jueves 2 de julio de 2026

Médicos de Cuba en Guatemala, sentimiento del deber cumplido

Ciudad de Guatemala (Prensa Latina) El presidente Bernardo Arévalo reconoció la labor ininterrumpida de la Brigada Médica de Cuba (BMC) durante casi 28 años en los rincones más recónditos de Guatemala, la cual calificó de fundamental.

Por Zeus Naya

Corresponsal jefe en Guatemala

En conferencia de prensa desde el Palacio Nacional de la Cultura, sede del Gobierno, el jefe de Estado respondió a una pregunta sobre la gran preocupación existente por la retirada de los galenos de la isla.

Explicó que en todos los lugares en donde ha habido personal de Cuba, “estamos colocando un médico local como corresponde”.

Durante el acto homenaje el 26 de junio, el ministro de Salud y Asistencia Social, Joaquín Barnoya, resaltó que la BMC hizo historia desde su llegada en 1998 y “estamos en deuda”.

A inicios de año, el Ejecutivo chapín informó que finaliza de manera escalonada, a lo largo de 2026, el acuerdo de cooperación en salud vigente con Cuba hasta el venidero año.

Desde marzo último sobresalieron los abrazos sentidos de indígenas a los doctores cubanos, sonaron los aplausos cerrados de homólogos, saltó el lamento interminable por las partidas.

Alcaldes, autoridades municipales, organizaciones fraternas, la iglesia católica, entre otros, insistieron en diferentes muestras de respeto y admiración, dada la atención de calidad brindada por la BMC durante casi tres décadas.

EN EL CONGRESO

Ante tantas historias, en una plenaria del Congreso del 17 de febrero, la diputada del bloque Winaq Sonia Gutiérrez propuso un reconocimiento a los profesionales cubanos de bata blanca.

“Porque sabemos que por años ha habido presión hacia este apoyo y hacia esa cooperación, pero nosotros como país no podemos ser ingratos”, enfatizó la legisladora.

Están presentes en 16 departamentos (de 22), en 128 municipios, en lugares intrincados, de extrema pobreza, no es cualquier contribución, resaltó la parlamentaria.

Al someterse a discusión el punto resolutivo, la legisladora independiente Evelyn Oddeth Morataya se sumó a la iniciativa, “porque esa cooperación va a dejar un vacío enorme, ahí donde uno va al área rural hay un médico cubano”.

El parlamentario por el partido BIEN, Gustavo Adolfo Cruz, se unió también ya que en el departamento de Escuintla fue parte de la construcción de la clínica de oftalmología que atienden los doctores cubanos.

Llegan pacientes de Suchitepéquez, Santa Rosa, Chimaltenango, entre otros, aseguró, mientras llamó a que se cubran esos espacios, que exista una continuidad de atención a las personas más vulnerables.

La congresista de la Unidad Nacional de la Esperanza, Marleni Matías, representante de Baja Verapaz, agradeció a los galenos cubanos por su presencia en la Guatemala profunda, su esfuerzo.

César Augusto Fion, independiente por el Petén, mencionó puntos de la frontera con México en el río San Pedro, en las riberas del Usumacinta, en Santa Isabel.

“Comunidades que posiblemente algunos de ustedes, con todo respeto, primera vez que están escuchando” acotó. Hay 51 médicos cubanos trabajando en lo más profundo, a cuatro horas de la isla de Flores, realzó.

En San Luis, en la adyacencia con Belice, en la frontera con Izabal y Alta Verapaz. No hay carreteras, no hay señal de teléfono. ¿Qué pasó? Están retirando la atención médica primaria, cuestionó.

A su juicio, los médicos cubanos son los únicos que atienden a las 34 comunidades de la Selva Maya. No se vale quitar ese servicio en los puntos más recónditos de la patria, son zonas q’eqchi’es, opinó.

Estamos hablando de gente que está combatiendo paludismo, dengue, enfermedades diarreicas de los niños, muertes prematuras, embarazos, recordó Fion.

Al decir de la diputada Brenda Mejía, perteneciente al partido oficial Movimiento Semilla (independiente dentro del Legislativo) el proceso de transición se viene dando desde el año pasado.

Pero realmente quisiera escuchar otro tipo de discursos, en el sentido, por ejemplo, de agradecerle a Cuba por la calidad de país que es, reflexionó.

Porque pese al bloqueo que le impone Estados Unidos, sostuvo, estaban declarando la erradicación del VIH-sida, tienen cero por ciento de analfabetismo, es una nación desarrollada por sobre todo lo que le han hecho.

Deberían de terminar sus discursos inclusive pidiendo un punto resolutivo exigiendo el levantamiento de las medidas unilaterales norteamericanas contra la isla, manifestó Mejía.

MÉDICOS QUE SE VAN

Yoaska Dalia Boffil figura entre los más de 400 profesionales cubanos de la salud en este país, que conocieron la decisión de finalizar el acuerdo bilateral vigente.

En declaraciones a Prensa Latina en el pequeño hospital oftalmológico del municipio capitalino de Villa Nueva, describió cómo obran el milagro de recuperar la visión a cientos de pacientes chapines cada mes.

Con tres misiones solidarias anteriores cumplidas (Venezuela 2003-2010, Pakistán en 2005 y Brasil 2013-2016), la doctora confesó primero: “orgullosa de ser cubana, de mi profesión y de poderle brindar al mundo toda mi sabiduría”.

Sobre todo con humildad, cariño y mucho amor, añadió en sus palabras a esta agencia la especialista en Primer Grado de Medicina General Integral y máster en Medios Diagnósticos. Afirmó que no hay nada que los gratifique más que el poder salvar vidas, su función esencial.

También miembro del contingente Henry Reeve especializado en Situaciones de Desastres y Graves Epidemias, se desempeña como clínico dentro del hospital oftalmológico de Villa Nueva, en donde detalló que ven un promedio de 20 a 25 pacientes al día.

Son personas que vienen muy desesperadas, humildes, de escasos recursos, que buscan la ayuda nuestra para poder ver y conocer a sus familias, a sus nietos, subrayó quien arribara a la tierra del quetzal en 2022.

Hay muchos jóvenes incluso que debido a enfermedades crónicas no transmisibles, como por ejemplo la diabetes, perdieron su visión y quieren recuperarla, remarcó Boffil.

Vienen con la esperanza de que les devolvamos esa luz, la vida, y nos complace atenderlos, expresó la igualmente docente con categoría Auxiliar desde 2009.

Los hay hipertensos y con otros padecimientos -precisó- que no sabían y salen con un tratamiento, su dieta, otra visión de cómo manejar lo que tienen.

Son demasiadas emociones de personas que se han sentado aquí, han llorado, me han abrazado, me han dado las gracias, los familiares también, los acompañantes, se deshacen en manifestaciones de admiración, expuso la doctora.

Realmente no hay palabras, tan agradecidos que he derramado mis lágrimas asimismo con ellos, puntualizó.

Allí en el posoperatorio, comentó, una vez que la enfermera los recibe, que salen del quirófano, me encargo de su estancia, de verlos luego nuevamente y de explicarles.

Esta es mi primera experiencia como clínico en un centro oftalmológico y créeme que es una de las más lindas que he tenido, aseveró Boffil, con un diplomado en Medicina Natural y Tradicional, siempre con la emoción del deber cumplido.

arb/znc

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