Por Luis Beatón
Corresponsal jefe en El Salvador
El gas licuado es el principal método de los salvadoreños para cocinar y depende de las fluctuaciones en el mercado estadounidense, donde aumenta de precio, además del incremento de la inflación y el costo del seguro médico, entre otros indicativos de una crisis incipiente que repercutirá aquí.
La Dirección de Energía explicó que los aumentos están influenciados por el mercado internacional y la Agencia Internacional de Energía (AIE) informa sobre una disminución en las reservas de Estados Unidos, el principal proveedor de El Salvador, de cerca de 3.8 millones de barriles en diciembre.
Esto es apenas una pincelada de lo que puede venir según se anuncia, mientras la propaganda oficial y la de algunas multilaterales hablan del comienzo de la recuperación económica en El Salvador, una meta anunciada por el presidente Nayib Bukele para su segundo mandato.
El economista y consultor internacional Cesar Villalona estima que la economía local perdió dinamismo aunque el sector empresarial muestra optimismo por el crecimiento que no se reflejará en la población.
El gobierno anunció que la economía creció 4.1 por ciento en 2025 aunque según el experto “ese dato no le dice nada a la mayoría de la gente, que no encuentra empleo digno, tiene ingresos bajos y compra todo más caro, pero le sirve al gobierno para hacerse propaganda y vender la idea de que la economía marcha bien”.
Señaló que algunos economistas y centros de investigación refutaron al gobierno con datos contundentes.
Además, agregó, como la información disponible estaba hasta septiembre, el dato del gobierno era una proyección. Y ahora resulta que el Banco Central de Reserva acaba de publicar el Índice de Volumen de Actividad Económica (IVAE) con datos hasta octubre, el cual muestra un crecimiento de apenas dos por ciento.
El IVAE, explicó, no es el PIB, pero es un indicador que mide “la evolución de la producción y la actividad económica en general (…) y sirve para tomar decisiones económicas informadas”. En otras palabras, permite saber cómo va la economía y ayuda a los empresarios a decidir sobre sus inversiones.
El año pasado el IVAE creció hasta octubre 4.9 por ciento. Este año aumentó, también hasta octubre, dos por ciento, o sea, -estableció un contraste-, la economía tuvo un peor desempeño que en 2024.
“Incluso, afirmó, dos sectores económicos muestran una evolución negativa, es decir, caída: Información y comunicaciones (-0.6 por ciento) y Actividades de administración pública y defensa, enseñanza, salud y asistencia social (-2.8 por ciento)”, indicativo de que algo no está bien.
Solo la construcción y las actividades financieras, ejemplificó, muestran expansión, pero no porque haya más viviendas populares, obras de conservación o crédito barato y accesible para el pueblo y las mipymes, sino porque las grandes empresas constructoras hacen apartamentos de lujo con recursos del sistema financiero.
Para el pueblo eso no significa nada, aseveró Villalona, más cuando aumentan los despidos exigidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) para estabilizar las finanzas mediante un crédito de cerca de mil 400 millones de dólares y se incrementa el costo de la canasta básica alimentaria (CBA), entre otros.
“Todo el mundo sabe que la comida y las medicinas están carísimas, que no hay empleo y que los servicios públicos se han deteriorado”, puntualizó Villalona.
Aunque hay informes del gobierno y de entidades como el FMI, entre otros, que hablan de un buen balance económico, la actividad en el país se desaceleró en octubre y descendió a un dos por ciento.
Un informe publicado por el diario La Prensa Gráfica señaló que la actividad económica medida por el IVAE creció 2.04 por ciento en octubre de 2025, una fuerte desaceleración frente al 6.92 reportado en septiembre. El sector público fue el único con contracción.
En la actualización más reciente, el Banco Central de Reserva (BCR) también modificó las cifras de meses previos. El crecimiento de agosto fue revisado a 4.4 por ciento, desde el 5.5 por ciento publicado inicialmente, mientras que el dato de septiembre se ajustó a 6.9, por debajo del 7.8 reportado.
El economista Otto Rodríguez asegura que la desaceleración se adelantó a lo previsto. “Los impulsos de demanda no logran sostener la actividad económica y transmiten volatilidad al nivel de actividad”, publicó en su cuenta de X.
El promedio de los últimos 12 meses muestra una expansión de 3.06 por ciento, un resultado “aceptable”, aunque insuficiente para alcanzar una tasa cercana al cuatro por ciento como divulga el gobierno.
Precisamente en diciembre el Gobierno anunció las proyecciones de crecimiento de la economía nacional, y espera que el producto interno Bruto (PIB) crezca de 3.5 por ciento a cuatro.
Indicativos de los problemas, según los expertos, se muestran en los despidos en el sector salud, que según fuentes del Colegio Médico, se elevan a siete mil personas entre médicos, enfermeras y personal de servicios.
Pocos sectores en el país muestran resultados alentadores, en especial la construcción y el turismo convertidos en locomotoras de la economía.
Uno de los motores tradicionales, la industria manufacturera, medida por el Índice de Producción Industrial (IPI), avanzó apenas 0.7 por en octubre; confirma la pérdida de ritmo que ya se observaba desde agosto, cuando el crecimiento fue de 2.8 por ciento y se apreció un retroceso en las ventas a su principal mercado.
El sector manufacturero de El Salvador exporta una parte significativa de sus productos a Estados Unidos, que es su principal socio comercial, incluidos textiles, arneses automotrices y condensadores eléctricos.
Aunque las cifras varían, aproximadamente el 35 por ciento de las exportaciones totales salvadoreñas van al mercado norteño a pesar de algunas caídas recientes en el volumen exportado hacia allí a finales de 2024.
Para la mayoría de los expertos, aunque el crecimiento promedio de los últimos 12 meses se mantiene en niveles aceptables, la brecha para alcanzar tasas de crecimiento del PIB cercanas al cuatro por ciento prevista por el Gobierno para 2025, sigue siendo amplia en un contexto de desaceleración del IVAE.
Según la Cámara Salvadoreña de la Construcción (Casalco), el 80 por ciento de la inversión proviene del sector privado, una señal contundente de que los empresarios vuelven a ver al país como un terreno fértil para el crecimiento.
Sin embargo, eso no se refleja en el bolsillo de la población que, probablemente, tendrá que aceptar más “medicina amarga”, dígase recortes, mayores impuestos, despidos, entre otros, para que el gobierno pueda hablar de un crecimiento económico real.
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