropolitanas del centro-norte.
ESPECIALISTAS ADVIERTEN SOBRE LAS DESIGUALDADES
Las primeras valoraciones del informe coinciden en que la mejora de numerosos indicadores no elimina los desequilibrios estructurales del país. La Alianza Italiana para el Desarrollo Sostenible (ASviS), que analizó los resultados este 27 de octubre, destacó que los avances en bienestar se producen a ritmos diferentes y que persisten brechas entre regiones, grupos sociales y generaciones.
ASviS llamó la atención sobre las dificultades en empleo, educación e innovación, mientras el sindicato UGL reclamó políticas capaces de convertir el crecimiento económico en bienestar generalizado.
En el ámbito sanitario, la publicación Il Pensiero Scientifico Editore del 27 de octubre resaltó la esperanza de vida récord de 83,7 años, pero advirtió sobre las dificultades para acceder oportunamente a la atención sanitaria, las listas de espera, la escasez de personal y las diferencias regionales en los servicios.
Su planteamiento central es que el aumento de la longevidad no garantiza por sí solo igualdad en la salud: también importan la prevención, la disponibilidad de consultas y tratamientos y la posibilidad de recibir atención sin demoras excesivas.
El BES permite observar dimensiones del progreso que las cifras de crecimiento económico no reflejan por sí solas, como la distribución de las oportunidades, el acceso a los servicios y la sostenibilidad de las condiciones de vida.
Al analizar de conjunto, los indicadores muestran que la mejora de los ingresos o del empleo no elimina automáticamente la pobreza ni garantiza una distribución equilibrada de sus beneficios. Las diferencias en la ocupación femenina, la formación, la investigación y las condiciones económicas familiares continúan condicionando las oportunidades de amplios sectores de la población.
El informe también permite identificar avances relevantes, como la mayor longevidad y la mejora de varios indicadores educativos, junto con problemas que requieren atención sostenida, entre ellos el acceso al trabajo, las competencias escolares y las disparidades territoriales.
El BES constituye una herramienta estadística para evaluar la evolución del bienestar y orientar las políticas públicas. Sus resultados de 2025 dibujan así una Italia con progresos en distintos ámbitos, pero en la que la posición geográfica, el género y las condiciones socioeconómicas siguen influyendo en las oportunidades y la calidad de vida.
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