Por Adriana Robreño
Corresponsal jefa en Ecuador
Caminar unos cientos de metros en esa zona de la austral provincia de Azuay, en los andes ecuatorianos, bastan para sentir el efecto de la altura y ver pequeños cursos de agua que comienzan su camino hacia ríos que abastecen a miles de personas.
Llegar hasta ese punto no es sencillo. Varias horas de recorrido en auto desde la ciudad de Cuenca, hasta que el camino se corta ante una cadena colocada para impedir el paso.
Justo al lado varios guardias privados y un letrero advierten que se trata de propiedad privada, aunque la clave catastral -un código único que sirve para identificar un derecho minero o concesión- aparece como “revertida y anulada”.
Aún así, logramos pasar caminando. Cada subida exige detenerse unos segundos para recuperar el aliento. El frío se mete entre las capas de ropa, mientras las ráfagas mueven la vegetación del páramo.
Fue así que Prensa Latina recorrió Kimsakocha y llegó hasta uno de los lugares donde nace el río Irquis.
Ese territorio hace años se encuentra en el centro de una disputa entre organizaciones comunitarias que defienden el páramo y el agua del proyecto minero Loma Larga, a cargo de la empresa canadiense Dundee Precious Metals.
En ese punto, donde el paisaje se torna silencioso, comienza parte de una red hídrica de la que depende la vida cotidiana en las zonas bajas.
“Si llega la explotación va a ser grave”, afirmó Lizardo Zhagui, presidente de la Junta Administrativa de Agua Potable de Victoria del Portete y Tarqui, dos cantones ubicados cerca de allí y que usan sus recursos hídricos.
Zhagui señaló hacia los pequeños cursos de agua que descienden por el páramo. “Ustedes ven para allá, son todos los riachuelos. Van formando el río de poquito a poquito”, dijo en referencia al nacimiento del Irquis, aunque hay otros ríos que también se forman allí.
TRES LAGUNAS
El nombre de este páramo tiene varias formas de escritura: Kimsakocha, Kimsacocha o Quimsacocha, utilizadas indistintamente en documentos y referencias públicas.
Todas aluden a una misma palabra de origen kichwa: kimsa que significa tres, y cocha, laguna.
“Tres lagunas” es, por tanto, el significado más extendido del nombre, aunque la grafía no ha quedado unificada.
El paisaje, visto desde las alturas, quizás no permite entender por qué el agua se convirtió en el centro de una controversia que durante años ha enfrentado a comunidades, organizaciones ambientalistas, autoridades y empresas mineras.
La apariencia seca del páramo puede resultar engañosa, pues es en los suelos donde los conocidos científicamente como histosoles acumulan y retienen el líquido vital que posteriormente es liberado lentamente hacia los cauces.
“Este es el inicio del proyecto minero Loma Larga, es de la boca mina y de aquí se expande”, afirmó Lauro Sigchas, presidente de la Federación de Organizaciones Indígenas y Campesinas del Azuay (FOA) al señalar puntos donde ya se hicieron exploraciones para determinar qué metales están bajo tierra.
Sigchas sostiene que el área tiene una importancia fundamental. “Nosotros tomamos el agua de aquí. Esto no se seca nunca, ni en seis meses de verano”, comentó.
También Ruth Pugo, residente en la zona y defensora del páramo, se detuvo junto a una quebrada y desde ahí resumió el temor de quienes se oponen a la minería.
“Si el agua la contaminan, nosotros vamos a ser los primeros afectados”, advirtió.
La representante de las comunas cercanas también se refirió a la responsabilidad de preservar los recursos para las próximas generaciones.
“Queremos dejar un agua limpia para nuestros hijos, para los que vienen”, subrayó durante el recorrido al que asistió Prensa Latina junto a otros medios de comunicación.
EL AGUA VALE MÁS QUE EL ORO, CONSIGNA CONTRA LA MINERÍA
El proyecto Loma Larga, actualmente suspendido, contempla una mina subterránea y, de acuerdo con la empresa, tendría una etapa de construcción de dos años, una operación de 12 años y dos años de cierre, según los reportes compartidos en la prensa local.
Dundee Precious Metals sostiene que el proyecto utilizaría medidas de protección ambiental, que reutilizaría hasta el 90 por ciento del agua captada y que cuenta con sistemas de monitoreo de las fuentes hídricas.
La empresa aseguró también que estudios realizados por expertos independientes, por la propia compañía y por organismos reguladores concluyen que el proyecto no tendría un impacto negativo sobre el suministro de agua.
No obstante, las organizaciones que rechazan el proyecto consideran que el riesgo para un ecosistema de recarga hídrica no puede ser compensado por medidas de mitigación.
El 16 de septiembre de 2025, decenas de miles de personas marcharon por las calles de Cuenca en la movilización conocida como el “Quinto Río”, en defensa del agua y contra el proyecto Loma Larga.
El nombre de la movilización hace referencia a la idea de que los participantes se consideran un río más de los cuatro que atraviesan la ciudad azuaya.
Unos días después de la marcha, el Gobierno ecuatoriano revocó la licencia ambiental otorgada al proyecto.
La resolución, fechada el 3 de octubre de 2025, invocó el principio de precaución ambiental y señaló riesgos que podían comprometer los derechos de la naturaleza y la seguridad de las comunidades cercanas.
Aunque la decisión impide avanzar hacia la explotación del yacimiento, no supone por sí sola la desaparición de las concesiones mineras, por lo que el futuro del proyecto continúa abierto y el conflicto socioambiental permanece vigente.
Por esa razón, el 16 de septiembre de 2026, un año después de la multitudinaria manifestación en defensa del agua en Cuenca, miles de personas volvieron a las calles contra el extractivismo.
“Nosotros venimos 30 años y más en esto, en marchas, en caminatas, en paros, en movilizaciones. No nos hemos cansado, seguimos caminando”, dijo Sigchas a Prensa Latina durante la movilización.
Basta con subir hasta el páramo para comprender por qué muchos ecuatorianos ven en riesgo sus fuentes de agua.
En Kimsakocha el pajonal se extiende hasta donde alcanza la vista, pero entre la vegetación, el agua aparece en pequeños hilos que descienden hacia las quebradas.
“Dicen que aquí hay oro, plata, cobre y molibdeno”, aseveró Lizardo Zhagui, para quien el terreno que consideran el punto de partida del proyecto minero es la fuente de la vida.
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