martes 11 de agosto de 2026

Hacia un mayor espacio fiscal

La Habana (Prensa Latina) Agobiada por persistentes problemas estructurales que frenan su desarrollo, América Latina y el Caribe (ALC) enfrenta el reto de ampliar su espacio fiscal, en medio de la incertidumbre y volatilidad del panorama económico global.

Por Frank González

Periodista de Prensa Latina

Escasa capacidad de crecimiento; desigualdad extrema, limitada movilidad social y débil cohesión social; junto a debilidad institucional y gobernanza poco efectiva son las “grandes trampas” que entorpecen el avance de la región, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

A esos obstáculos se unen otros como la informalidad laboral, la alta dependencia de exportaciones primarias, la poca inversión, la baja productividad y el impacto del cambio climático.

Sin recuperarse plenamente de las secuelas de la pandemia de Covid-19 en 2020, ALC sufre los efectos de las perturbaciones provocadas, en el ámbito externo, por conflictos geopolíticos y tensiones comerciales como la reciente aventura militar de Estados Unidos e Israel en Irán.

Como consecuencia de la crisis energética generada por la guerra iniciada el 28 de febrero último, la Cepal revisó a la baja, de 2,3 a 2,2 por ciento, su pronóstico de incremento anual del Producto Interno Bruto (PIB) regional en 2026.

De acuerdo con las estimaciones del organismo especializado de las Naciones Unidas, la ralentización del dinamismo económico es tendencia general y afectará a 24 de los 33 países de una región caracterizada por la heterogeneidad geográfica, cultural, lingüística y de niveles de desarrollo.

A pesar de los avances registrados en los últimos años en el área social, ALC acumula atrasos irrecuperables en el cumplimiento de gran parte de las metas e indicadores de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU, de mantenerse las condiciones actuales.

Entre los 17 ODS y sus 169 metas económicas, sociales y medio-ambientales resaltan los relacionados con el Fin de la pobreza, Hambre cero, Salud y bienestar, Educación de calidad, Igualdad de género, Agua limpia y saneamiento, Energía asequible y no contaminante, y Trabajo decente y crecimiento económico.

En su más reciente informe sobre esa materia, la Cepal afirmó que, en octubre de 2025, sólo el 19 por ciento de las metas y el 20 por ciento de sus indicadores clasificaron como alcanzados o con posibilidades de alcanzarlos, mientras en el 39 y 43 por ciento, respectivamente, la situación fue de estancamiento o retroceso.

El desarrollo sostenible en ALC seguirá siendo una quimera sin los vastos recursos financieros necesarios para paliar las secuelas de siglos de dominación colonial y modelos económicos posteriores que sumieron en el atraso a los países de la región.

El déficit de financiamiento para alcanzar los ODS en ALC ascendió en 2024 a unos 99,000 millones de dólares anuales, según la décimo séptima edición del Panorama Económico Latinoamericano, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) y otras instituciones.

En esas circunstancias, adquiere una relevancia de primer orden el reforzamiento de la política fiscal, mediante la optimización del ingreso y el gasto público, en un empeño que trasciende las fronteras nacionales, como acotó en mayo último el secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs.

En el trigésimo octavo Seminario Regional de Política Fiscal, organizado por Cepal en mayo último, Salazar-Xirinachs recordó la importancia del Compromiso de Sevilla en la reforma internacional de la arquitectura fiscal, financiera e institucional, orientada a hacerla más equitativa, estable y previsible.

Diferentes factores limitan la ampliación del espacio fiscal en ALC donde la recaudación tributaria promedio de los gobiernos nacionales totalizó el 21,5 por ciento del PIB general en 2023, cifra inferior al 34 por ciento exhibido por los países de la OCDE, de acuerdo con estadísticas de Cepal.

Además, indicó la fuente, en la región predominan las estructuras tributarias regresivas, con una mayor presencia de los impuestos sobre el consumo, respecto a los directos relacionados con los ingresos personales.

La evasión fiscal y los tratamientos tributarios diferenciales, como exenciones o tasas reducidas, los cuales representaron afectaciones de 6,7 y 4,0 por ciento, respectivamente, del PIB en 2023 son otros aspectos destacados por el organismo regional en su Panorama Fiscal de América Latina y el Caribe 2026.

A esos vientos en contra se une el manejo de la deuda pública, la cual aumentó de 51,9 por ciento del PIB general en 2024 a 52,3 por ciento en 2025, acompañada por el pago de intereses que sustraen recursos necesarios en esferas vitales para el desarrollo económico y social.

arb/fgg

Tomado del periódico Negocios en Cuba

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