Por Joel Michel Varona
De la redacción de Ciencia y Técnica
En los últimos tiempos muchas fueron las publicaciones al respecto, con énfasis en la práctica sistemática de actividad física, una nutrición desmarcada de los productos comestibles altamente procesados y la individualización de los terapias por sexo y edad.
De acuerdo con la revista JACC, la mejor prescripción de ejercicio es aquella que es segura, individualizada, alcanzable y sostenible a lo largo del tiempo.
La mayor reducción del riesgo cardiovascular se produce cuando las personas sedentarias aumentan su nivel de actividad física, aunque sea ligeramente
La publicación agrega que para mejorar la salud del corazón, no todo depende de alcanzar una cifra concreta de pasos o de seguir entrenamientos exigentes: la regularidad, la adaptación a las capacidades de cada persona y la posibilidad de mantener el hábito también son factores importantes.
Los científicos destacaron la amplia evidencia de la actividad física regular, el ejercicio estructurado y la aptitud cardiorrespiratoria mejoran la capacidad de ejercicio, reducen las hospitalizaciones y mejoran la calidad de vida.
“Cualquier actividad física es mejor que ninguna”, sentenciaron los miembros del Colegio Americano de Cardiología en Estados Unidos.
Los individuos no tienen que convertirse en deportistas de alto rendimiento para mejorar su salud cardiovascular, simplemente tienen que hacer pequeños aumentos en la actividad física, y verán beneficios significativos, especialmente para quienes están inactivos.
Los expertos sugieren que de cinco mil a siete mil pasos al día se asocian con mejoras clínicamente importantes y reducciones sustanciales en la mortalidad cardiovascular.
La publicación señala que las prescripciones de ejercicio deben individualizarse en función de la condición cardiovascular del paciente, su capacidad funcional, sus síntomas, los objetivos del tratamiento y sus preferencias.
Asimismo, los cardiólogos consideran que el entrenamiento de fuerza debería complementar el ejercicio aeróbico en la mayoría de los adultos.
“El ejercicio es una de las terapias más eficaces disponibles para prevenir y controlar las enfermedades cardiovasculares, pero aún se utiliza poco en la atención médica habitual”, concluyeron los miembros del Colegio Americano de Cardiología.
De acuerdo con la revista científica European Journal of Preventive Cardiology, el ejercicio por intervalos de alta intensidad con momentos de descanso es la forma más eficaz para mejorar la salud de los vasos sanguíneos en personas con enfermedades cardiovasculares.
El trabajo compara tres tipos de ejercicio: la actividad aeróbica continua de intensidad moderada, entrenamiento por intervalos de alta intensidad y programas combinados que incluyen ejercicio de fuerza.
Los investigadores explicaron que los vasos sanguíneos están recubiertos por una capa interna llamada endotelio, fundamental para su correcto funcionamiento, en tanto es la que permite la dilatación de los vasos se dilaten y se adapten al flujo de la sangre.
“Cuando el endotelio se deteriora, algo frecuente en las enfermedades cardiovasculares y la principal causa de muerte, los vasos pierden flexibilidad y aumentan los riesgos de inflamación y formación de coágulos”, argumentaron los expertos.
El estudio concluyó que el entrenamiento interválico de alta intensidad es el que logra una mejora más consistente de esta función vascular.
Este tipo de ejercicio obliga a los vasos sanguíneos a adaptarse rápidamente a cambios en el flujo de sangre y la presión, lo que entrena su capacidad de respuesta.
El entrenamiento por intervalos de alta intensidad resultó ser el más completo para unos vasos que necesitan recuperar flexibilidad.
Recientemente, la comunidad científica sugirió la creación de centros asistenciales cardíacos en todo el mundo para las mujeres, porque hoy muchas pierden la vida a causa de que sus síntomas siguen infradiagnosticados.
La investigación también detalla cómo deberían organizarse y gestionarse ese tipo de instituciones de salud para lograr un mayor impacto posible, subraya un artículo publicado en la revista European Heart Journal.
“Las mujeres tienen más probabilidades de sufrir retrasos en el diagnóstico de enfermedades cardiovasculares y, como consecuencia, tienen más probabilidades de morir o desarrollar enfermedades más graves”, recalcaron los expertos.
Los especialistas puntualizaron que las enfermedades cardíacas causan más muertes en el sexo femenino que cualquier otra afección, pues -tres de cada 10 mujeres en todo el mundo siguen estando gravemente infradiagnosticadas e infratratadas.
Alertaron que los síntomas de las féminas pasan desapercibidos, tienen menos probabilidades de recibir los tratamientos recomendados por las guías clínicas y están infrarrepresentadas en los ensayos clínicos que dan forma a la práctica médica.
Los expertos explicaron que las mujeres se enfrentan a factores desencadenantes de enfermedades cardíacas únicos, como las complicaciones del embarazo, la menopausia precoz y las enfermedades autoinmunes.
De ahí que propongan habilitar más centros de cardiología femenina, porque en esos sitios se podrían mejorar el diagnóstico, reducir los síntomas y aumentar la calidad de vida de las damas con estas dolencias.
Consideraron vital que existan estas instituciones para lograr identificar el infarto de miocardio, angina persistente o isquemia con arterias coronarias no obstructivas.
Esas afecciones en los centros asistenciales tradicionales suelen estar infradiagnosticadas y afectan de forma desproporcionada a las mujeres.
Concluyeron que la creación de centros cardíacos para mujeres significa que ese segmento de la sociedad reciba una atención más adaptada a sus necesidades, en lugar de basarse en el modelo masculino que siempre predomina
La nutrición también también ha sido un elemento clave en los estudios de esta rama, de ahí que señalen las personas que consumen más alimentos ultraprocesados tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y de morir.
En tal caso, la revista European Heart Journal alertó que dichos productos también pueden contribuir a desarrollar obesidad, diabetes, hipertensión arterial y problemas renales crónicos.
Los científicos advirtieron que los alimentos ultraprocesados, elaborados con ingredientes y aditivos industriales, reemplazaron en gran medida las dietas tradicionales.
Consideraron que este tema debe ser incluido en las charlas sobre alimentación saludable y, de este modo, proporcionar una guía clara sobre cómo limitar el consumo de estos productos para prevenir factores de riesgo cardiovascular, enfermedades y la muerte.
“Los adultos con el mayor consumo de alimentos ultraprocesados tienen hasta un 19 por ciento más de riesgo de padecer enfermedades cardíacas, un 13 por ciento más de riesgo de fibrilación auricular y hasta 65 por ciento más de riesgo de muerte cardiovascular, en comparación con aquellos con el menor consumo”, argumenta el artículo.
Estos alimentos también contribuyen con males como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y la acumulación de grasas poco saludables en el torrente sanguíneo.
La prevención de enfermedades no debe centrarse únicamente en los nutrientes, sino también en el grado de procesamiento de los alimentos, aseguran los expertos.
arc/joe





