Por Mario Hubert Garrido
Corresponsal jefe en Panamá
Las más recientes declaraciones del presidente José Raúl Mulino y de autoridades vinculadas al sector marítimo y canalero se producen en un contexto marcado por las recientes advertencias del mandatario estadounidense, Donald Trump, sobre una supuesta “influencia maligna” de Beijing en la ruta interoceánica, afirmaciones rechazadas tanto por Panamá como por China.
En un encuentro con periodistas, el dignatario defendió la actuación soberana del Estado panameño en relación con los puertos de Balboa y Cristóbal, ubicados en las entradas del Pacífico y del Atlántico en el Canal, respectivamente.
Ambas terminales estaban bajo administración de Panamá Ports Company (PPC), filial del conglomerado CK Hutchison Holdings, con sede en Hong Kong, hasta que una decisión judicial declaró inconstitucional el contrato que sustentaba la concesión.
“Actuamos con apego a un fallo de la Corte Suprema de Justicia”, afirmó el mandatario al explicar la decisión del Ejecutivo de otorgar temporalmente la operación de los puertos por 18 meses a las compañías APM Terminals, subsidiaria de la naviera danesa Maersk, y Terminal Investment Limited (TiL), brazo portuario de Mediterranean Shipping Company (MSC).
Según Mulino, la medida respondió exclusivamente a criterios legales y operativos internos. “Fue una actuación soberana a partir de nuestras propias leyes con el objetivo de garantizar el funcionamiento de ambos puertos”, remarcó.
El gobernante insistió en que la decisión “no guarda relación” con la rivalidad estratégica entre Washington y Beijing.
“Panamá no quiere ser pivote en la relación entre dos países”, sostuvo, en alusión indirecta al creciente enfrentamiento geopolítico entre Estados Unidos y China por el control de rutas comerciales, infraestructura logística y cadenas globales de suministro.
TENSIONES GEOPOLÍTICAS
Las recientes declaraciones de Trump reactivaron preocupaciones regionales sobre posibles presiones estadounidenses respecto al Canal de Panamá, infraestructura considerada clave para el comercio mundial y por donde transita alrededor del seis por ciento del comercio marítimo global.
El mandatario republicano afirmó meses atrás que Estados Unidos debería “retomar el control” de la vía interoceánica debido a una supuesta expansión de la influencia china en sectores estratégicos panameños.
Sin embargo, tanto el Ejecutivo panameño como autoridades chinas rechazaron tales señalamientos y reiteraron que el Canal opera bajo principios de neutralidad internacional establecidos en los Tratados Torrijos-Carter de 1977.
Precisamente, durante el Congreso Internacional de Derecho del Canal de Panamá, que concluyó el 29 de mayo en esta capital, autoridades, juristas y especialistas coincidieron en que la principal fortaleza de la ruta radica en su autonomía institucional y en el sólido andamiaje jurídico que regula su funcionamiento.
El foro académico reunió a expertos nacionales e internacionales para analizar aspectos legales, históricos y contemporáneos relacionados con la gobernanza canalera, la neutralidad permanente y los desafíos derivados del actual escenario geopolítico.
El administrador de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), Ricaurte Vásquez, enfatizó que la neutralidad de la vía constituye una norma vigente reconocida internacionalmente. “La neutralidad está consagrada en un documento que forma parte del ordenamiento jurídico panameño y de la jurisprudencia de otros Estados, incluyendo Estados Unidos”, señaló.
Vásquez sostuvo que la autonomía de la ACP ha sido fundamental para garantizar una gestión eficiente durante los 27 años transcurridos desde la transferencia definitiva del Canal a Panamá en 1999.
Por su parte, el ministro para Asuntos del Canal, José Ramón Icaza, reivindicó el espíritu de los Tratados Torrijos-Carter y recordó que la vía debe permanecer abierta al tránsito pacífico de embarcaciones de todas las naciones “en condiciones de plena igualdad”.
ADHESIONES FORTALECEN NEUTRALIDAD
Durante el Congreso, el vicepresidente de Asesoría Jurídica de la ACP, Agenor Correa, informó que Suiza y Portugal avanzan en procesos de adhesión al Tratado de Neutralidad del Canal, mientras Austria anunció recientemente su incorporación al instrumento internacional.
Especialistas consideran que estas adhesiones refuerzan el reconocimiento global del régimen jurídico que protege la vía interoceánica y contribuyen a blindar diplomáticamente su neutralidad frente a tensiones internacionales.
El expresidente de la Junta Directiva de la ACP, Jorge Eduardo Ritter, destacó que la fortaleza de la administración panameña del Canal “ha radicado precisamente en la autonomía institucional”.
PREOCUPACIÓN POR MARINA MERCANTE PANAMEÑA
En paralelo, el Gobierno también enfrenta crecientes desafíos relacionados con su marina mercante, una de las mayores del mundo por la cantidad de embarcaciones registradas bajo bandera panameña.
Mulino confirmó que próximamente viajará a Grecia acompañado de una delegación multidisciplinaria para reunirse con armadores y grandes navieras preocupadas por recientes inspecciones y retenciones de buques panameños en puertos asiáticos.
La situación fue abordada además durante un encuentro en Nueva York entre el canciller Javier Martínez-Acha y el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi.
Según explicó el canciller panameño, el Gobierno expresó preocupación por el incremento de controles aplicados a embarcaciones con bandera panameña en puertos chinos. No obstante, aclaró que Panamá respeta los criterios técnicos aplicados por las autoridades asiáticas y negó cualquier motivación ideológica o subordinación a presiones externas.
“Panamá no sigue ninguna presión extranjera, de otro Estado”, puntualizó.
Mulino reconoció que existe inquietud internacional por el tratamiento recibido por buques panameños y aseguró que su administración buscará recuperar confianza y fortalecer la posición estratégica del país en el negocio marítimo global. “Voy a ponerle el pecho a esto”, afirmó.
Además de los temas navieros, la agenda oficial en Atenas incluirá reuniones vinculadas a inversiones, turismo, finanzas y aeronáutica, en un intento por ampliar la presencia económica panameña en Europa.
DEBATES SOBRE SOBERANÍA
Aunque el Ejecutivo mantiene un discurso de neutralidad y equilibrio diplomático, organizaciones sociales y algunos analistas locales expresaron preocupación por el memorando de entendimiento firmado en abril pasado entre Panamá y Estados Unidos sobre seguridad de la vía interoceánica.
Sectores críticos consideran que ese acuerdo podría abrir espacios para una mayor presencia militar estadounidense en territorio panameño, interpretación rechazada por el Gobierno.
Las autoridades insisten en que Panamá mantiene control soberano absoluto sobre el Canal y que cualquier cooperación internacional se realiza bajo respeto estricto a la Constitución y a los tratados internacionales vigentes.
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