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domingo 19 de mayo de 2024
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Jorge Perugorría, de pintor aficionado a la actuación (+Foto)

La Habana (Prensa Latina) El artista cubano Jorge Perugorría arrancó con las artes plásticas en una casa de cultura, se hizo actor reconocido en Cuba y en el exterior, y hoy es el Premio Nacional de Cine 2024 que hace exposiciones de pintura.

Por Daimarelys Pérez Martínez

Redacción de Cultura

De pintor aficionado a la actuación y viceversa, en entrevista exclusiva con Prensa Latina el rostro masculino más universal de la cinematografía nacional confesó su particular vínculo con los lienzos.

Tengo una relación muy fuerte con el movimiento de aficionados, de hecho, empecé en la pintura comunitaria, en el municipio Boyeros de la capital cubana, contó.

En un momento la dejé y encontré la actuación como una manera de expresarme con la cual me sentía mucho mejor, y así hice una carrera como actor; más tarde con los años retomé el arte de pintar y ahí encontré otra forma de exteriorizar emociones entre película y película, explicó.

Quizás sea esa la cantidad de tiempo que le dedico a los pinceles, más la dirección de filmes y documentales, la razón que me ha hecho distanciarme del teatro, al cual le tengo un gran cariño, reconoció el actor cubano, miembro también de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood.

En las tablas me desarrollé y ese medio ha sido fundamental en mi formación durante 10 años, añadió Perugorría.

Al referirse a las artes plásticas cubanas, el reconocido actor mencionó el lugar de vanguardia ocupado por esta manifestación y su impresionante proyección internacional.

En todas las expresiones artísticas cubanas hay figuras destacadas que realmente llevan el nombre de la isla bien alto y la representan, pero en la plástica, sobre todo, específicamente en el arte contemporáneo, es increíble la cantidad de creadores que hoy son parte de la vanguardia a nivel mundial, destacó.

FRESA Y CHOCOLATE, UN PUNTO DE PARTIDA

El filme cubano “Fresa y Chocolate” (1993) -basada en el cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo, de Senel Paz, quien también escribió el guion- representó para Perugorría un punto de partida hacia nuevos proyectos, el antes y el después en la ya exitosa trayectoria del artista.

Sin embargo, previo a este largometraje que le valió al actor y a sus directores Tomás Gutiérrez Alea (Titón) y Juan Carlos Tabío múltiples premios, una serie despertaba gran interés en la televisión nacional.

Cuando la emblemática actriz cubana Mirtha Ibarra le informó a Pichi -como cariñosamente lo llaman sus amigos- de la cinta, él trabajaba en el espacio televisivo Aventuras, en el serial “Shiralad: el regreso de los dioses” (1993).

En esa obra de ciencia ficción y fantasía heroica, fuera de los cánones del género de esa época en Cuba, Perugorría ocupó el personaje de Jelín, jefe de la guardia personal del Domi (príncipe) Arak en un planeta llamado Shiralad.

Me presenté a un casting cuando estaba haciendo esa serie y Mirtha me avisó de las audiciones para la película, después ella misma me llevó a conocer a Titón, y él me dijo que me presentara, narró el actor.

Fui pensando en el personaje de David, cuyo papel recayó en Vladimir Cruz, pero el realizador quería que optara por Diego ya que tenía opciones de actores para el otro, narró.

Me fui un poco escéptico, porque pensé: “No, para Diego van a escoger a un actor de experiencia”, pero nos seleccionó a Vladimir y a mí que somos del mismo año; por un lado trabajamos con él para parecer más joven y yo más viejo, y hubo mucha química, declaró.

Diego amaba a David, pero lo bonito de la película es que mi personaje hizo un acto de grandeza cuando colocó por delante la relación entre esos dos amigos, por eso “Fresa y Chocolate” es un canto a la amistad, a la tolerancia, al respeto a la diferencia, realzó.

David entendió los valores de Diego, quien era un homosexual que lo respetaba y se había convertido en su amigo, algo que estaba por encima de cualquier otro sentimiento, consideró.

La película cuenta una historia de amistad muy linda, la cual engrandeció a ambos personajes e hizo al relato tan entrañable, además de las otras lecturas vigentes en la cinta, con tanta actualidad en Cuba y en el resto del mundo.

Si triunfó a nivel internacional fue, precisamente, porque estaba dando un mensaje necesario en todas las latitudes, expresó.

Esta aplaudida producción es la primera en representación de Cuba que obtuvo una nominación en la categoría de Mejor Película Extranjera en los Premios Oscar de 1994; y ganó el Goya, de la Academia Española al Mejor largometraje extranjero de habla hispana en la edición celebrada el 21 de enero de 1995.

De igual forma, fue ganadora en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana en las categorías Mejor actor (Perugorría), Mejor director (Titón-Tabío) y Mejor actriz de reparto (Ibarra).

En el Festival de Cine de Gramado, Brasil, se le otorgó igualmente en los apartados de Mejor actor (ídem), Mejor actriz de reparto (ídem) y en Mejor película latina para ambos realizadores; fue galardonada, además, con el lauro de la audiencia.

Otras distinciones fueron por Mejor Película Extranjera en los Premios Cóndor de Plata, de Argentina, y en el Festival Internacional de Cine de Berlín, Berlinale, en este último se alzó con Mención especial del jurado.

Perugorría es integrante también de la Academia de Cine de España y, según sus palabras, lo llena de satisfacción.

“Me siento orgulloso de ser parte de esa membresía, porque tengo mucha más relación con el cine español que con el americano”, manifestó.

Como parte de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de Hollywood, reflexionó que “es un intento de abrir el abanico de miembros para hacerla más diversa, tolerante, para que realizadores de varias latitudes y culturas pudiéramos votar”.

“Es como el propósito de democratizar un poco la academia de cine estadounidense en un momento determinado, y hoy, sin duda, resulta mucho más variada”, acotó.

DE FESTIVAL EN FESTIVAL: ISLA VERDE Y GIBARA

Incansable y muy creativo, así se le puede catalogar a Perugorría; gran amante y defensor de la cultura y del cine cubanos, pero sobre todo, muy conversador, le contó a esta agencia de prensa el afán de llevar adelante dos certámenes más en la isla caribeña.

El Festival Internacional de Cine de Gibara, en la oriental provincia cubana de Holguín, es un evento popular en el circuito cinematográfico alternativo celebrado por primera vez en abril de 2003 con el objetivo de alentar la ejecución de una filmografía legítima y movilizadora.

Un evento altamente estético y ético, humilde en su elaboración, y ajeno a todo proyecto de elitismo cultural, interactuando con las diversas comunidades.

Tuve el gran honor de ver crecer ese festival de la mano de Humberto Solás -reconocido cineasta cubano, director de clásicos como Lucía (1968) y Un hombre de éxito (1986)- y pensé en la necesidad de hacer algo en el momento en el cual estaba a punto de desaparecer, explicó.

Entonces tratamos de trabajar para levantar este evento y ponerlo en el lugar merecido, porque lo fundó y llevó adelante su familia con pasión y entusiasmo por el Séptimo Arte, por la obra de Humberto Solás (1941-2008), reconoció el entrevistado.

Ahora el Festival de Cine de Gibara está a cargo de Sergito (Sergio Benvenuto Solás), solo tengo el reconocimiento de presidente de honor por haber ocupado una etapa importante en esa transición hasta volver a las manos de la familia Solás, de Benvenuto en especial, agregó.

Con esa experiencia, la cual me enriqueció mucho, entendí el impacto en una comunidad de un evento como ese, multicultural, cómo este podía transformar una localidad pequeña y se me ocurrió la idea, luego de hacer documentales de medio ambiente, de fundar otro festival que escudriñara en los temas de la naturaleza, señaló.

Se trata de un certamen medioambientalista y del Caribe en la Isla de la Juventud (municipio especial cubano), que lleva el nombre de Isla Verde.

En eso trabajo ahora, va a realizarse del 21 al 27 de abril próximo y estoy muy feliz porque es un proyecto del cual me siento muy orgulloso, por dirigirlo con un equipo maravilloso, indicó.

Tanta satisfacción por este festival, subrayó, es porque lo creo necesario, o mejor, imprescindible; todos somos conscientes de las consecuencias del cambio climático, una isla como Cuba en medio del Caribe sufre los mismos efectos que la región insular en todos sus ecosistemas, lamentó.

“Hay que hacer algo y pensé: la mayor contribución, creo, fue fundar este evento para concientizar a la gente de la importancia de tomar acciones, para presentar herramientas con las cuales los isleños puedan tener un desarrollo sostenible en su territorio”, expresó.

Perugorría no dejó pasar por alto la posibilidad de dar las gracias a quienes confiaron en él para otorgarle el Premio Nacional de Cine 2024, reconocimiento que no esperaba, según confesó a Prensa Latina.

arb/mml/dpm

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